LOS SALDOS Y LAS ESPERANZAS
Omar Carreón Abud Miembro de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista
Conviene ahora recordar que si bien es cierto que muchos medios de comunicación y muchos periodistas mienten y deforman la realidad, a veces hasta de forma escandalosa, para proteger los intereses de quienes les pagan y los suyos propios, también es cierto que los medios y los periodistas publican verdades. No podría ser de otra manera. Si aceptamos que en el mundo dividido en clases sociales nada existe en la sociedad por encima de ellas, ni la ética con sus tan afamados valores, por ejemplo, escapa al sello indeleble del mundano interés de clase, ningún pecado cometeremos si decimos que también los medios de comunicación existen y funcionan bajo este criterio y que, para conseguir sus propósitos, confesables e inconfesables, necesitan, como el hombre el oxígeno, de la credibilidad. Pero la credibilidad saltaría en pedazos en cuestión de minutos si nunca hubiera verdades demostrables o demostradas en los medios de comunicación, las verdades son el complemento indispensable de la calumnia y la manipulación.
Consciente de ello, he tratado de espigar algunas verdades para retratar el fin del sexenio que hoy que escribo ya se aproxima. El 30 de noviembre, muchos mexicanos van a respirar aliviados de que haya terminado finalmente un sexenio –dos, más bien- en los que no sólo no progresó nuestro país, sino que acumuló graves rezagos que seguramente llevará muchos años superar. Veamos:
“México Primer Lugar en Bullying en la OCDE. Periódico La Jornada. Sábado 18 de agosto de 2012, p. 32. De los 34 países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar en violencia verbal, física, sicológica y social –conocida en inglés como bullying– entre alumnos de educación básica. Entre las actividades y métodos de discriminación más socorridos por los generadores de violencia se encuentran romper o esconder objetos personales, dejar mensajes escritos, burlarse, poner apodos denigrantes y emitir amenazas. Las conductas agresivas forman parte de un repertorio de aprendizaje en la infancia temprana”.
¡Qué bonito! Nuestros niños –y, por tanto, los que serán adultos en unos 8 o 9 años- no son ahora más cariñosos, respetuosos y solidarios que antes, sino más discriminadores y agresivos. ¿Qué hizo en serio el gobierno saliente para crear un niño, un hombre nuevo? Nada, absolutamente nada. Y mientras se siga creyendo que los valores los proporciona solamente la familia, mientras no se tome en cuenta que la calle educa más que la casa y siga habiendo una monumental propaganda consumista y egoísta con base en guapos, esculturales, blancos, jóvenes y sensuales, que nadie se sorprenda si en una escuela primaria torturan hasta las lágrimas a una criatura. Veamos otra de hombre nuevo.
“México. Primer lugar en la OCDE en universitarios que desertan. Periódico Reforma. (20 agosto 2012). En México, 38 por ciento de quienes logran acceder a la educación universitaria no se gradúa, lo que coloca al país con un grave problema de deserción entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”.
Bonito también. Pero nadie debería seguir cometiendo la majadería de atribuir este fenómeno a deficiencias personales, tales como la pereza, la falta de constancia, la ausencia de interés o, peor aún, la falta de inteligencia. No me queda duda que así puede manifestarse la incapacidad para terminar una carrera universitaria; no obstante, una verdadera intención de ponerle remedio definitivo tendría que combatir los cobros de cuotas y colegiaturas que ya se han enseñoreado en las universidades públicas y apoyar con servicios asistenciales o becas suficientes (no simbólicas ni demagógicas) a los jóvenes universitarios. ¿Qué hizo el gobierno saliente para que nuestros jóvenes terminaran una carrera? Nada. Y la mejor prueba es el nada honroso lugar que ocupa México en la OCDE. Una noticia más; ésta de dependencia del extranjero.
“México, segundo importador mundial de alimentos. Proceso. 23 de noviembre de 2012. El exsubsecretario de Agricultura, Manuel Villa Issa, afirmó que México se ha convertido en el segundo importador mundial de alimentos, y corre el riesgo de desplazar a Japón del primer sitio en 2020… A la fecha, dijo, el país importa 40% del maíz que requiere la población, la mitad del trigo, 75% de arroz, casi todo el aceite y una gran proporción de carne y leche… El único alimento que no importábamos era el huevo, pero una enfermedad, la gripe aviar en Jalisco, nos tiró eso y puso en evidencia la enorme fragilidad del sistema alimentario mexicano”. En pocas y resumidas palabras, gracias al gobierno que termina –a los dos últimos gobiernos- ahora, más que antes, mucho más que antes, tenemos que comprar en el extranjero lo que comemos y lo tenemos que pagar en dólares. Y, para tranquilidad de los lectores, todavía hay más noticias.
Aumenta la superficie de siembra de cultivos ilícitos. Periódico Reforma. Ciudad de México (18 agosto 2012). Los equipos de Futbol lavan dinero. Periódico La Jornada. Sábado 18 de agosto de 2012, p. a13 y Mandos de la PF atacan a diplomáticos estadounidenses, que apareció en numerosos medios de comunicación y durante varios días del mes de noviembre de este 2012. Esos son los saldos, algunos de ellos, por lo menos.
¿Y las esperanzas? Son muchas. El pasado 1 de julio votaron 50.3 millones de personas; suponiendo -forzando mucho la suposición- que los que votaron por Josefina Vázquez Mota, estaban de acuerdo con el desempeño del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, éstos ascenderían a 12.7 millones de votantes, es decir que de una u otra manera, 37.6 millones de electores deseaban un cambio de política, otro México, diferente al que estaba dejando Felipe Calderón. Ahora esperan que lo edifique Enrique Peña Nieto. Yo le deseo la mejor de las suertes. Pero nadie debe engañarse, ni el hombre más bien intencionado de este mundo podría construir un México más justo, más democrático, más soberano, más libre y más pacífico, como el que soñamos muchos mexicanos, sin un pueblo organizado, consciente y combativo, sin el protagonista principal de la historia.