Los bancos, siempre ganones, ahora en la mira
MÉXICO, D.F. (Proceso), 12 de mayo de 2013.- Luego de dos semanas de suspenso, el miércoles 8 el gobierno de Enrique Peña Nieto presentó al Congreso la iniciativa de reforma financiera que se había frenado por diferencias entre los firmantes del Pacto por México.
Se eligió el histórico y emblemático alcázar del Castillo de Chapultepec para darle realce a la presentación y firma de los 13 decretos –que modifican 34 leyes– que le dan forma a dicha iniciativa.
Y si bien se refrendó la supervivencia del pacto, acabó convirtiéndose en un juicio sumario contra los bancos y los banqueros –los invitados especiales a la ceremonia–, quienes sintieron las acerbas críticas y los cuestionamientos del presidente Peña Nieto, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y de los líderes de los partidos firmantes del documento.
Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, se salió de la crítica velada y diplomática. Preguntó:
“¿Por qué si la banca, el sistema financiero en general, tienen los atributos de ser sólidos, saludables y bien capitalizados, no contribuyen a detonar el crecimiento económico del país?”
Y él mismo respondió: “Yo diría, primero, porque no existe una verdadera banca en nuestro país… Lo que tenemos es una banca usurera, que no arriesga, que no apuesta al desarrollo; tenemos lamentablemente una suerte de agio bancario, un moderno agiotismo en nuestro país.”
Y siguió: “Una gran parte de las ganancias industriales y productivas en general se las llevan los banqueros por las altas tasas de interés y el alto costo de las comisiones que cobran.”
Javier Arrigunaga, director del grupo financiero Banamex y, a la postre, presidente de la Asociación de Bancos de México, aguantó vara desde su lugar en el presidium, pero con el rostro endurecido.