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La Verdad del Sureste

Los de abajo

La fuerza de los hechos ante una oposición desahuciada


Los de abajo

La visita de la presidenta, Claudia SheinbaumPardo, a tierras tabasqueñas no solo disipó cualquier rumor de distanciamiento con el gobernador Javier May Rodríguez, sino que consolidó una alianza política y afectiva que define el rumbo del estado. 

Quienes apostaban por la narrativa del frío institucional o inventaban fisuras en la cúpula de la transformación se quedaron con las ganas; la mandataria fue contundente al definir a May como un hombre extraordinario, honesto a carta cabal, que ha sabido encarnar los principios de la austeridad republicana para redirigir el presupuesto hacia donde verdaderamente importa: los programas sociales y la obra pública de alto impacto.

Para terminar de sepultar las especulaciones de los malquerientes, la propia mandataria se dio el tiempo de explicar detalladamente por qué no había podido visitar la entidad antes. Lejos de tratarse de una desatención, la demora respondió a una estrategia de Estado y a una petición expresa del propio gobernador: se estaba coordinando la agenda para que el gabinete de seguridad federal en pleno pudiera acompañarla en esta gira. 

Esta deferencia demuestra que Tabasco es una prioridad absoluta en la agenda nacional y que la coordinación entre ambos niveles de gobierno es total, desmintiendo cualquier versión de aislamiento.

Este espaldarazo político no es gratuito. Responde a una realidad palpable en el territorio, donde la gestión estatal avanza con una mística de trabajo que incomoda a actores políticos del pasado. Mientras el gobierno de Javier May se concentra en consolidar la infraestructura y el bienestar, en la acera de enfrente el panorama es desolador. 

El intento de convocatoria por parte del PRD y Somos para protestar durante el evento en la Ciudad Deportiva terminó en un rotundo e incuestionable fracaso. La nula respuesta demostró que sus consignas ya no encuentran eco en una ciudadanía que prefiere las realidades a la estridencia.

Hoy nos encontramos ante una oposición que ni fu ni fa. Carecen de arraigo, de estructura y, lo más grave, de representatividad real. Se han convertido en espectadores de un proceso histórico que los rebasó por completo. 

Ante esta falta de sustancia, el escenario político local también ha visto desbocarse el oportunismo de ciertos actores que buscan reflectores y raja política a toda costa, pero a quienes el pueblo ya conoce de sobra y nadie toma en serio.

Tabasco ha dejado claro que su respaldo está con un proyecto de honestidad y resultados, validado desde el centro del país y cobijado por la voluntad popular en el estado. El tiempo político de los oportunistas y de las siglas vacías parece haber llegado a su fin.

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