LO QUE PEÑA NO DIJO EN SU DESINFORME
Los temas serios y de gran calado en estos momentos son: UNO: los asesinatos reiterados cometidos por miembros de las fuerzas armadas del orden contra civiles, algunos de ellos, menores de edad y desarmados, con el pretexto de que se “enfrentaron” con el ejército, la policía federal o la marina. El más público de ellos es el de 22 personas civiles en estado de indefensión en Tlatlaya, Estado de México; la ONU, y 22 países de la Unión Europea condenaron esos hechos de barbarie; al igual la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Y peor aún: el gobierno de Obama exigió al de Peña asumiera su responsabilidad. El Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas del país, el que da las órdenes supremas, según la ley, es el Presidente de la República.
DOS: La desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, que se vienen a sumar a los 26 estudiantes normalistas asesinados y desaparecidos en Morelia, Michoacán, en el 2012. 60 días después o dos meses después de su desaparición, el gobierno de Peña Nieto no los encuentra de la misma manera como no encontraban a la niñita Paulette en el colchón de su cuarto en Toluca cuando Peña fue Gobernador. Según dice la Procuraduría General de la República, dependencia de Peña Nieto, los 43 estudiantes fueron “quemados” en una pira superpoderosa que ya la hubiese querido Hitler como horno para perpetrar en un santiamén el exterminio de los judíos; entonces, de aceptarse lo que dicen Peña y la PGR, esa desaparición se convierte en Masacre, como la que ordenó el mismo Peña, en San Salvador Atenco, Estado de México, donde fuerzas estatales del orden, bajo sus órdenes asesinaron a 4 personas, 2 de ellos menores de edad y un niño y violaron a 16 mujeres, o masare similar a la que cometieron guardias blancas o grupos paramilitares al servicio del orden en Acteal, Chiapas, asesinando a 23 personas, masacre por la que culparon a 26 indígenas a los que 10 años después tuvieron que liberar y exculpar por ser inocentes –pero nunca castigaron a los verdaderos asesinos-; o como la Matanza del vado de Aguas Blancas, en Guerrero mismo. O para ir más atrás: la Matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 donde asesinaron a más de 5 mil –fíjese bien: 5 MIL- jóvenes (sus cuerpos eran apilados y escondidos en una mazmorra del Campo Militar Número Uno –Campo Marte-, para luego subirlos en gigantescos aviones Hércules para tirarles en las barrancas de Nayarit y en el Cañón de Juchipila en Zacatecas, para desaparecerlos).
TRES: El tráfico de influencias y la corrupción galopante en el gobierno federal que le asigna contratos de más de 50 mil millones de pesos a constructoras y consorcios formados por amigos, cuates, financistas de campañas del tricolor y su candidato presidencial, como el tren ligero México-Querétaro, dejando a un lado a empresas competidoras de mayor calado y calidad; peor todavía, una de esas constructoras beneficiadas le regala –aparentando venta a plazos- una superlujosa casa a la mujer del Presidente. Casa que insulta a los 51 millones 200 mil pobres en miseria que sobreviven en el país y que afrenta a los no más de 280 supermillonarios de México –léalo bien no más de 280-, que, ni por asomo, han pensado construir o construido una casa tan faraónica.
Apuntado lo anterior, pasemos a la vida telenovelera:
Los delitos que probablemente haya cometido La Gaviota –enésima dama- por no haber declarado los impuestos a tiempo son: elusión fiscal –dejó de pagar el Impuesto Sobre la Renta-. Por tal delito ya han estado en la cárcel otros artistillos: a Juan Gabriel, le dieron bote; a Laureano Brizuela, le dieron bote; a Lupita D´Alessio, le dieron bote; a Paquita La del Barrio, le dieron bote; a Adal Ramones, le dieron bote; a Manuela Torres, le dieron bote. ¿Le darán bote a La Gaviota?
Pero si La Gaviota no eludió el fisco sino que pagó una parte delos impuestos, como ella misma confiesa que sucedió, pero pagó menos a Hacienda, el delito que cometió se denomina Defraudación Fiscal. Y la PGR y Hacienda son las responsables de encarcelarla. Por defraudación fiscal, a la ex socia y amiga de Peña y el PRI, Elba Esther Gordillo Morales, le dieron bote; al rey de las arrugas, el priista Andrés Granier Melo, le dieron bote; ¿Le darán bote por defraudación fiscal a La Gaviota?
Pero si además de defraudar al fisco La Gaviota, recepcionó en efectivo, depósitos o en especie –como el que te den una casa- ya sea para lavar el dinero ilícito proveniente de un contrato trucho, o para encubrir el verdadero propietario del capital o el inmueble, o como pago de su influencia ante el gobierno para que alguna empresa saliese beneficiada, entonces el delito se denomina lavado de dinero o negociaciones con dinero de procedencia ilícita, es de carácter grave y no se alcanza fianza. ¿O NO GRANIER?
Ella confesó haber ganado 131 millones 690 mil pesos en 2010 y haber declarado que tal cantidad ganó, pero también confesó que el 14 de diciembre de 2010, Teidiotiza o Televisa le pagó 88 millones 631 mil pesos más IVA. Es decir, realmente ganó –si hemos de creerle- un total de 220 millones de pesos pero sólo pagó 39 millones 278 mil pesos de Impuesto Sobre la Renta –según su dicho-. En consecuencia: defraudó al fisco; y por el monto de lo defraudado, es un delito grave. ¿Cuándo la tendremos alojada en el Hospital de Tepepan, junto a los reclusos famosos Granier y Elba Esther?