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La Verdad del Sureste

Las intervenciones de Estados Unidos y Francia


Como gobernador, en 1846, a Juan Bautista Traconis le tocó enfrentar la invasión estadounidense a territorio tabasqueño, que fue parte de la intervención norteamericana para anexarse con éxito un territorio fronterizo de más de un millón y medio de kilómetros cuadrados sobre los que se crearon los estados de Nuevo México, Arizona, California, Nevada, Utha, Colorado, Oklahoma, Kansas y Wyoming. Bautista Traconis era un general yucateco que había combatido a lado de Antonio López de Santa Anna en la batalla por el infructuoso intento de evitar que Texas se separara de México, lo que ocurrió en 1836. También combatió en 1842 contra los rebeldes yucatecos que internaron separarse de la república.

 

Llegó al estado en 1843 y en 1844 fue nombrado comandante del Batallón Guarda Costa de Tabasco en San Juan Bautista. En 1846, en medio de la confusión política que vivía el país y la amenaza de la intervención norteamericana, Traconis desconoció a José Víctor Jiménez Falcón y con el apoyo de ayuntamiento de San Juan Bautista, se declaró gobernador del estado. A nivel nacional, el 22 de agosto de 1846 José Mariano Salas acaudilló el plan de la Ciudadela y tumbó del poder a Mariano Paredes, que había dejado el cargo de forma interina a Nicolás Bravo. Salas asumió la presidencia, destituyó a Traconis como gobernador y designó en su lugar a Justo Santa Anna.

 

El yucateco desconoció la decisión del presidente y se aferró como mandatario. El 25 de octubre las fuerzas estadounidenses llegaron por el río Grijalva a San Juan Bautista y solicitaron la rendición, bajo la advertencia de que de no hacerlo, la plaza principal sería destruida. El gobernador se negó a la rendición y a las 2 de la tarde con 15 minutos comenzó la Primera Batalla de Tabasco. Las tropas locales se atrincheraron en distintos edificios ubicados en diversos puntos de la hoy Plaza de Armas.

 

A pesar de los bombardeos norteamericanos que duraron hasta el día siguiente y de presiones de diplomáticos alemanes, españoles y británicos, los invasores no pudieron tomar la ciudad y tuvieron que regresar, derrotados, a Frontera para emprender la retirada.

 

Fue una de las pocas victorias que los mexicanos tuvieron sobre los invasores.

 

 Tras el triunfo, Traconis solicitó al gobierno de Salas armas y municiones para enfrentar una inminente segunda invasión estadounidense, petición que no fue apoyada, por lo que decretó a finales de 1846 la separación de Tabasco del país, decisión que no fue apoyada por los tabasqueños. Tocó a su sucesor, Justo Santa Anna, hacer oficial el regresó de la entidad al país en enero de 1847. A mediados de ese año los norteamericanos trataron nuevamente de establecerse en la entidad. El 16 de junio se suscitaron fuertes enfrentamientos en la capital San Juan Bautista dando inicio a lo que se conoce como la Segunda Batalla de Tabasco.

 

Las fuerzas locales se llevaron de nuevo el triunfo. En la exitosa defensa de la entidad desempeñó un papel importante Miguel Bruno, cabeza de la guerra de guerrillas que causó constantes bajas a los soldados extranjeros. Los invasores tuvieron que abandonar la ciudad el 22 de julio de 1847. A nivel nacional, sin embargo, los resultados fueron distintos y Estados Unidos logró arrebatarle a México gran parte del territorio. Entre el 11 de enero de 1848 (cuando Justo Santa Anna entregó a José Encarnación Prats Medina) y julio de 1863, la gubernatura de Tabasco cambió de manos en veintiséis ocasiones, producto de la inestabilidad política que prevalecía en el país y que se reproducía en los ámbitos regionales.

 

Tras la Guerra de Reforma, en la que el clero y los grupos conservadores salieron derrotados y perdieron privilegios, el país quedó en bancarrota. Por ello, en 1861, el gobierno de Benito Juárez decretó la suspensión del pago de la deuda externa a Francia, Inglaterra y España. El 31 de octubre los tres países pactaron la Convención de Londres para enviar tropas al país a exigir sus pagos, a pesar de que el oaxaqueño había aplazado el decreto de moratoria para no dar pretexto a la intervención extranjera. En negociaciones, los españoles e ingleses se retiraron, no así Francia, gobernada por Napoleón III.

 

Los franceses pactaron con los grupos conservadores del país afectados por las leyes de reforma (que entre otras cosas contemplaba la nacionalización de los bienes eclesiásticos) la toma del poder y establecimiento de un gobierno monárquico (que encabezó Maximiliano de Habsburgo), que permitiría a los galos frenar la expansión estadounidense. El 19 de febrero de 1862 el presidente Juárez emitió un decreto por el que Campeche, que hasta ese momento era un distrito de Yucatán, pasó a constituirse en estado. La Isla del Carmen y Palizada, que pertenecían a Tabasco, pasaron a formar parte del nuevo estado.

 

Por esos lugares ingresó a Tabasco la invasión francesa. El jefe político carmelita, Tomas Marín, se sumó a los intervencionistas e invitó al gobernador tabasqueño, Victorino Dueñas, a sumarse a los europeos. Dueñas se negó y comenzó a organizar la defensa de Tabasco.

 

 El Congreso del Estado reformó la constitución para que todos los tabasqueños pudieran ingresar al servicio militar y el Ejecutivo pudiera solicitar créditos que se utilizarían en proveerse de lo necesario para hacerle frente a la invasión. Mucha gente de Palizada que se había opuesto a la orden de sus autoridades de unirse a los franceses se refugió en Jonuta. Fue ahí cuando Marín convenció a Eduardo González Arevalo para que invadiera ese municipio de los ríos, el cual cayó en poder de los franceses en febrero de 1863. Un mes después tomaron Frontera y en junio llegaron a San Juan Bautista. Al mando de González Arevalo, unos 150 invasores desembarcaron en la capital el 18 de junio e iniciaron un fuerte bombardeo sobre la ciudad.

 

El gobernador Dueñas tuvo que refugiarse en la sierra y nombró a Tacotalpa como capital provisional del estado. Sánchez Magallanes, un antiguo trabajador del campo y cazador en su natal San Antonio de los Naranjos (Cárdenas), había sido uno de los primeros tabasqueño en rebelarse contra los franceses. Recorrió la chontalpa para incitar a la insurrección, y tuvo éxito al lograr que Gregorio Méndez se alzara en armas en Comalcalco, Lino Merino en Tacotalpa y Eusebio Castillo en Pichucalco.

 

El 19 de junio de 1863 Arevalo tomó San Juan Bautista y se declaró gobernador y comandante militar de Tabasco. Mientras tanto, el mandatario legítimo Dueñas dejó como encargado del cargo a Felipe de Jesús Serra y se dedicó a recorrer Chiapas y Oaxaca en busca de apoyo, que no consiguió, por lo que se retiró a su finca privada. El gobierno de Arevalo se caracterizó por el saqueo a las arcas del estado y privilegios de todo tipo para los invasores. Impuso préstamos forzosos a los comerciantes e instauró un régimen de abusos y terror. Méndez reinició la rebelión el 8 de octubre en Comalcalco, para lo cual contó con el apoyo de Crescencio Rosaldo y Bernabé Fuentes.

 

Los tabasqueños fueron derrotados al día siguiente y más adelante sufrieron otros reveses, hasta que Sánchez Magañas le dio el mando de sus tropas a Méndez. Lino Merino se alzó en armas de Tacotalpa y en Teapa hicieron lo propio José María y Eusebio Bastar Zozaya. Todos reconocieron a Méndez como cabeza del movimiento, y así, unidos y fortalecidos, lograron tomar Comalcalco, derrotaron a los extranjeros en Jalpa y entraron en Cunduacán.

 

El avance de las tropas tabasqueñas, a las que se integraron pueblos indígenas de varios municipios, encendió los focos rojos en la gente de González Arevalo. Para hacerle frente a los rebeldes, envió a sus hombres al encuentro del ejercito de Méndez, y ambos bandos se enfrentaron el 1 de octubre de 1863 en la conocida Batalla del Jahuactal, en donde los locales lograron un triunfo que fue decisivo para lo que meses más adelante sería la expulsión definitiva de los franceses.

 

 Jahuactal era una zona de espesa vegetación, lo que permitió a las fuerzas de Méndez atacar al enemigo sin ser vistos. Los tabasqueños se apropiaron de las armas de los invasores para continuar su camino hacia la capital. El sitio de San Juan Bautista comenzó el 2 de diciembre de 1863 y la expulsión definitiva de los franceses de la capital se consolidó el 27 de febrero de 1864. Los últimos grupos de imperialistas huyeron a refugiarse a Jonuta, de donde fueron expulsados definitivamente del estado en 1866. El episodio se conoce como El sitio de Jonuta, donde de nuevo Méndez y Narciso Sáenz, encabezaron a los ejércitos tabasqueños que lograron el triunfo  

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