Los de abajo
La simulación e incongruencia de MC en Tabasco
La narrativa nacional de Movimiento Ciudadano (MC) se ha construido meticulosamente sobre una promesa: ser la alternativa fresca, ciudadana y disruptiva frente a lo que ellos mismos denominan "la vieja política".
Sin embargo, cuando se rasca la superficie del barniz fosforescente en los estados, la realidad emerge con una crudeza inocultable.
En Tabasco, el partido naranja ha dejado de ser esa prometida bocanada de aire fresco para convertirse en un espejo fiel de los peores vicios de los partidos tradicionales.
El encono público entre la dirigente estatal, Karla Rabelo Estrada, y el coordinador parlamentario, Pedro Palomeque Calzada, no es un simple desacuerdo estratégico; es la evidencia de que el partido padece las mismas mañas, arreglos cupulares y disputas descarnadas por el poder que tanto ha criticado en otras fuerzas.
El conflicto por la designación de los coordinadores municipales desnuda el ADN vertical y autoritario que realmente rige al partido. Al calificar de "torpeza" estos nombramientos, Palomeque no defiende la democracia interna; reclama que su grupo fue hecho a un lado en el reparto del botín de las posiciones.
La respuesta de Karla Rabelo es aún más reveladora y cínica: al justificar que los perfiles criticados fueron impuestos en su momento por el propio Palomeque cuando era dirigente, la actual presidenta admite implícitamente que MC en Tabasco funciona como un club de cuotas y amigos.
No hay procesos democráticos ni una lógica "ciudadana". Lo que hay es un intercambio de favores cupulares donde los puestos se heredan, se ratifican o se arrebatan según el humor de la facción dominante.
A SALTO DE MATA
Esta simulación de gobernanza ética se desmorona por completo al analizar el municipio de Paraíso, que hoy representa el caso más alarmante de descomposición para la marca naranja.
Su alcalde, Alfonso Baca Sevilla, se encuentra formalmente prófugo de la justicia tras evadir un severo operativo desplegado por fuerzas federales. Aunque a la distancia emita comunicados asegurando que aclarará las cosas, la realidad jurídica y fáctica es implacable: hasta el momento, el alcalde no ha podido probar su inocencia y su estatus sigue siendo el de alguien que huye de las autoridades.
Los delitos federales que se le imputan son de suma gravedad, abarcando desde abuso ilícito de atribuciones, mal uso del Ramo 33, tortura, hasta posesión ilícita de hidrocarburos ("huachicol") y narcóticos.
La respuesta de MC ante esta crisis local retrata de cuerpo entero su incongruencia estructural. Mientras que el partido fue capaz de activar sus redes para defender jurídicamente a su alcalde con licencia prófugo, ha dejado en el desamparo y el vacío político total a la actual alcaldesa interina, María Eliza Hernández Flores.
La dirigencia de Karla Rabelo no solo le ha negado un respaldo público contundente, sino que incluso ha marcado una fría distancia bajo el pretexto de "no conocerla en persona". Este desdén cobra tintes criminales si se recuerda que la vivienda de la maestra Hernández Flores sufrió un ataque a balazos, ante el cual su propio partido guardó un silencio cómplice, dejándola gobernar en la más absoluta soledad institucional.
El mensaje interno es perverso: se protege al poderoso bajo sospecha, pero se aísla a la mujer que asume la responsabilidad de mantener la gobernabilidad.
Este canibalismo y abandono se extiende hacia otras latitudes del estado. La cuestionable incorporación de Erubiel Alonso Que encendió las alarmas de los alcaldes de Tacotalpa y Emiliano Zapata, quienes se le fueron a la yugular al diputado federal demostrando que la política de alianzas de MC no busca la militancia orgánica, sino el reciclaje de viejos operadores.
Todo esto con la mirada puesta en la joya de la corona: la alcaldía de Centro, una plaza codiciada por figuras como Luis Felipe Graham Zapata, el propio Erubiel, que amenaza con convertirse en otra carnicería a puerta cerrada donde ganará quien logre imponer su peso en la cúpula y no quien represente las causas ciudadanas.
El gran peligro para Movimiento Ciudadano rumbo a las elecciones de 2027 no es la fuerza de sus adversarios, sino la pérdida absoluta de su autoridad moral. El electorado tabasqueño es sumamente agudo; no se le puede vender un producto supuestamente "nuevo" si las manos que lo operan repiten el agandalle, el dedazo enmascarado de consenso, el uso de la estructura partidista como patrimonio personal y el encubrimiento de sus cuadros más cuestionables.
Si algo demuestra esta crisis, es que MC en Tabasco se ha mimetizado con aquello que juró combatir. Al final del día, las siglas cambian y los colores se vuelven más llamativos, pero las mañas siguen siendo las mismas.
De continuar por esta ruta de pragmatismo vulgar, impunidad municipal y simulación cupular, el partido naranja llegará al 2027 desfondado, no por la marea de Morena, sino por el peso de su propia y absoluta incongruencia.