Granier “garrotea” de nuevo a ambulantes
La situación se suscitó porque la policía quiso desalojar a los comerciantes de los alrededores de ese centro de abasto popular, quienes se defendieron como pudieron pero al final sucumbieron
El gobierno de Andrés Granier aplicó toda la fuerza del Estado para reprimir con antimotines armados con macanas a vendedores ambulantes de los alrededores del mercado José María Pino Suárez, demostrando una vez más que lo suyo no es la política del diálogo, sino la del garrote.
“Lo que quiere este gobierno es hacer una matazón, eso es lo que quiere hacer con nosotros, quienes no somos delincuentes, simplemente nos estamos ganando el sustento diario sin hacerle daño a nadie y nunca nos ha resuelto nuestra situación”, exclamó airadamente una vendedora, quien no quiso dar su nombre por temor a represalias.
El enfrentamiento que sostuvieron la tarde de ayer policías antimotines y vendedores ambulantes del mercado Pino Suárez, que se resisten abandonar el lugar, dejó cuatro detenidos, decenas de golpeados, una persona desmayada por gas lacrimógeno, así como una señora embarazada y su hija de cinco años resultaron con varios golpes.
Cabe mencionar que con este suceso, en menos de un mes van dos veces que el gobierno estatal reprime con la fuerza pública manifestaciones ciudadanas. La primera se dio hace escasas dos semanas, cuando la policía reprimió, golpeó y encarceló a estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Macuspana, quienes exigían la renuncia del director de esa institución, Enrique Bellizia Rosique.
Consideramos que el diálogo nunca debe agotarse cuando se trata de una protesta ciudadana, porque se entiende que el Estado debe contar con toda la capacidad y los recursos necesarios para atender y resolver los reclamos de los gobernados, manifestó otro ambulante.
Hoy, se ha sembrado el rencor entre nosotros, porque fuimos sacados con violencia y tratados como si fuéramos delincuentes de alta peligrosidad. La ofensa ya está hecha y se hace extensiva a nuestros familiares, amistades y sociedad en general que debe reprobar este acontecimiento, porque lo único que buscamos es ganar unos cuantos pesos para llevar de comer a nuestros hijos, denunció otra de las ambulantes.
Que como a las tres de la tarde que al percatarse que iban a ser desalojados, los ambulantes hicieron barricadas con fuego en las calles Pino Suárez y Bastar Zozaya para evitar ser detenidos. Cabe destacar que llegó un camión de bomberos y apagó las cajas —huacales— que habían incendiado. Los ambulantes que se niegan a abandonar las banquetas de dicho centro de abasto fueron reprimidos por al menos 100 elementos de la policía armados con toletes, escudos y cascos, quienes llegaron con la intención de desalojar a los vendedores y fueron recibidos con palos, piedras y frutas.
En el enfrentamiento una señora se desmayó, no se sabe si fue golpeada por algún antimotín o por la impresión del despliegue policiaco, pero cabe mencionar que el mercado fue cerrado porque los ambulantes quisieron esconderse ahí. Hasta la medianoche de este sábado, toda la zona de los alrededores del centro de abasto popular más grande del estado permanecía acordonada, pues los policías se encuentran desde la avenida Ruiz Cortines hasta la calle Bastar Zozaya, por lo que no hay acceso a los automóviles por los alrededores del mercado Pino Suárez, lo cual hace que el tráfico vehicular en esa periferia se mantenga aún muy lento.
“Lo que quiere este gobierno es hacer una matazón, eso es lo que quiere hacer con nosotros, quienes no somos delincuentes, simplemente nos estamos ganando el sustento diario sin hacerle daño a nadie y nunca nos ha resuelto nuestra situación”, exclamó airadamente una vendedora, quien no quiso dar su nombre por temor a represalias.
El enfrentamiento que sostuvieron la tarde de ayer policías antimotines y vendedores ambulantes del mercado Pino Suárez, que se resisten abandonar el lugar, dejó cuatro detenidos, decenas de golpeados, una persona desmayada por gas lacrimógeno, así como una señora embarazada y su hija de cinco años resultaron con varios golpes.
Cabe mencionar que con este suceso, en menos de un mes van dos veces que el gobierno estatal reprime con la fuerza pública manifestaciones ciudadanas. La primera se dio hace escasas dos semanas, cuando la policía reprimió, golpeó y encarceló a estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Macuspana, quienes exigían la renuncia del director de esa institución, Enrique Bellizia Rosique.
Consideramos que el diálogo nunca debe agotarse cuando se trata de una protesta ciudadana, porque se entiende que el Estado debe contar con toda la capacidad y los recursos necesarios para atender y resolver los reclamos de los gobernados, manifestó otro ambulante.
Hoy, se ha sembrado el rencor entre nosotros, porque fuimos sacados con violencia y tratados como si fuéramos delincuentes de alta peligrosidad. La ofensa ya está hecha y se hace extensiva a nuestros familiares, amistades y sociedad en general que debe reprobar este acontecimiento, porque lo único que buscamos es ganar unos cuantos pesos para llevar de comer a nuestros hijos, denunció otra de las ambulantes.
Que como a las tres de la tarde que al percatarse que iban a ser desalojados, los ambulantes hicieron barricadas con fuego en las calles Pino Suárez y Bastar Zozaya para evitar ser detenidos. Cabe destacar que llegó un camión de bomberos y apagó las cajas —huacales— que habían incendiado. Los ambulantes que se niegan a abandonar las banquetas de dicho centro de abasto fueron reprimidos por al menos 100 elementos de la policía armados con toletes, escudos y cascos, quienes llegaron con la intención de desalojar a los vendedores y fueron recibidos con palos, piedras y frutas.
En el enfrentamiento una señora se desmayó, no se sabe si fue golpeada por algún antimotín o por la impresión del despliegue policiaco, pero cabe mencionar que el mercado fue cerrado porque los ambulantes quisieron esconderse ahí. Hasta la medianoche de este sábado, toda la zona de los alrededores del centro de abasto popular más grande del estado permanecía acordonada, pues los policías se encuentran desde la avenida Ruiz Cortines hasta la calle Bastar Zozaya, por lo que no hay acceso a los automóviles por los alrededores del mercado Pino Suárez, lo cual hace que el tráfico vehicular en esa periferia se mantenga aún muy lento.