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La Verdad del Sureste

Guatemaltecos refugiados en departamento del Petén esperan una ayuda humanitaria


Las setenta y un personas que el pasado 9 de enero fueron repatriadas a Guatemala por la fuerza, con el uso de cuerpos policiales mexicanos, se encuentran en un albergue de San Benito, Flores, departamento del Petén, pero en la comunidad de Nuevo Progreso, Tenosique continúan refugiadas ciento sesenta personas. Informó ayer a este diario, vía Internet, fray Tomás González, director del Centro de Derechos Humanos del Usumacinta, quien afirmó además que, los refugiados guatemaltecos que se encuentran en Nuevo Progreso, esperan la visita del Subsecretario de Asuntos Agrarios mexicano.

 El próximo 26 de enero también representante de los desplazados de la comunidad guatemalteca Nueva Esperanza, Departamento del Petén, y funcionarios del gobierno de México acudirán a una reunión con representantes de su gobierno, en la ciudad de Guatemala, entre ayer y hoy, aseguró el sacerdote. Por lo que a la ayuda humanitaria se refiere, informó fray Tomás González, la situación de los más de ciento cincuenta desplazados es más difícil, debido a que la Cruz Roja retiró definitivamente los tanques de agua potable, sin dar explicaciones.

Antes elementos de la benemérita institución habían ofrecido a esas familias, talleres de salud y de primeros auxilios, dijo. El lunes pasado, mencionó fray Tomás González, integrantes del Centro de Derechos Humanos del Usumacinta llevaron víveres que consiguió la Iglesia Católica del Petén, almacenados hasta ese día, en El Ceibo. El clérigo dio a conocer que este miércoles tendrá una reunión con el obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, a quien de nuevo solicitaran su solidaridad. Como se recordará, esas familias el 23 de agosto del año pasado, y por tercera ocasión, huyeron de la comunidad Nueva Esperanza, departamento del Petén, debido a que elementos del ejército guatemalteco quemaron todo lo que a su paso encontraron en la comunidad, por lo que, como en las anteriores ocasiones, se refugiaron en Nuevo Progreso, Tenosique.
 En condiciones deplorables bajo improvisadas carpas con plásticos, soportando las inclemencias del tiempo y sobreviviendo con ayuda humanitaria, ahí se mantuvieron las más de ciento cincuenta familias –entre ellos 115 niñas y niños- hasta el 9 de enero reciente. En un operativo, alrededor de las seis de la mañana, a bordo de camionetas y patrullas, elementos de la policía federal, del municipio de Tenosique y personas vestidas de civil a cuyo mando estaba una persona que se identificó como el subdelegado regional del Instituto Nacional de Migración Cuando el campamento de los desplazados era desmantelado, cuando estos solicitaron explicaciones, los policías comenzaron a detenerlos.

Testigos afirmaron que primero fueron detenidos niños y niñas para que sus padres se entregaran y finalmente fueron subidas a cuatro autobuses setenta y un personas, que ahora se sabe que se encuentran en un albergue Fray Tomás González aseguró que hay familias separadas y que esa y otras organizaciones defensoras de derechos humanos mexicanas, han solicitado que les regresen a esas familias lo que durante el operativo se llevaron los elementos policíacos. Todo parece indicar que esas cosas están en Tenosique, mencionó e informó que han solicitado a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que investigue y realice las gestiones necesarias para que las devuelvan a sus dueños. “Parece que las cosas van bien pero falta mucho”, aseguró el sacerdote, entre otras cosas, pedir la reparación de daños –ente otros devolución o reparación de papeles, visas- y sanción a los funcionarios involucrados.  

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