FREE LANCE. Sin lucro.
Sin fines de lucro el técnico radiólogo Miguel Ángel Arias Hernández fundó la escuela de Futbol para Alto Rendimiento “Leones” De Macuspana, de la cual algunos jugadores probaron suerte en organizaciones del balompié nacional, aunque por diferentes razones, ninguno consolido su carrera deportiva como jugador profesional.
A temprana edad Miguel Ángel comenzó a practicar futbol en su natal Macuspana, pero por razones de estudios profesionales emigró a tierras poblanas donde conformó la selección de la Benemérita Universidad de Puebla (BUAP). Posteriormente lo contrataron las Águilas de UPAEP (Universidad Popular Autónoma de estado de Puebla) para jugar en la Segunda División hoy conocida como Liga de Ascenso MX.
El tabasqueño jugó cinco temporadas con el conjunto emplumado, que lo convirtió, eventualmente, en el primer o uno de los futbolistas locales en jugar a nivel profesional. Aun cuando tuvo la oportunidad de continuar su carrera deportiva en el balompié de paga, mejor retornó a su lugar de origen, Macuspana.
Esto acontece en los años ochenta y casi de inmediato empezó a reclutar niños de la calle, y, sobre todo, de la Escuela Primaria Club de Leones número dos. Estudiantes de escasos recursos económicos a quienes además de enseñarles los secretos del balompié los persuade a ser personas de bien y terminar sus estudios.
Los nombres de Pedro Álvarez, Marco Bocanegra Nieto, Williams Narváez Bravo y Jesús Tejero son orgullo del ahora entrenador, porque Atlas, Leones Negros, Chivas, y Vaqueros de Ixtlán, respectivamente, respectivamente, los tuvieron en sus filas y regresaron pronto es una hazaña para la citada academia. Los alumnos, que actualmente suman más de medio centenar, no pagan inscripción ni colegiaturas por formar parte del centro de enseñanza deportivo, pues los pocos o muchos gastos los absorbe el fundador del proyecto y algunos patrocinadores que creen en su labor.
Desafortunadamente personas que en todo ven la posibilidad de ganar dinero y al notar que conforme pasa el tiempo se consolida escuela de fútbol, sugieran al director cobrar por sus servicios, pero Arias Hernández, cuántas veces se lo proponen, se niega con el argumento de apoyar a niños y jóvenes de escasos recursos económicos.
Incluso el entrenador no gusta de los reflectores de los medios de comunicación, únicamente por que su hija Perla lo convenció de buscar espacios de información para hablar del proyecto es que rompió el silencio. El deporte necesita que estos ejemplos se multipliquen. El poder es el poder.