Gerardo Priego: un hombre irascible
Estuvo en el partido equivocado en un momento inorpotuno
Ulises Rodríguez Guzmán
En Tabasco las pasiones se desbordan. Quizá la naturaleza del lugar tenga que ver con este tipo de reacciones y la política no es la excepción a esta regla climática. Basta asistir al menos una hora a una sesión en el Congreso del estado y ahí se verá cómo se desbordan los ánimos.
Sin embargo no son los diputados los que ahora ocuparán las líneas siguientes sino un personaje que es muy conocido y abordado por los reporteros de los medios de comunicación chocos debido a su irascibilidad: Gerardo Priego Tapia.
El excandidato panista a la gubernatura por Tabasco es el tabasqueño por excelencia, ése que no mide las consecuencias y reacciona ante cualquier circunstancia de acuerdo al humor del día. Cuando los comunicadores le acercan micrófonos y grabadoras Priego Tapia lanza retos y bravuconea contra el gobierno estatal. Pareciera que el rencor es lo que guía sus palabras y, por ende, sus “especulaciones”. Es extraño que un hombre que pertenece a la derecha se despierte con el pie contrario. Reacciona como un extremista. Gerardo Priego es un hombre inteligente, preparado, con mucha capacidad política y verbal. No obstante en las elecciones pasadas simple y sencillamente no estuvo en el partido político adecuado para conseguir sus metas políticas. Debiera lanzarse como candidato independiente y así las cosas podrían ser más alentadoras para sus propósitos políticos, entre ellos dirigir el destino de los tabasqueños en 2018.
Quién votaría por el partido que representaba (PAN) si los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón no hicieron más que hundir a México a través de sus prácticas antidemocráticas. Quién votaría por Gerardo Priego Tapia si detrás de él había una líder tan débil como Josefina Vázquez Mota. Una historia oscura no puede dar buenos resultados aunque hayan enviado al edén al famoso publicista de la “guerra sucia” calderonista.
No es creíble que un diputado como Francisco Castillo sea opositor sino un iracundo; tal vez su juventud sea la culpable de ello. Pero Gerardo Priego es distinto, sólo que debiera ser más moderado y ejercer la verdadera crítica hacia un gobierno que ideológicamente es distinto a su partido político, y sobre todo ser propositivo si su fin es buscar el bien para su pueblo: Tabasco.
Izquierdas y derechas tienen que ser autocríticas y propositivas. Los tiempos que corren en Tabasco no están para divisiones ideológicas. Los partidos políticos con mayor fuerza en el estado debieran trabajar con el objetivo común de sacar al estado del atolladero en que varias administraciones lo dejaron debido a la corrupción y vicios que se practicaron para crear una clientela proclive a los intereses priistas, excepto al crecimiento y a la mejora de la calidad de vida de los tabasqueños.
El licenciado Gerardo Priego Tapia podría ser la diferencia del panismo. Él mismo afirmó en su campaña ser un político “diferente”. Los políticos en Tabasco podrían ser políticos diferentes en esta ínsula si hicieran a un lado la simulación, el revanchismo y hablaran y actuaran de frente al pueblo que los elige; si olvidaran sus diferencias partidistas y trabajaran con el gobierno en turno para rescatar lo que nos queda de este estado tan lastimado por la indiferencia y la falta de sensibilidad política que ha sido evidenciada por la misma ciudadanía a través de su voto en las urnas y que tiene la esperanza de cambiar verdaderamente la perspectiva de las generaciones presentes y futuras aunque el proceso no sea fácil, pero sí seguro y efectivo.
Más razón y menos pasión desbordada, es lo que requiere la política.