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La Verdad del Sureste

Homenaje a al poeta Teodosio García Ruiz


“Me siento bien motivado y emocionado porque aquí están los amigos, y si no somos amigos, si conocidos y hemos compartido el discurso, el lenguaje y nos hemos leído y eso quiere decir que nos conocemos, que hemos compartido la atmósfera cultural, vital en una ciudad, cada vez más una porquería, pero tierna y entrañable, amorosa, una ciudad que está fuera y dentro de nosotros”.
    Expresó ayer Teodosio García Ruiz, poeta tabasqueño, narrador, crítico y coordinador de talleres literarios  y autor de alrededor de quince obras literarias durante el homenaje por su vida, obra y trayectoria que le rindieron ayer otros escritores de la entidad.
    El autor de “Leonardo Favio canta una canción” entre otras obras, fue acompañado en el presidium por escritores y periodistas -pero sobre todo amigos- como Jaime Ruiz, Gamaliel Sánchez, Samuel Soto Giles, Agenor González Valencia y el artista plástico Rogelio Urrusti,    
    Mientras en la zona remodelada se partía el pastel de cumpleaños por el aniversario de Villahermosa, en el café La Ceiba, luego de que sus compañeros dieron una semblanza del escritor, Teodosio García también hacia referencia al espacio que ha sido su mundo y centro de inspiración.    
    La aspiración fundamental es tener una ciudad limpia y blanca,  armoniosa, pero es una utopia, sostuvo el poeta, Villahermosa está esta lleno de gente que viene de las rancherías, obreros, ciudadanos, políticos, profesores, todo tipo de personalidades, de ocupaciones, de comportamientos, de conductas, que interactuamos en ese complejo mosaico de situaciones.
    Por eso la  de la ciudad se tiene que mostrar, ruidosa, sucia, polvorienta, pero al final, cuando vamos a dormir, al cafecito, a compartir la copa, esta  ciudad esta afuera como una referencia, como un insomnio rencoroso que nos mantiene despiertos y expectantes, hasta que llega el amanecer nuevamente.
     “Esa es la Villahermosa que yo quiero, que me gusta contar, de la que me gusta mofarme, hablar mal o bien, pero sobre todo,  resaltar de ella lo que ha formado en mi, un hombre que si no es integro, juzga lujuriosamente o con mucha apetencia cognitiva,  el ser que yo aspiro a ser un hijoeputa”.
    Estoy emocionado, expresó, porque soy un pretexto para reunirnos, para compartir experiencias, para hablar de libros y experiencias, porque aquí están los amigos, y si no somos amigos, somos conocidos y hemos compartido el discurso o el lenguaje y nos hemos leído, lo cual significa que nos conocemos, que hemos compartido una atmósfera cultural,  atmosfera vital, en una ciudad, en un lugar, cada vez mas,  una porquería, peor  tierna y entrañable.
    En la amplia semblanza de Teodosio García Ruiz, que expuso el escritor Jaime Ruiz, al hacer alusión a la condición de invidente del escritor, dijo:
    Si Carlos Pellicer tenía los ojos en las manos, Teodosio los tiene en sus orejas, en sus pasos al ras del suelo, en su bastón.
    Irónicamente, sus últimos libros hacen alusión al sentido de la vista –Sueño de la Estirpe, Villahermosa peligro para caminantes- que según narró el poeta, escribió cuando ya había perdido el sentido de la vista.
    A Teo se le puede ver camino al centro,  en el café del correo o en La Cabaña, suele rodearse de hombres de letras y pinceles y no falta quien se le acerque con texto en mano y le pregunte como va el poema, el narrador le pide su punto de vista de la novela o el cuento que está escribiendo y  el periodista la entrevista o crónica que talachea, porque sabe que Teo tiene buen ojo para escuchar el libro.
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