Una frontera olvidada, la sur: Centro “Fray Matías de Córdova”
Creciente el número de niños que viajan solos qMujeres que migran por violencia familiar en sus países
El tamaño de la migración por la frontera sur, es proporcional a lo que significa esta para México, desde el Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, con sede en Tapachula, sostenemos que la frontera sur siempre ha estado olvidada.
Miriam González Sánchez, durante una visita a Tabasco, con el fin de participar en una reunión de defensores de derechos humanos de la región sureste afirmó que cuando se habla de migración y frontera, de inmediato las personas se remiten a la frontera norte.
Se olvida, abundó, que por la frontera sur pasa de todo, no solo migrantes centroamericanos, sino también sudamericanos, asiáticos y africanos, es decir ahí confluyen personas de distintas nacionalidades pero también es la entrada de muchos otros problemas.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, explicó a petición expresa, trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de lo migrantes.
Tenemos ahora cinco ejes de trabajo: la defensa y el acompañamiento legal, a solicitantes de la condición de refugiados, y de personas migrantes que han sido violentadas en sus derechos humanos.
También tenemos una parte de incidencia política, otra de incidencia mediática, un programa sobre niñez migrante y de regularización migratoria y damos acompañamiento y asesoría en los procesos para obtener una legal estancia de las personas migrantes.
Le apostamos, dijo, a la defensa de casos emblemáticos, para que, a la postre, termine en cambios, a lo mejor más estructurales que la mera resolución de casos.
Creemos que un caso emblemático es como el reflejo de lo que está ocurriendo no solo en caso, sino en muchos otros y que su defensa proporcionará mejores resultados que resolver caso por caso.
Al retomar el tema de la magnitud del problema de la migración en ese punto fronterizo de Chiapas, Miriam González Sánchez, declaró que para los defensores de los derechos humanos de los migrantes, no es sencillo el trabajo.
En Tapachula, menciona, se encuentra la estación migratoria Siglo XXI, la más grande de Latinoamérica, ese es otro parámetro para medir el tamaño del problema.
Tapachula, se encuentra justo en la frontera con Guatemala y en Chiapas hay dos puntos de internación de los migrantes, que son Talismán y Ciudad Hidalgo.
Las personas migrantes de nacionalidad centroamericana que son detenidas en el norte o centro de México, explicó, son remitidas a esa estación migratoria, es decir “es un ir y venir” de estas personas. Al ser la estación migratoria más grande no solo de México, la población detenida ahí es bastante también, afirmó.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova” se ha ocupado de denunciar, dijo, sobre todo las constantes violaciones al debido proceso, detenciones prolongadas, privación ilegal de la libertad, estas son como las constantes en esa región en lo que se refiere a los derechos humanos de los migrantes
No disponemos de albergue, mencionó, solo trabajamos en la defensa.
Explicó Miriam González, que a partir del ciclón Stan, el ferrocarril no pasa por esa zona, lo cual ha provocado que los migrantes busquen rutas alternas que los exponen a condiciones de mayor peligro.
Más de año y medio se cerraron las puertas de la estación migratoria al Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova, debido a que publicamos un documento en relación a las condiciones en que se encontraban las personas detenidas ahí.
Hasta agosto del año pasado se nos permitió de nuevo la entrada, pero con restricciones, solo podemos entrar a visitas de las diez de la mañana a la una de la tarde, y tenemos prohibido dar asesoría legal, solo podemos difundir los derechos humanos de los migrantes.
Tampoco nos brindan un espacio, nos tienen en una oficina de mandos del Instituto Nacional de Migración, vigilados y solo se nos permite dar talleres.
Pese a eso, seguimos trabajando, asegura González Sánchez, el volver a tener acceso a la estación migratoria, nos ha permitido documentar, por ejemplo, el incremento de niños, niñas y adolescentes que viajan solos.
Hace unas semanas, menciona, nos ocupamos del caso de un niño solo de siete años que estaba en la estación.
Lo grave es que se supone que, es el DIF, el que se debe ocupar de los menores de cero a 12 ó 13 años y el niño estaba ahí hacia cuatro días.
Otro problema que hemos documentado es la violencia palpable hacia las mujeres, el doble riesgo que significa para ellas migrar, peor aún cuando viajan con sus hijos y son detenidas.
Más grave es que un motivo similar que hemos encontrado entre las migrantes, es que la mayoría migran por la violencia familiar que viven en sus países, con sus parejas y como esa situación las pone en riesgo, deciden irse lejos. Anteriormente, afirma Miriam González, ese no era el común denominador por el que las mujeres centroamericanas migraban, ahora tenemos documentados casos en ese sentido. Por último, la representante del “Fray Matías de Córdova”, mencionó que este centro se fundó hace diecisiete años y que su directora es, desde hace seis años, Fermina Rodríguez Velasco.
Miriam González Sánchez, durante una visita a Tabasco, con el fin de participar en una reunión de defensores de derechos humanos de la región sureste afirmó que cuando se habla de migración y frontera, de inmediato las personas se remiten a la frontera norte.
Se olvida, abundó, que por la frontera sur pasa de todo, no solo migrantes centroamericanos, sino también sudamericanos, asiáticos y africanos, es decir ahí confluyen personas de distintas nacionalidades pero también es la entrada de muchos otros problemas.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, explicó a petición expresa, trabaja en la defensa y promoción de los derechos humanos de lo migrantes.
Tenemos ahora cinco ejes de trabajo: la defensa y el acompañamiento legal, a solicitantes de la condición de refugiados, y de personas migrantes que han sido violentadas en sus derechos humanos.
También tenemos una parte de incidencia política, otra de incidencia mediática, un programa sobre niñez migrante y de regularización migratoria y damos acompañamiento y asesoría en los procesos para obtener una legal estancia de las personas migrantes.
Le apostamos, dijo, a la defensa de casos emblemáticos, para que, a la postre, termine en cambios, a lo mejor más estructurales que la mera resolución de casos.
Creemos que un caso emblemático es como el reflejo de lo que está ocurriendo no solo en caso, sino en muchos otros y que su defensa proporcionará mejores resultados que resolver caso por caso.
Al retomar el tema de la magnitud del problema de la migración en ese punto fronterizo de Chiapas, Miriam González Sánchez, declaró que para los defensores de los derechos humanos de los migrantes, no es sencillo el trabajo.
En Tapachula, menciona, se encuentra la estación migratoria Siglo XXI, la más grande de Latinoamérica, ese es otro parámetro para medir el tamaño del problema.
Tapachula, se encuentra justo en la frontera con Guatemala y en Chiapas hay dos puntos de internación de los migrantes, que son Talismán y Ciudad Hidalgo.
Las personas migrantes de nacionalidad centroamericana que son detenidas en el norte o centro de México, explicó, son remitidas a esa estación migratoria, es decir “es un ir y venir” de estas personas. Al ser la estación migratoria más grande no solo de México, la población detenida ahí es bastante también, afirmó.
El Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova” se ha ocupado de denunciar, dijo, sobre todo las constantes violaciones al debido proceso, detenciones prolongadas, privación ilegal de la libertad, estas son como las constantes en esa región en lo que se refiere a los derechos humanos de los migrantes
No disponemos de albergue, mencionó, solo trabajamos en la defensa.
Explicó Miriam González, que a partir del ciclón Stan, el ferrocarril no pasa por esa zona, lo cual ha provocado que los migrantes busquen rutas alternas que los exponen a condiciones de mayor peligro.
Más de año y medio se cerraron las puertas de la estación migratoria al Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova, debido a que publicamos un documento en relación a las condiciones en que se encontraban las personas detenidas ahí.
Hasta agosto del año pasado se nos permitió de nuevo la entrada, pero con restricciones, solo podemos entrar a visitas de las diez de la mañana a la una de la tarde, y tenemos prohibido dar asesoría legal, solo podemos difundir los derechos humanos de los migrantes.
Tampoco nos brindan un espacio, nos tienen en una oficina de mandos del Instituto Nacional de Migración, vigilados y solo se nos permite dar talleres.
Pese a eso, seguimos trabajando, asegura González Sánchez, el volver a tener acceso a la estación migratoria, nos ha permitido documentar, por ejemplo, el incremento de niños, niñas y adolescentes que viajan solos.
Hace unas semanas, menciona, nos ocupamos del caso de un niño solo de siete años que estaba en la estación.
Lo grave es que se supone que, es el DIF, el que se debe ocupar de los menores de cero a 12 ó 13 años y el niño estaba ahí hacia cuatro días.
Otro problema que hemos documentado es la violencia palpable hacia las mujeres, el doble riesgo que significa para ellas migrar, peor aún cuando viajan con sus hijos y son detenidas.
Más grave es que un motivo similar que hemos encontrado entre las migrantes, es que la mayoría migran por la violencia familiar que viven en sus países, con sus parejas y como esa situación las pone en riesgo, deciden irse lejos. Anteriormente, afirma Miriam González, ese no era el común denominador por el que las mujeres centroamericanas migraban, ahora tenemos documentados casos en ese sentido. Por último, la representante del “Fray Matías de Córdova”, mencionó que este centro se fundó hace diecisiete años y que su directora es, desde hace seis años, Fermina Rodríguez Velasco.