Los de abajo

El PRD el reto de superar el 3% para no desaparecer en 2027 


El riesgo de que el PRD Tabasco caiga por debajo del 3% de la votación en las elecciones de 2027 y pierda su registro como partido político local es inminente. 


Su severa y constante contracción electoral respalda este escenario. Aunque en los comicios de 2024 logró salvar el registro local al obtener el 6.85% de los votos para la gubernatura, la tendencia histórica dibuja un panorama de alto riesgo para el proceso intermedio del próximo año.


Al convertirse en un partido estrictamente estatal tras perder su registro federal hace dos años, el sol azteca se quedó sin financiamiento nacional, pautas federales en medios de comunicación y el crucial impulso inercial de las elecciones presidenciales. 


Pasar de gobernar la entidad en 2012 a retener apenas el 6.8% en 2024 demuestra que el voto duro del perredismo tabasqueño se ha reducido a su mínima expresión histórica; un descalabro adicional de apenas cuatro puntos porcentuales significaría su desaparición legal definitiva.


A este escenario se suma la fuga de estructuras. Sin el incentivo del poder y con presupuestos locales drásticamente reducidos ante el IEPCT, los cuadros operativos y militantes tienden a migrar hacia las opciones políticas mayoritarias, lo que debilitará la movilización el día de la jornada electoral. 


Las proyecciones indican que, si el partido compite en solitario en 2027, el riesgo de no alcanzar el umbral legal es casi seguro. Su viabilidad depende, de forma exclusiva, de negociar alianzas estratégicas que concentren el voto opositor remanente.


Sin embargo, las encuestas actuales reflejan una preferencia electoral mínima y de un solo dígito para el PRD, posicionándolo muy rezagado frente al partido oficial y disputando el terreno de las minorías con otras fuerzas locales. 

 

UNOS GRILLOS EN CRISIS
 

Estudios de opinión de las casas encuestadoras Rubrum y Demoscopia Digital muestran un panorama adverso para la oposición. 


En mediciones en municipios como Centro (Villahermosa), Morena capta entre el 40% y el 50% de la intención de voto directa, dejando un margen de maniobra estrechísimo. En esos mismos sondeos, el sol azteca oscila entre el 3% y el 6% de la preferencia efectiva, situándose en un empate técnico o por debajo del PRI y de Movimiento Ciudadano.


Por si fuera poco, el discurso estrictamente antigobiernista del PRD se ha desgastado, generando hoy más rechazo que aceptación. En Tabasco —cuna política del presidente Andrés Manuel López Obrador y un bastión donde la aprobación hacia la llamada "Cuarta Transformación" ronda el 70% o 80%— la confrontación directa ya no es una estrategia rentable.


Las mediciones de opinión indican que el votante promedio castiga la "queja sin propuesta"; un discurso enfocado únicamente en señalar las fallas del gobierno estatal solo genera apatía. 


El interés del electorado actual está volcado en soluciones locales muy específicas: seguridad pública, desempleo, tarifas de luz de la CFE y el abasto de agua potable en los municipios. El ataque ideológico abstracto no resuelve estas necesidades inmediatas.


Para el PRD Tabasco, basar la campaña de 2027 en el antigobiernismo puro es una ruta directa a la pérdida del registro. 


Su única oportunidad radica en transitar hacia una agenda de propuestas técnicas e institucionales que demuestren cómo gobernarían mejor los municipios en los que aspiran a competir, una transición que, sin embargo, se antoja sumamente difícil debido a la postura intransigente de sus dirigentes partidistas.

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