LOS MEDIOS, CUBA Y EL COMBATE AL HAMBRE
Es sabido que los medios de comunicación, destacadamente los noticieros televisivos, enfocan sesgadamente los acontecimientos para manipular a la opinión pública y crear animadversión hacia todo aquello que afecte a los intereses dominantes, y, en contraparte, fomentar la simpatía hacia lo que favorezca a éstos. Poseen un formidable poder para crear opinión, que aprovecha la credulidad del ciudadano común, que, en su buena fe, muchas veces no se percata de que los noticieros mienten, y abiertamente. A sabiendas de ello, los medios hacen y deshacen imágenes de políticos, partidos y gobiernos. Para los favorecidos, toda la bendición, y hagan bien o hagan mal, tendrán siempre apoyo mediático garantizado. Todo esa labor de martilleo manipulador queda exhibida, empero, cuando ocurren hechos que refutan sus consignas, o al menos las ponen en entredicho; siempre será positivo que la sociedad descubra que se la ha venido engañando, pues podrá arrancarse telarañas de la mente y entenderá las cosas en sus reales términos, en sus luces y sombras, sin visiones maniqueas.
En el plano internacional, las agencias mundiales de noticias, y canales como CNN y Fox, tienen la tarea de ocultar, o al menos minusvalorar, todo éxito de los gobiernos que no son de las simpatías de los Estados Unidos, y, en contraparte, destacar, exagerar, e incluso inventar, logros de la gran potencia y sus aliados. Gobierno o político que no esté bajo la égida norteamericana es, por definición, ineficiente, criminal, infame, y peligroso. Muy en particular, éste ha sido el trato dado sistemáticamente a la República de Cuba durante décadas, desde que inició el bloqueo a que se la tiene sometida. Es el paria de América, el gran excluido, compañía no recomendable para personas y gobiernos decentes, contra el que cualquier grosería se vale; recuérdese aquel trato descortés de Vicente Fox para con el presidente de Cuba, con motivo de la visita de George W. Bush a México, quien no deseaba encontrarse con el líder cubano. Mediante una burda manipulación mediática se ha satanizado a ese país hermano, a su régimen y su gobierno, que tienen deficiencias, cierto, pero que han sido descontextualizadas y exageradas hasta lo grotesco.
Ocurrió, pues, que la FAO recién publicó un boletín que para la prensa mexicana pasó prácticamente desapercibido; más bien se lo ocultó (ése es el modus operandi de la maquinaria mediática); ahí se daba a conocer el éxito de Cuba en el combate al hambre y la felicitación correspondiente por parte del organismo mundial. El anuncio fue hecho el sábado 4 de mayo por la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, en los siguientes términos: “Director de la FAO felicita a Cuba por avances en lucha contra hambre. El Director de la FAO José Graziano da Silva reconoció el esfuerzo de Cuba para garantizar la seguridad alimentaria de la población durante la reunión que mantuvo el viernes por la tarde con el Presidente Raúl Castro y le invitó a que asistiera al homenaje que será ofrecido durante la próxima conferencia de la FAO… Cuba es uno de los dieciséis países del mundo que ya alcanzaron la meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el número absoluto de personas con hambre. Eso ha sido posible gracias a la prioridad que el gobierno ha otorgado a garantizar el derecho a la alimentación y a las políticas que ha implementado”. Así declaró el Director de la FAO en su primera visita a la isla. Y añade el comunicado: “Cuba tiene hoy una situación de seguridad alimentaria comparable con aquella de países desarrollados, con un índice de subnutrición de menos de 5 por ciento de la población…”.
De paso, hay que decir que es razonable que aprendamos de estas experiencias, pues, en la materia, nuestra situación es sumamente delicada. En noviembre de 2009, referencia no muy lejana, la UNICEF presentó un reporte titulado Seguimiento de los progresos en la nutrición de los niños y las madres, donde se “sitúa a México en el número 22 de la lista de 24 países con mayor población de niños menores de cinco años que sufren cortedad de talla debido a la desnutrición materna e infantil crónica y que afecta a más de 200 millones de niños en todo el mundo” (Milenio, 11 de noviembre de 2009). Grave situación ésta, pues como recién dijo el Director de la FAO: “no puede haber verdadero desarrollo mientras existan 49 millones de personas que sufren hambre en América Latina y el Caribe”.
En estrecha relación con lo anterior, por tratarse de otro país con mala imagen de prensa en México, dos días después del comunicado antes referido, la FAO anunció una alianza con China para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola en América Latina y el Caribe, que incluye, entre otras actividades, la realización, en junio próximo en Beijing, de un Foro Conjunto de Ministros de Agricultura, donde se acordará: la creación de una reserva bilateral de medio millón de toneladas de alimentos “para enfrentar contingencias naturales y realizar ayuda humanitaria”; un fondo de inversión de 50 millones de dólares para fomentar la cooperación agrícola, que permitirá la creación de hasta 8 centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícola; asimismo China y Latinoamérica intercambiarán 500 expertos en agricultura. En el marco del anuncio, el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, declaró que: “La República Popular China es el país que más personas ha rescatado del hambre…”. Obviamente, en esta alianza, como puede comprenderse, China lleva también interés, pues el 27 por ciento de sus importaciones de alimentos proceden de América Latina. Lo destacable aquí es que se trata de una relación simbiótica y no de saqueo. En conclusión, como puede verse, la realidad viene a poner en entredicho la imagen distorsionada que las fuerzas económicas y políticas dominantes en México han creado de Cuba y China mediante un manejo tendencioso de los medios. Bien haremos, pues, en abrir los ojos, liberarnos de prejuicios y juzgar siempre con espíritu crítico lo que leemos o escuchamos en los noticieros. A la realidad debe conocérsela tal cual es, y hay que aprender a identificar los intereses ocultos tras las distorsiones mediáticas.