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La Verdad del Sureste

Las (in)oportunas preguntas


Por Uriel Tufiño @UTufigno

 

Preguntar es una de las claves del avance del conocimiento científico. Así lo reconocía el propio Albert Einstein, quien destacaba la importancia de formular debidamente las preguntas antes de buscar la respuesta. Por supuesto, a un buen cuestionamiento debe seguir una buena contestación. En una concepción más filosófica, Sócrates estableció un método para buscar la verdad a partir de una serie de preguntas respecto de un tema central, pero implica que quienes participan en el diálogo se comprometan con el razonamiento lógico, a no ser que alguno de ellos busque la contradicción en las respuestas del otro. En la última semana de abril amanecimos con un desplegado firmado por el cineasta Alfonso Cuarón, en donde le formula una serie de preguntas a Enrique Peña respecto de la reforma energética. Este debate surgió porque un par de meses atrás Peña había afirmado que Cuarón no estaba bien informado sobre dicho tema. Al respecto, el director de “Gravity” dijo que el proceso legislativo que concluyó con las reformas había carecido de discusión profunda y sólo se justificó con una campaña propagandística. Contundente, Cuarón remata: “Es natural que una reforma energética (que ha tenido esos bienes nacionalizados) cause regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de este reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país”. Las preguntas del laureado director, como él mismo lo dice, no son en carácter de experto, sino que son las preguntas que muchos ciudadanos nos hemos hecho desde que se presentó la iniciativa de reforma: ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios se esperan de la Reforma? ¿Qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Existen planes para desarrollar tecnologías e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país? ¿Cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala? Y las preguntas, en lo esencial, continúan de la siguiente manera: ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses? ¿El gobierno mexicano tiene herramientas regulatorias para evitar las prácticas depredadoras de las empresas privadas? ¿Cómo asegurar el incremento de la productividad de Pemex sin enfrentar la corrupción sindical?

 

 ¿Cómo se piensa compensar la caída del presupuesto federal ante la menor aportación de Pemex al mismo? ¿Cómo asegurar que las utilidades beneficien al pueblo mexicano? ¿Qué garantiza que no habrán de repetirse las experiencias de los gobiernos de los 70’s, 80’s y de Salinas, que ahondaron la brecha social? Ante las preguntas del ganador del Oscar, la respuesta inmediata de Peña fue de agradecimiento porque “sus preguntas enriquecen el debate”. Respuesta que es notable en sí misma pues ni el genio de Sócrates pudo concebir lo que podríamos llamar la “dialéctica evasiva”, cuya paternidad hay que atribuírsela a los gobiernos tricolores, pero de manera muy especial a Carlos Salinas. Sin embargo, a los dos días llegaron desde algún lugar de Los Pinos lo que pretenden ser las respuestas oficiales a las preguntas del cineasta. No voy a referir todo su contenido –no hay que malgastar la tinta- ni todas las respuestas, sino sólo aquellas partes que son relevantes para todos. “Las facturas de luz y los precios de gas” se reducirán dos años después de la entrada en vigor de la legislación secundaria, pero la gasolina NO tendrá reducción alguna. Por otra parte, el PIB crecerá en 1% adicional en 2018 y 2% en 2025, es decir, necesitamos un cinturón más apretado.

 

El medio ambiente estará protegido mediante burocracia adicional ya que se creará una Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente en el Sector Hidrocarburos, que será tan eficiente como otros organismos similares. Sobre la corrupción, la respuesta refiere que habrá licitaciones públicas y transparentes -esto es toda una novedad- con órganos reguladores que estarán sujetos a estrictas normas de rendición de cuentas. Y ahora yo pregunto: ¿y el factor humano no cuenta?, ¿quién garantiza la honestidad de quienes han hecho de la deshonestidad su divisa? Muy bien por la preguntas de Cuarón; sin embargo, creo que le faltó preguntar algo trascendente: señor Peña, ¿y por qué no consulta a la población sobre la reforma energética?

 

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