Los miserables de la justicia
Por Uriel Tufiño
@UTufigno
Siempre me ha parecido que la ironía y el sarcasmo fino son expresiones últimas de la inteligencia, aunque muchos se pueden sentir ofendidos cuando son destinatarios de un comentario mordaz que a veces ni lo entienden. En el uso de estas locuciones -casi por genéticadestacan los franceses, muy particularmente los pensadores de la Ilustración, tales como Voltaire y Diderot. Pero no son los únicos ni la única época en la que encontramos ejemplos de lo anterior. Honoré Daumier fue un caricaturista y grabador francés del Siglo XIX que ridiculizaba las costumbres y actividades de la época, pero en particular de él es muy conocida una serie de dibujos en los que satirizaba a los jueces y abogados. A pesar de ello es común encontrar las litografías de Daumier en oficinas de jueces y abogados. No entienden lo que quiso representar. Del haber de retiro, o mejor dicho de la pensión vitalicia votada en el Congreso a favor de los magistrados electorales ya habíamos comentado la semana pasada, pero son ellos mismos quienes avivaron el fuego de la crítica con sus torpes declaraciones.
Para tratar de escabullirse del severo cuestionamiento social convocaron a una sesión plenaria en la que pretendieron defenderse, pero lo hicieron con tal desatino que no sólo atrajeron nuevamente los reflectores, sino que exhibieron su ignorancia jurídica porque la reforma a la ley que contempla el haber de retiro ni siquiera ha sido promulgada. Sus excelencias del Tribunal Electoral adujeron en su defensa, como lo hace la mayoría de los criminales, que no son culpables, que se portan bien, que comen frutas verduras y que no necesitan el haber de retiro aunque es justo.
Las gentes de justicia, como les llamaba Daumier, tampoco entienden el significado de la palabra justicia. ¿O acaso es justo que quienes son una élite dentro del sistema jurídico mexicano ganen más que un juzgador de la Suprema Corte de los Estados Unidos? Y tampoco ven que son una minoría dentro de una minoría que de por sí ya cuenta con muchos privilegios en un país en donde el salario mínimo está definido en 2,045 pesos mensuales, que apenas alcanza para comprar 161 litros de gasolina magna. Mientras un magistrado electoral gana en México 316 mil pesos, su homólogo de Estados Unidos percibe el equivalente a 280 mil pesos, el de España 171 mil pesos y el de Brasil 168 mil pesos.
¿Qué hace posible que un magistrado de una economía de menor tamaño tenga mejor salario que uno de una economía de mayor tamaño? ¿Tal vez porque eso garantiza su imparcialidad, como algunos dicen? Porque de que trabajen más, lo dudo. De hecho nuestro país es uno de los raros casos en los que existe un tribunal electoral integrado de manera permanente; en otros sistemas jurídicos se forman cuerpos colegiados llegado el momento de la elección o, como ocurre en los Estados Unidos, los casos que no pueden ser resueltos por las cortes estatales llegan a la Suprema Corte. Indignados, los dignos magistrados dijeron que no necesitan el haber de retiro y, de la voz de su presidente, Alejandro Luna, afirmaron:
“Quiero dar mi palabra al pueblo de México… esta integración rechazará cualquier haber de retiro”. Bravo, aplausos por favor. Así, los siete magistrados se pronunciaron, palabras más, palabras menos, en el mismo sentido, aunque hay algunas cerezas que adornan el pastel. Por ejemplo, Salvador Nava afirmó que “podríamos ganar más dinero si litigáramos los asuntos que nosotros mismos resolvemos”, por lo que “en muestra de dignidad, no accederemos (al haber de retiro)”. Venga una ovación.
Y por supuesto que no necesitan el haber de retiro, no solamente porque sus ingresos de los últimos años sobrepasan el nivel de la justa medianía que Juárez esperaba de los servidores públicos, sino que al menos cinco de ellos tienen una fuente de ingreso segura al terminar su encargo: tres cuentan con plazas con licencia en el Poder Judicial Federal y otros dos tienen plaza de docentes en la Facultad de Derecho de la UNAM. Pero si nuestro país cuenta con una de las “democracias” más caras del planeta es porque éste es el perverso secreto del sistema para perpetuarse eternamente.