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La Verdad del Sureste

La lucha de los antorchistas potosinos, Llamado urgente y necesario que el gobernado tendrá que solucionar


A más de 2 meses los antorchistas de San Luis Potosí man􀆟 enen un plantón en la explanada del Palacio de Gobierno, buscando que sean atendidas y resueltas cada una de sus demandas más apremiantes
A más de 2 meses los antorchistas de San Luis Potosí man􀆟 enen un plantón en la explanada del Palacio de Gobierno, buscando que sean atendidas y resueltas cada una de sus demandas más apremiantes
A más de 2 meses los antorchistas de San Luis Potosí mantienen un plantón en la explanada del Palacio de Gobierno, buscando que sean atendidas y resueltas cada una de sus demandas más apremiantes, exigencias que para la población de colonos y campesinos marginados de las distintas zonas del estado son requerimientos de los más urgentes, es decir, apoyos con paquetes de maíz, que por la sequía del año pasado, así lo requieren para poder alimentarse, paquetes tecnológicos de insumos agrícolas para campesinos empobrecidos que de otra forma no pueden cultivar su tierra, introducción del servicio de energía eléctrica y agua potable para comunidades que les hace falta desde hace años, construcción de aulas para escuelas, pavimentación de caminos, entre otras que también son importantes, y a pesar de estar completamente justifi cadas el gobernador Fernando Toranzo no ve y no oye a los manifestantes y sólo da la cara para amedrentar a los peticionarios y descalifi carlos acusándolos de ser unos pedigüeños chantajistas. Así el uso de la política por el gobernador priista de San Luis Potosí que por sus arrestos no da ninguna respuesta. Las exigencias de los manifestantes no están fuera de lugar.

La elemental sencillez de sus demandas salta a la vista; hasta se podrían considerar demasiado humildes si se comparan con los índices de pobreza que tiene el estado y las necesidades reales de las familias potosinas; ellas y las familias pobres de cualquier punto del país, que la viven día con día en carne propia, lo entenderán perfectamente. Sólo quien no conozca la pobreza más que en defi nición, quien vive en una burbuja por encima de la realidad o quien cierre los ojos intencionalmente por alguna conveniencia o interés personales podría califi carlas de exageradas o condenarlas. Bueno, pero ¿está bien que acudan al gobierno del estado para plantearlas? Sin duda, si consideramos que el señor Fernando Toranzo es gobernador constitucional, para atender a toda la población y no sólo al grupo de “amistades” políticas privilegiadas que están a su alrededor y a los solicitantes que exigen soluciones lo hacen conforme a derecho, según nuestra máxima ley, la Constitución Mexicana, y que es en este caso el gobernador quien posee, exclusivamente, las atribuciones, el poder y los recursos que el pueblo le otorga para administrarlos, para con ellos resolverles y llevarles a un mejor nivel de bienestar. Así las cosas. Es el gobierno quien tiene que intervenir para resolver, los problemas de falta de empleo, de salud, de alimentación, educación y aún más. Esto también todo mundo lo entiende.

El mismo Fernando Toranzo también lo entiende; baste recordar todas sus palabras cuando andaba en campaña y su toma de protesta y sus promesas de que, con él en el poder, San Luis entraría en la senda del progreso, que una de sus principales tareas será combatir de manera frontal la pobreza, ya que es una condición “a la que ningún potosino debe resignarse” (ante 26 de los 27 diputados de la naciente LXIX Legislatura local el mandatario presentó su proyecto de gobierno que se basa en seis ejes, teniendo como prioridad la lucha contra la pobreza, la austeridad en el gobierno y más seguridad y justicia), que dará “prioridad a lo social y que gobernará sin prejuicios ni reservas, sin dispendios ni excesos y sin culto a la personalidad”, que “si los gobiernos anteriores no lo habían hecho (llevar al progreso al estado) no es porque no se pueda, sino porque no quisieron” y que se necesitaban verdaderas… ganas y que él sí las tenía, etcétera. Si el problema no está en lo que piden los plantonistas, ni en lo justo y auténtico de sus demandas, no está en los derechos constitucionales ni en ningún otra ley menor, ni está en los deberes y obligaciones de las instituciones a las que se acude, ni en el entendimiento, discurso y promesas del gobernador… ¿Dónde está pues el problema? En la discordancia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se piensa hacer realmente y lo que se promete.

No nos engañemos, no quieran culpar a los antorchistas, ni a sus demandas, ni a las leyes, ni a los derechos humanos, ni, mucho menos, a los deberes, atribuciones y obligaciones del gobierno o a la capacidad de raciocinio de Toranzo. El problema está en que él no quiere cumplir con su deber y todo lo que prometió, aunque dijera, colgándose del éxito de la campaña del candidato a la presidencia de la república “me comprometo y les cumplo”, era una promesa que no se pensaba cumplir. Es cierto que Toranzo no tiene la culpa de que todo esté mal: no hay empleos y los que hay están mal pagados, pésima atención en los servicios de salud, últimos lugares en educación, falta de seguridad, etcétera.

Pero es él quien debe meter mano para corregir esos problemas, tal y como lo prometió. Y aunque no lo hubiese prometido, esa es la función del gobernador. Sin embargo, Toranzo no lo hace. Entonces, ¿qué hace el mandatario?, ¿sólo vivir de los privilegios que le da el poder? D e p l o r a - blemente, y pa’ variar un poco, nos están tocando la misma. Fernando Toranzo mintió premeditadamente, no es consecuente con sus promesas. Por soberbia y un sentimiento patrimonialista del poder, ni oye, ni ve, ni atiende. Entendida la causa del problema. ¿Qué se puede hacer? Lamentablemente no hay cura clínica para la incongruencia, no hay inyecciones de sensatez. Pero no es que no haya remedio; tenemos la ley y los instrumentos que nos ofrece como armas para hacer entrar en razón a los Toranzo y compañía.

 Ahora, la ley no es sufi ciente (si lo fuera, bastaba contratar un buen abogado y sentarse a esperar sentencias), sino que se debe hacer valer mediante la lucha. Y aquí también, otra vez, la ley nos da las armas (gracias al mismo pueblo que hizo la revolución y a los sabios que estaban de su lado y pelearon en la Constitución de la República por nuestras Garantías Sociales, por encima de las Individuales, hoy tan prostituidas y emponzoñadas): nos queda el derecho de petición, el de organización, el de la manifestación libre de las ideas, la protesta pública, la denuncia pública de la injusticia que se comete.

Y tenemos nuestro número que, amalgamado por nuestra unión, la unión de los pobres con los pobres, nos permitirán romper el cerco de la necedad y conseguir la solución de nuestras demandas. Toda la organización a nivel nacional, y también los antorchistas del Sureste mexicano, en Campeche, sabemos del problema y mientras hacemos lo propio, informando a los compañeros de todos los grupos que ya se preparan para acudir al llamado que les hagan sus hermanos de San Luis Potosí, mientras, digo, denunciaremos ante todos los campechanos la inconsecuencia y la soberbia de Fernando Toranzo.

No habrá campechano que no sepa cómo se las gasta, que no sepa como engañó a los potosinos que sufrieron durante meses las promesas de que “primerillo San Luis Potosí, primerillo tú”, pero todo quedo en el trasto de un dictadorcillo. Todos los campechanos lo sabrán y lo condenará  

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