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La Verdad del Sureste

Homo televidens



@UTufigno

Giovanni Sartori es un científico social italiano que ha hecho grandes aportaciones en el campo de la política y la sociología; una de sus obras más conocidas es “Homo videns”, libro en el que Sartori apunta la primacía de la imagen sobre lo inteligible. Así, señala el autor, para el telespectador “las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras”.  
    9 de diciembre de 2005. Cerca de las siete de la mañana, la transmisión del noticiero matutino del canal de las barras y las estrellas se interrumpió para dar paso a lo que se creía era un enlace de un supuesto rescate -en vivo y a todo color- de unas personas que se mantenían secuestradas en un rancho a las orillas de la Ciudad de México. Se afirmaba en ese momento que la AFI, dirigida por el cineasta Genaro García Luna, había dado “un duro golpe contra la industria del secuestro” pues estaba por liberar “a tres personas que estaban ilegalmente privadas de su libertad”. A las cámaras de la televisora preponderante también se sumaron las de su leal competencia, por lo que la credibilidad del operativo en el que Florence Cassez fue capturada permaneció fuera de toda duda.
Un poco más de siete años después, en enero de 2013, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó la liberación de la ciudadana francesa, pero no porque hubiera plena convicción de su inocencia, sino porque, como lo dijo el Ministro Zaldívar la primera vez que se sometió a consideración el asunto, la “escenificación ajena a la realidad” produjo un “efecto corruptor” en todo el proceso y como consecuencia se vició toda la evidencia incriminatoria.
    Y así, Florence Cassez pudo volver a caminar tranquilamente en los Campos Elíseos. Todo por cortesía de García Luna y asociados, entre ellos, Televisa.
    20 de agosto de 2012. Un grupo de 18 mexicanos fue detenido en Nicaragua cuando transportaba más de nueve millones de dólares en camionetas de presunta propiedad de Televisa. Ante el hecho, la televisora inmediatamente negó tres veces cualquier relación con los vehículos, el dinero y los detenidos, quienes se acreditaron con documentos aparentemente expedidos por un directivo de la televisora. Luego de ser sentenciados en Nicaragua a penas de más de 15 años de prisión, en diciembre de 2013 los 18 mexicanos fueron repatriados a cárceles de Jalisco, Tamaulipas y Nayarit para cumplir su condena. Sin embargo, el silencio sobre los hechos ha sido su signo distintivo desde que regresaron a México.  
    22 de septiembre de 2014. En su noticiero, Carmen Aristegui da a conocer que había recibido y corroborado el contenido de un video en el aparecían reunidos con Servando Gómez -“La Tuta”- un añejo corresponsal de Televisa en Michoacán y el director de una agencia de noticias michoacana. De acuerdo al contenido del video, los periodistas se reunieron con el líder “Templario” para buscar estrategias que permitieran una mayor presencia de éste en los medios de comunicación. Al término del encuentro los comunicadores recibieron un apoyo en efectivo -a cuenta de su jubilación- de manos de “La Tuta”.
    La teatralidad impuesta por la poderosa televisora en el caso de Florence Cassez, teatralidad que provocó su liberación, ha conseguido que el caso de los detenidos en Nicaragua permanezca bajo la sombra de la sospecha pues sabemos que Televisa recurre a todo tipo de artimañas para lograr sus fines. En este sentido, Carlos Loret de Mola tardó varios años en reconocer que la supuesta transmisión en vivo del rescate de los secuestrados en la Ciudad de México había sido un engaño.
    Ahora, con la exhibición de su corresponsal en Michoacán, la televisora procedió incluso a denunciarlo. Pero este antecedente, lejos de fortalecer a sus periodistas, enturbia aún más las razones por las cuales sus conductores más afamados, los que conducen los noticieros nocturno y matutino, no dejan de decir en sus colaboraciones escritas expresiones tipo “mis fuentes son buenas”, “mis fuentes no me fallan”.
    ¿Pues quiénes son sus fuentes periodísticas en las que tanto confían? ¿Acaso las mismas en las que se apoyaba su corresponsal en Michoacán quien, incluso, consiguió una entrevista de “La Tuta” para Mundo Fox? Deberían decirlo.

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