Homenaje a Francisco Gotilla en Cucuyulapa
“Amaneció el día más Goitia que otras veces, pletórico, hermoso, transparente…”
Ese domingo 14 de agosto, en la ermita de Cucuyulapa, como el poema que leyó Oscar Ramos en honor a desaparecido Francisco Goitia Prieto: “Amaneció el día más Goitia que otras veces, pletórico, hermoso, transparente…” No fue un día de luto, no lo hubiera permitido, la sonrisa que identificaba a Francisco Goitia –a veces sarcástica, a veces amable, generosa o de satisfacción- presente en ese momento en cada una de las fotografías que en su honor se exhibieron en el salón que hoy lleva su nombre. Reinó la alegría entre los que, ese domingo, se dieron cita para rememorar el legado del sacerdote jesuíta, defensor de derechos humanos, sus enseñanzas, el trabajo social que emprendió y desarrollo en Tabasco de manera incansable, pero también los momentos de convivencia con el amigo. El sencillo pero cariñoso homenaje, no solo se reencontraron los habitantes de La Isla – de los municipios del Centro y Cunduacán principalmente- que lo acompañaron en su trabajo eclesial, semilla del nacimiento del Comité de Derechos Humanos de Tabasco. Entre ellos Neftalí, sino también los que conformaron su primer equipo de profesionistas en el trabajo que realizó Codehutab, por lo menos, en los primero diez años y amigos, no llegaron. Otros como Enóe Juárez. Ahí estaban todo el equipo que conforma el actual Codehutab, entre ellos, Ernesto Martínez Oliva, uno de los fundadores de Codehutab, el más cercano colaborador, y según mencionó ahí, Juanita Frías, “el discípulo predilecto” de Paco Goitia. Pero también dieron testimonio de su trabajo en defensa de los derechos humanos, de convivencia y amistad junto al sacerdote: Guillermina Cruz, Manlio Cobos, Barbarita y se notaron las ausencias de Javier Núñez, Juan José Galicia, Beatriz Galván y Martha Irene Gómez. Por encontrarse fuera de la ciudad, tampoco estuvo presente ninguno de los miembros de la familia del doctor Guillermo Morelos, ni de la Marí, de Minerva Bolio y Elsa Garza, sus más cercanos amigos en Tabasco. Se escucharon, además de los testimonios, el poema “Imprescindible”, que su autor, el profesor Oscar Ramos, escribió a Paco Goitia y leyó durante el homenaje, también el corrido Dos Hermanos dedicado también al sacerdote que interpretó don Juan Aguilar. Hubo pozol, dulce de coco y nance y tamales de chipilín para los asistentes, antes de la misa, en honor al jesuíta nacido en Madrid, España y fallecido el 11 de julio reciente en la ciudad de Oaxaca. Don Neftalí, habló del interés y esfuerzo de Francisco Goitia, pero también de los fieles de Cucuyulapa, por levantar la casa que hoy lleva el nombre del sacerdote, y que hoy sirve de espacio para realizar eventos que tiene que ver con el trabajo religioso pero también social. Juana Frías -de las bases eclesiales de la comunidad jesuíta, militante del PRD y ex diputada local- hablo del trabajo de Francisco Goitia en la ciudad de Torreón, Coahuila, luego de salir de Tabasco, de los grupos de mujeres que integró para retiros espirituales, capacitarlas en computación y manualidades. De su interés porque el grupo de mujeres que habían trabajado a su lado en Tabasco, conocieran las tareas que realizaba allá y que las mujeres de ese estado del norte aprendieran de la experiencia en este estado. “Presumía que en Tabasco había dejado un equipo bien preparado, con una conciencia bien abierta en la lucha por los derechos humanos y la justicia” y varias veces insistió en que fuéramos a Torreón hasta que lo logró. Cada vez que venía a Tabasco, algo traía para mostrarnos, nos regañaba y preguntaba en qué estábamos trabajando. Todo el tiempo trabajaba, en Torreón pudimos comprobar que se levantaba muy temprano, primero a realizar ejercicio. Su presencia física era impresionante, era diabético pero nunca le importó, dijo Juanita Frías, no recuerdo haberlo visto derrotado, ni destruido, ni quejándose de la situación, siempre andaba con un sonrisa, siempre encontraba que hacer, era un hombre incansable. Lo recuerdo en los mítines y marchas, con su sombrero y lentes oscuros puestos y su sonrisa en los labios. Por último, expuso que todos los ahí presentes están comprometidos a continuar el trabajo que comenzó y desarrollo Paco Goitia en Tabasco. Ernesto Martínez narró el trabajo de Francisco Goitia desde su llegada a Tabasco a la comunidad jesuíta de Plátano y Cacao y al Equipo Rural Interdisciplinario de Tabasco (ERIT) en 1986 y como lo integró al trabajo social y por la defensa de los derechos humanos. Mencionó que la primera gran experiencia de Goitia fue enfrentar las consecuencias de la primera explosión de los ductos de Pemex en Plátano y Cacao en los que resultaron destruidas viviendas, ente ellas las de los sacerdotes y religiosas jesuitas del ERIT. Pero sobre todo hablo del trabajo de Paco Goitia al frente del Codehutab a partir de 1991, los primeros casos de violación a los derechos humanos de los que se ocupó esa organización en Tabasco y que concluyeron en recomendaciones de la Comiisón Nacional de Derechos Humanos. También de la lucha que encabezó luego de la explosión de ductos de Pemex del 15 de febrero de 1995 que culminó con una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en contra de Pemex y el gobierno de Tabasco. Como consecuencia de la participación activa de Codehutab y Goitia, con el Movimiento Ciudadano por la Democracia y Convergencia de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todos”, dijo, fue posible la cobertura amplia de observación electoral ciudadana a las elecciones municipales y de diputados locales en 1991 y a otras posteriores. Mencionó también Ernesto Martínez, la participación de Codehutab con Francisco Goitia, luego del levantamiento zapatista en 1994, acompañando a periodistas y personajes mexicanos y extranjeros para romper el cerco militar impuesto a poblaciones indígenas en Ocosingo, Chiapas. Mencionó entre otros logros, como en abril del 2005, el entonces gobernador de Tabasco Manuel Gurría Ordóñez, lo llama a intervenir en la libración de 13 policías de la Procuraduría General de Justicia retenidos por campesinos que habían tomado instalaciones de Petróleos Mexicanos, en Ciudad Pemex, Macuspana. Los dos temas de interés de Paco en Tabasco, fue, sostuvo: la lucha por la defensa y el respeto a los derechos humanos y luchas sociales a favor del pueblo: Y en lo material, ver terminada la casa de Cucuyulapa. “Ahí dejó parte de su vida, siempre con el apoyo desinteresado del gran Neftalí y su esposa”. El Paco Goitia no descansaba –un hombre que hablaba tres idiomas: francés, inglés y alemán- siempre traía algo que hacer, cuando se le conminaba a descansar contestaba: a esta edad no puedo darme el lujo de perder el tiempo, ya descansaré cuando me muera”. El Paco Goitia que conocimos fue un hombre incansable por la justicia siempre preocupado por la situación de la población más pobre, preocupado por el caminar de su parroquia, un aliado de las causas justas, “un hombre que desafío al poder corrupto de Tabasco”.