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La Verdad del Sureste

LOS DIEZ TRABAJOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN


 
La revista Forbes publicó este martes una nota sobre “Los diez trabajos en peligro de extinción”.
    La lista incluye en primer lugar a los carteros, seguido por los granjeros, lector de medidores, reportero de medios impresos, agente de viajes, leñador, asistente de vuelos, operador de torno, trabajador de imprenta e inspector fiscal.
    ¿Podemos responsabilizar de ello a la tecnología? En algunos casos, es indudable que sí. En otros, habría que mirar más detenidamente.
    Es notorio cómo varios de los presentes en la lista se dedican a los medios impresos. Ahora que el papel ya no es indispensable (¿en verdad no lo es?) porque todo puede publicarse en formato digital, muchos trabajadores altamente calificados, sobran.
    Para el caso de los reporteros, es evidente que ya no se necesitan: si gobiernos, empresas y organizaciones sociales pueden enviar sus boletines de prensa, no necesitamos que alguien vaya a cubrir el evento, hacer preguntar o constatar la veracidad de los hechos. La prensa que todavía usa pagar buenos reporteros (Reforma, CNN, NYTimes) está sumida en el atraso medieval, entre otras cosas porque hoy que hay Facebook y Tuiter nadie necesita que existan periódicos.
    Lo cierto es que, así como se puede achacar a internet la desaparición de algunas profesiones, es innegable que le debbe3mos el surgimiento de otras.
    Ahí están los Community manager, o gestores de redes sociales, los responsables de llevar la difícil relación de una marca (empresa privada, organización social o dependencia de gobierno) con sus usuarios o clientes.
    Parece simple: sólo es estar en el Face, pero además de compartir fotos, muchos pasan horas haciendo reportes y analizando estadísticas. Además, se necesita mucho compromiso porque internet no duerme y a veces hay que contestar un tuit a las 3 de la mañana.
    Este proceso es parte del desarrollo tecnológico. En su día, la imprenta también mató oficios: hizo desaparecer al escribano, ese profesional de infinita paciencia que copiaba los libros a mano, con impecable ortografía y además, una caligrafía tan bella que todavía hoy las computadoras no la han podido igualar.
 
AVANZAR HACIA ATRÁS

Cabe preguntarse cuánto tiempo serán vigentes los oficios de la web o si pronto nos dejarán los vehículos automáticos sin choferes. Mucho depende de cuánto se valoren estos oficios. Si en verdad el reporteo y el impresos desaparecen, significará que la sociedad no los estima mucho. En cambio las buenas e indispensables cocineras siguen teniendo trabajo, pese a décadas de comida chatarra y restaurantes. Mientras haya crisis, habrá costureras y zapateros.
    Da para más vueltas. Por ejemplo, ¿puede tomarse la desaparición de los granjeros como un avance o desarrollo? Parece un asunto peligroso: una sociedad que olvida cómo sembrar no puede menos que ser esclava de otra que sí sepa, pueda y lo haga a gran escala. ¿Le suena familiar?
    Quién sabe si haya un trabajo que a lo largo de la historia de la humanidad sea siempre indispensable. Hasta donde se sabe, el que se conoce como “el oficio más antiguo del mundo” tiene mucha clientela. Tanta, que en Europa ya le van a cobrar impuestos a la prostitución. Como que hacen trampa, ¿no cree? Es como si aquí le cobráramos impuestos al narcotráfico.
    ¿A usted le gustaría que algún oficio desapareciera? Imagine que un día nos quedáramos sin amas de casa, o sin diputados, sin cobradores del SAT, sin maestros o doctores.
    Sea lo que sea, gracias internet hay miles de posibilidades de formación. ¿Sabía que el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusets), una de las instituciones de desarrollo tecnológico más prestigiosas del planeta subió todos sus cursos a la res, gratis? Muchos de ellos están disponibles en español.
    Como ese, sobran ejemplos: sitios que reúnen películas, documentales, libros del tema que sea, investigaciones científicas y profesionales, etcétera, etcétera. La mejor forma de preparar a sus hijos para ese mundo por venir, que será muy diferente al mundo en el que hemos vivido, es fomentarles una curiosidad abrasadora y acompañarlos un poco en la computadora, con paciencia, mente abierta y ganas de aprender, para que poco a poco puedan distinguir en dónde vale la pena dar un clic y en dónde no.
    Con suficiente educación, una computadora e internet bastan para tener un empleo y no morir de hambre. Hay que tenerlo en cuenta

 

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