No aceptan su estrepitosa derrota. Siguen con su cantaleta de elección de estado, que se compraron votos y muchos pretextos más. Perdieron de fea manera por carecer de base social y ser impopulares.
La gente no confió en ellos. Se la pasaron todo el tiempo criticando, descalificando sin proponer nada a cambio, principalmente la candidata del PRIAN, Lorena Beaurregard.
Esta señora prefiere mentirse a sí misma y seguir destilando odio que reconocer la voluntad popular expresada en las urnas. No hay argumentos para sostener que la jornada electoral del domingo fue un “cochinero” como falsamente afirma la pupila del Marqués de Casta Rica.
La diferencia fue brutal, una paliza inmisericorde. Ya se los había advertido el virtual gobernador electo durante la campaña, que les iba a ganar 8 a 1, y lo cumplió. ¿Qué es lo que van a impugnar con una diferencia mayúscula?
Computadas el 98 por ciento de las actas de escrutinio en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREPET) 2024, le otorgaban a Javier May la victoria con 774 mil 936 votos, esto es, el 80 por ciento de los votos emitidos en la jornada electoral.
¿Cuántos votos obtuvo la prianista? Según el PREPET, 41 mil 177 votos, apenas el 4.2 por ciento de los sufragios depositados en las urnas.
Es ridícula, por decir lo menos, su argumentación de que hubo compra de votos y que hubo intromisión del crimen organizado. Fue ella quien construyó de manera artificial esa narrativa para justificar su derrota. Es una necedad su actitud. Refleja su frustración y amargura.
Es un hecho notorio que el domingo hubo una alta participación ciudadana. La gente acudió masivamente a votar. No le importó que tuviera que esperar hasta dos horas para poder ejercer su derecho.
Voto libremente, sin presiones. Solo una persona enferma de odio, como Lorena Beaurregard, puede decir semejante barbaridad. Lo que más le duele a la candidata prianista es que haya sido relegada al cuarto lugar, que Minés de la Fuente, de Movimiento Ciudadano, haya sacado más votos que ella.
Relegada al último lugar
Eso sí que calienta, como dice el presidente, que la gente haya preferido votar por Minés de la Fuente que por Lorena Beaurregard. No podía ser de otro modo, si esta señora insultó a los tabasqueños por no tomar en cuenta su campaña.
Tachó a los tabasqueños de la “lamebotas”. Le cobraron ese agravio en las urnas y la mandaron al último lugar de la contienda ¿Qué esperaba? ¿Que la gente le diera su respaldo si ni siquiera hizo campaña?
Los tabasqueños le dieron una lección. La mandaron derechito al basurero de la historia. Una candidata o candidato no puede ofender a los ciudadanos, esperar que acepten ese maltrato y encima de todo salgan a votar por ella o por él.
Se entiende que toda esa verborrea tóxica son los últimos pataleos, porque por mucho que impugne y trate de llevar la elección a los tribunales no habrá ninguna modificación ni anulación del proceso electoral, por la sencilla razón de que todo son infundios producto de la frustración por tan estrepitosa derrota.
Minés ganó perdiendo
Minés de la Fuente fue más mesurada. No salió a descalificar la elección, porque sabe que no hay modo de hacerlo. En su cuenta de Instagram escribió: “… para aquellos que piensen que perdí definitivamente no me conocen, hoy gané más de lo que creen, grandes amigos, experiencia y sobre todo el cariño y el respeto de miles de tabasqueños que al igual que yo desean ver un Tabasco en paz y próspero”.
La candidata de Movimiento Ciudadano obtuvo en la elección a gobernador 51 mil 886 votos a favor, lo que representa el 5.3 por ciento.
Quedó en tercer lugar, por debajo de Juan Manuel Fócil Pérez, quien sacó 65 mil 912 sufragios, equivalente al 6.8 por ciento.
Como se puede ver, Lorena Beaurregard era una muy mala candidata, pero resultó ser una pésima perdedora. Los tabasqueños la mandaron al lugar que le corresponde: al basurero de la historia.
No le cuadraron las
cifras a Fócil
El domingo por la noche, Fócil quiso sorprender dar un albazo, pero sólo quedó en ridículo. Convocó a una rueda de prensa para decir que Xóchitl Gálvez iba arriba en las votaciones, que él había ganado la gubernatura y que el PRD había ganado ocho municipios.
Los resultados dicen otra cosa: Claudia le dio una paliza a Xóchitl en Tabasco y todo el país; May le pasó encima a Fócil y el PRD, si bien le va, ganará una presidencia municipal, la de Jalpa de Méndez, aunque el cómputo distrital del miércoles dirá la última palabra.
Fue otro que se la pasó criticando y descalificando los gobiernos de Morena, lanzando falsas acusaciones a Javier May. Desde hace tiempo el PRD dejó de ser una opción viable y confiable para el electorado tabasqueño. Elección tras elección se achica su fuerza y presencia en el estado. No tarda en que Movimiento Ciudadano lo desplace como segunda fuerza política.
