Inundación del 2007 oportunidad histórica para construir el Tabasco del Siglo XXI
La inundación del 2007 abrió la oportunidad histórica para construir el Tabasco del Siglo XXI en base a una infraestructura que utilice obras hidráulicas para el control del caudal de los ríos, con sistemas de irrigación y generación de energía eléctrica, pero también arquitectura urbana para no destruir el trópico húmedo.
Planteó a jóvenes del Colegio de Bachilleres de Tabasco, Humberto Hernández Haddad, abogado, catedrático en derecho constitucional de la UNAM, especialista en relaciones internacionales, ex cónsul mexicano en San Antonio Texas, ex diputado federal y ex senador.
En su conferencia “El futuro de México. Retos y Opciones” - uno de los eventos que realizó el Colegio de Bachilleres de Tabasco para celebrar su XXXV aniversario- Hernández Haddad abordó el tema de las inundaciones y propuso un proyecto de desarrollo integral del sureste.
“Tabasco ya no volverá a ser el mismo estado que era antes de noviembre del 2007, de ahí tendrá que salir un Tabasco mejor y más fuerte”, sostuvo ante los jóvenes del Colegio de Bachilleres. Lo que le representó ese golpe hidráulico no debe volver a suceder, agregó.
Hay que preparar a la juventud de Tabasco con un proyecto de desarrollo integral del sureste petrolero e hidráulico que impida que la riqueza hidráulica se convierta en fuente de zozobra o fuerza generadora de pobreza y surja como instrumento de desarrollo económico y social.
Mencionó que, según la CEPAL, la inundación catastrófica de noviembre del 2007 en Tabasco, significó pérdidas para los tabasqueños por 3 mil millones de dólares, los mismos que se necesitan para garantizar un futuro libre de inundaciones.
“Es un mal negocio, que el estado pierda en una sola inundación lo que costaría convertir los recursos hidráulicos del estado en una fuente continua, sustentable de generación de progreso y bienestar”.
Es importante saber, técnicamente, por qué en el 2007 se inundó el 80 por ciento del territorio estatal, para proyectar y construir el plan de obras hidráulicas que impida nuevos desastres por inundaciones, planteó.
Tabasco, aparece en el sureste petrolero, afirmó, como un caso de excepcional riqueza, sus yacimientos de petróleo y gas son inmensos y ameritan un plan de desarrollo integral que inscriba a los tabasqueños en la globalización sobre bases de productividad, competitividad y justicia social.
Pero la realidad económica de Tabasco se mantiene dentro de un patrón sólido, los recursos financieros para su desarrollo local dependen casi en su totalidad (95 por ciento) de las participaciones federales, mencionó.
La estrategia de aprovechamiento del petróleo y los recursos hidráulicos en términos de desarrollo nacional, hace aconsejable fortalecer la infraestructura productiva en Tabasco, especialmente en la creación de ejes con unidades agroindustriales para establecer en el estado un sistema agroalimentario adaptado al trópico húmedo, industrias energéticas y petroquímicas que refinen y agreguen valor a los hidrocarburos.
Tabasco se distingue hoy en la economía global, por ser un exportador de petróleo crudo y trabajadores migratorios; y el reto mayor será aprovechar los recursos hidráulicos del estado a la luz del ciclo de sequías futuras que afectara al país.
El comercio internacional del agua, mencionó Hernández Haddad, está operando, se está acelerando y las tendencias privatizadoras del agua están hoy presentes en los mercados internacionales.
Para los recursos financieros suficientes, dijo, la política económica para el desarrollo integral de Tabasco requiere de una estrecha coordinación con la federación, pero también con los estados del sureste, solo así será posible impulsar y administrar, a escala regional, con repercusiones nacionales, la riqueza de los recursos estratégicos, del binomio que define al sureste de México: hidrocarburos y agua.
La inundación del 2007, retomó, abrió la oportunidad de construir el Tabasco del Siglo XXI, con infraestructura que utilice la ingeniería hidráulica para el control del caudal de los ríos con sistemas de irrigación y generación de energía eléctrica, arquitectura ecológica urbana, para no destruir el trópico.
Véanse ustedes jóvenes, dijo a los estudiantes, como custodios de esa riqueza biótica que es el trópico húmedo y del modelo económico socialmente sustentable que necesita Tabasco para administrar lo sin destruirlo.
“Hay que corregir un error, permítanme decir con toda franqueza y conocimiento de causa: la afluencia de las renta del petróleo en la tesorería del estado de Tabasco se inicio en 1977, pero esos recursos se gastaron en un patrón de urbanización acelerada, en un aumento del gasto corriente sin inversión productiva y sin construir las obras hidráulicas que permitieran a Tabasco desarrollarse sin el peligro de futuras inundaciones catastróficas”.
Según, el ex diplomático, para que Tabasco quede fuera del peligro de futuras inundaciones catastróficas, hay que construir, por lo menos 24 obras identificadas; son obras federales que no se van a construir si los tabasqueños no exigen a la federación que se realicen.
Hernández Haddad dio a conocer, algunas de las obras, que desde su punto de vista, hacen falta para el aprovechamiento de los caudales de los ríos de Tabasco y Chiapas, en distritos de riego destinados al desarrollo de la agroindustria, canales de transporte fluvial y producción de energía eléctrica con la construcción de más presas.
Las primeras cuatro obras hidráulicas, mencionó, son las modificaciones que ya requieren las cuatro grandes presas construidas en el Alto Grijalva en Chiapas, las presas de Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas.
La ecuación es la hidroelectricidad, dijo, es mal negocio para el sureste quemar combustible fósil, si con la riqueza de sus ríos, puede convertirse en una importante fuente de generación de una energía limpia que es la hidroelectricidad.
A la presa de Malpaso, le falta una obra de excedencia que descargaría al río Uxpanapa-Coatzacoalcos, construyendo una nueva hidroeléctrica; a la presa Peñitas le falta un nuevo vertedor que transfiera los excedentes de Angostura-Chicoasen-Malpaso fuera de la cuenca del río Grijalva.
En Huimanguillo, es necesaria la presa Malpaso2, con un proyecto hidroeléctrico sobre el río La Venta; también la central Mexcalapa (Tabasco-Chiapas) con una hidroeléctrica, para mejorar el control de inundaciones y aumentar la producción de electricidad y que permitieran el uso integral del río Grijalva desde las montañas de Guatemala, hasta la planicie de Tabasco.
Se requiere de un canal de derivación, de Balancán hacia Campeche, para una vía de navegación de Boca del Cerro, Tenosique hasta Puerto México; y los rápidos descensos del Tulijá, permitirían la construcción de otra hidroeléctrica para suministrar a la península deYucatán
En materia de desarrollo agropecuario, el distrito agrícola, río Tacotalpa-río Candelaria, Campeche, con hidrovías, permitiría la producción agropecuaria, forestal y piscícola, en un millón y medio de hectáreas agrícolas anegadas hoy, y se convertiría en el mayor distrito agropecuario del país y en una vía complementaria del canal de navegación Ixtepec-Dos Bocas
“Un asunto vital son los proyectos hidroeléctricos, junto con vías de comunicación complementarias, como son los canales de navegación secundarios, y algo muy importante, Tabasco necesita vías ferroviarias.”, destacó.
Tabasco y Chiapas disponen de otro gran sistema hidráulico, el Usumacinta-Tulijá, que continua esperando las seis obras de infraestructura, para convertir a toda la región en uno de los polos de desarrollo de energía eléctrica, agropecuario, industrial forestal y turístico y de nuevos centros de población en la frontera sur, que hoy padece los efectos de la inseguridad y el desempleo.
El proyecto Boca del Cerro, afirmó, terminará siendo en el futuro, el plan hidroeléctrico más grande de México porque permitiría la interconexión, en alta tensión, desde este país hasta Colombia cruzando todo Centroamérica.
Esos proyectos de alcance nacional, planteó Humberto Hernández Haddad, dependen de la participación y voluntad de todo el país y puede transformar la economía de todo el sureste, actualmente rezagada y estancada, para reorientarla al aprovechamiento integral del trópico mexicano con un enfoque de desarrollo sustentable.
Déjenme abordar con franqueza, expresó, que esta tarea no la resuelve un hombre y menos un gobernador en seis años, pero, “sí vamos a poner en pie a Tabasco como el estado libre del desarrollo del sureste y un ejemplo para levantar al país, se requiere de un pacto en Tabasco a 30 años, en donde, por lo menos en cinco sexenios, sin dar vuelta en U, la ruta y los objetivos se mantengan hasta alcanzar las metas”, si no se hace no habrá manera de alcanzar objetivos que perduren”, agregó
Planteó a jóvenes del Colegio de Bachilleres de Tabasco, Humberto Hernández Haddad, abogado, catedrático en derecho constitucional de la UNAM, especialista en relaciones internacionales, ex cónsul mexicano en San Antonio Texas, ex diputado federal y ex senador.
En su conferencia “El futuro de México. Retos y Opciones” - uno de los eventos que realizó el Colegio de Bachilleres de Tabasco para celebrar su XXXV aniversario- Hernández Haddad abordó el tema de las inundaciones y propuso un proyecto de desarrollo integral del sureste.
“Tabasco ya no volverá a ser el mismo estado que era antes de noviembre del 2007, de ahí tendrá que salir un Tabasco mejor y más fuerte”, sostuvo ante los jóvenes del Colegio de Bachilleres. Lo que le representó ese golpe hidráulico no debe volver a suceder, agregó.
Hay que preparar a la juventud de Tabasco con un proyecto de desarrollo integral del sureste petrolero e hidráulico que impida que la riqueza hidráulica se convierta en fuente de zozobra o fuerza generadora de pobreza y surja como instrumento de desarrollo económico y social.
Mencionó que, según la CEPAL, la inundación catastrófica de noviembre del 2007 en Tabasco, significó pérdidas para los tabasqueños por 3 mil millones de dólares, los mismos que se necesitan para garantizar un futuro libre de inundaciones.
“Es un mal negocio, que el estado pierda en una sola inundación lo que costaría convertir los recursos hidráulicos del estado en una fuente continua, sustentable de generación de progreso y bienestar”.
Es importante saber, técnicamente, por qué en el 2007 se inundó el 80 por ciento del territorio estatal, para proyectar y construir el plan de obras hidráulicas que impida nuevos desastres por inundaciones, planteó.
Tabasco, aparece en el sureste petrolero, afirmó, como un caso de excepcional riqueza, sus yacimientos de petróleo y gas son inmensos y ameritan un plan de desarrollo integral que inscriba a los tabasqueños en la globalización sobre bases de productividad, competitividad y justicia social.
Pero la realidad económica de Tabasco se mantiene dentro de un patrón sólido, los recursos financieros para su desarrollo local dependen casi en su totalidad (95 por ciento) de las participaciones federales, mencionó.
La estrategia de aprovechamiento del petróleo y los recursos hidráulicos en términos de desarrollo nacional, hace aconsejable fortalecer la infraestructura productiva en Tabasco, especialmente en la creación de ejes con unidades agroindustriales para establecer en el estado un sistema agroalimentario adaptado al trópico húmedo, industrias energéticas y petroquímicas que refinen y agreguen valor a los hidrocarburos.
Tabasco se distingue hoy en la economía global, por ser un exportador de petróleo crudo y trabajadores migratorios; y el reto mayor será aprovechar los recursos hidráulicos del estado a la luz del ciclo de sequías futuras que afectara al país.
El comercio internacional del agua, mencionó Hernández Haddad, está operando, se está acelerando y las tendencias privatizadoras del agua están hoy presentes en los mercados internacionales.
Para los recursos financieros suficientes, dijo, la política económica para el desarrollo integral de Tabasco requiere de una estrecha coordinación con la federación, pero también con los estados del sureste, solo así será posible impulsar y administrar, a escala regional, con repercusiones nacionales, la riqueza de los recursos estratégicos, del binomio que define al sureste de México: hidrocarburos y agua.
La inundación del 2007, retomó, abrió la oportunidad de construir el Tabasco del Siglo XXI, con infraestructura que utilice la ingeniería hidráulica para el control del caudal de los ríos con sistemas de irrigación y generación de energía eléctrica, arquitectura ecológica urbana, para no destruir el trópico.
Véanse ustedes jóvenes, dijo a los estudiantes, como custodios de esa riqueza biótica que es el trópico húmedo y del modelo económico socialmente sustentable que necesita Tabasco para administrar lo sin destruirlo.
“Hay que corregir un error, permítanme decir con toda franqueza y conocimiento de causa: la afluencia de las renta del petróleo en la tesorería del estado de Tabasco se inicio en 1977, pero esos recursos se gastaron en un patrón de urbanización acelerada, en un aumento del gasto corriente sin inversión productiva y sin construir las obras hidráulicas que permitieran a Tabasco desarrollarse sin el peligro de futuras inundaciones catastróficas”.
Según, el ex diplomático, para que Tabasco quede fuera del peligro de futuras inundaciones catastróficas, hay que construir, por lo menos 24 obras identificadas; son obras federales que no se van a construir si los tabasqueños no exigen a la federación que se realicen.
Hernández Haddad dio a conocer, algunas de las obras, que desde su punto de vista, hacen falta para el aprovechamiento de los caudales de los ríos de Tabasco y Chiapas, en distritos de riego destinados al desarrollo de la agroindustria, canales de transporte fluvial y producción de energía eléctrica con la construcción de más presas.
Las primeras cuatro obras hidráulicas, mencionó, son las modificaciones que ya requieren las cuatro grandes presas construidas en el Alto Grijalva en Chiapas, las presas de Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas.
La ecuación es la hidroelectricidad, dijo, es mal negocio para el sureste quemar combustible fósil, si con la riqueza de sus ríos, puede convertirse en una importante fuente de generación de una energía limpia que es la hidroelectricidad.
A la presa de Malpaso, le falta una obra de excedencia que descargaría al río Uxpanapa-Coatzacoalcos, construyendo una nueva hidroeléctrica; a la presa Peñitas le falta un nuevo vertedor que transfiera los excedentes de Angostura-Chicoasen-Malpaso fuera de la cuenca del río Grijalva.
En Huimanguillo, es necesaria la presa Malpaso2, con un proyecto hidroeléctrico sobre el río La Venta; también la central Mexcalapa (Tabasco-Chiapas) con una hidroeléctrica, para mejorar el control de inundaciones y aumentar la producción de electricidad y que permitieran el uso integral del río Grijalva desde las montañas de Guatemala, hasta la planicie de Tabasco.
Se requiere de un canal de derivación, de Balancán hacia Campeche, para una vía de navegación de Boca del Cerro, Tenosique hasta Puerto México; y los rápidos descensos del Tulijá, permitirían la construcción de otra hidroeléctrica para suministrar a la península deYucatán
En materia de desarrollo agropecuario, el distrito agrícola, río Tacotalpa-río Candelaria, Campeche, con hidrovías, permitiría la producción agropecuaria, forestal y piscícola, en un millón y medio de hectáreas agrícolas anegadas hoy, y se convertiría en el mayor distrito agropecuario del país y en una vía complementaria del canal de navegación Ixtepec-Dos Bocas
“Un asunto vital son los proyectos hidroeléctricos, junto con vías de comunicación complementarias, como son los canales de navegación secundarios, y algo muy importante, Tabasco necesita vías ferroviarias.”, destacó.
Tabasco y Chiapas disponen de otro gran sistema hidráulico, el Usumacinta-Tulijá, que continua esperando las seis obras de infraestructura, para convertir a toda la región en uno de los polos de desarrollo de energía eléctrica, agropecuario, industrial forestal y turístico y de nuevos centros de población en la frontera sur, que hoy padece los efectos de la inseguridad y el desempleo.
El proyecto Boca del Cerro, afirmó, terminará siendo en el futuro, el plan hidroeléctrico más grande de México porque permitiría la interconexión, en alta tensión, desde este país hasta Colombia cruzando todo Centroamérica.
Esos proyectos de alcance nacional, planteó Humberto Hernández Haddad, dependen de la participación y voluntad de todo el país y puede transformar la economía de todo el sureste, actualmente rezagada y estancada, para reorientarla al aprovechamiento integral del trópico mexicano con un enfoque de desarrollo sustentable.
Déjenme abordar con franqueza, expresó, que esta tarea no la resuelve un hombre y menos un gobernador en seis años, pero, “sí vamos a poner en pie a Tabasco como el estado libre del desarrollo del sureste y un ejemplo para levantar al país, se requiere de un pacto en Tabasco a 30 años, en donde, por lo menos en cinco sexenios, sin dar vuelta en U, la ruta y los objetivos se mantengan hasta alcanzar las metas”, si no se hace no habrá manera de alcanzar objetivos que perduren”, agregó