Madres de migrantes desaparecidos Entre sollozos ruegan a Dios por un milagro
“El amor de una madre...”, dice con la voz cortada y sin terminar, Lucia del Carmen Cuarezma, que busca a su hijo desaparecido en México
Villahermosa, Tab., 16 de octubre/ “El amor de una madre...”, dice sin terminar con la voz cortada y entre sollozos, Lucia del Carmen Cuarezma, una de las madres de la caravana que busca a migrantes desaparecidos en México, que ayer arribó a Villahermosa, para dar testimonio de la tragedia que padres, esposas e hijos padecen desde la desaparición de su ser querido, que se aventuró en búsqueda del sueño americano con la esperanza de sacar de la pobreza a sus familias.
El rostro de estas mujeres, que abrazan y exhiben en su pecho una fotografía de su hijo e hija, refleja la angustia por no tener la certeza de si están vivos o muertos. Pero de algo están seguros, la última vez que hablaron con ellos, aún se encontraban en México.
Por ello, provenientes del Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, y Costa Rica, se han aventurado a buscarlos en compañía fray Tomás González Castillo y otros activistas de derechos humanos, por las rutas que usan los migrantes en su anhelo de llegar a la tierra prometida.
Entre oraciones y peticiones a Jesucristo para que el ser amado sea encontrado durante el viaje, las madres de los migrantes dan su testimonio, mientras una nube de camarógrafos y reporteros locales, nacionales y de otros países, atestiguan las peticiones y suplicas que hacen a un grupo de diputados tabasqueños electos de diferentes partidos y al representante del próximo gobierno estatal.
Lucia del Carmen Cuarezma, que viste una camisa y una gorra blanca, dice buscar a su hijo Álvaro Enrique Guadamuz Cuarezma de 28 años, pero cuando abandonó Costa Rica, solamente tenía 25.
“Soy nicaragüense. Soy una madre que viene buscando a su hijo. Yo vengo desde Costa Rica y mi hijo salió desde Costa Rica rumbo a los Estados Unidos.
El me llamó desde Tabasco, que le mandara 100 dólares. Se le mandó el dinero, después llamó desde Veracruz y luego llamó faltando dos días para llegar a la frontera, pidiendo 2 mil dólares, que le mandará una hermana mía, pero económicamente no le ayudo y dijo que estaba en peligro. Dejó de comunicarse hace dos años”, manifestó.
Paola Bolognesi, de origen italiano, coordinadora del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) en Chinandega, Nicaragua, se encarga de dar consuelo a esta madre que busca a su hijo, luego de que terminó de dar su testimonio.
Ana Griselides Enamorado, de Honduras, también dice buscar a su hijo Oscar Antonio López Enamorado, pide a las autoridades mexicanas que se apresuren a integrar un archivo con el ADN con los cuerpos no identificados, para terminar con la angustia de miles de mujeres que viven en la incertidumbre al desconocer si su ser querido esta muerto o vivo.
Virginia Olcot, de Guatemala, busca a su esposo Carlos Enrique Xajpot, desaparecido desde 2009, no obstante, al igual que otras 60 mujeres que se han aventurado a recorrer la ruta que su ser querido utilizó para llegar a los Estado Unidos, no pierden la esperanza y ruegan a Dios por un milagro.
Todas las mujeres que buscan a sus familiares, son de origen humilde y pretenden recorrer 23 ciudades mexicanas en los próximos días para concluir con su búsqueda el 3 de noviembre.
Se transportan en dos autobuses y la caravana es custodiada por una patrulla de la Policía Federal y por otra más de la Policía Estatal, en su paso por Tabasco, que ayer fue calificada, como la entidad en donde inició la ola de violencia y secuestros masivos contra migrantes, que luego se extendió a otras entidades del país, y que tuvo su punto más álgido, con la masacre de San Fernando, Tamaulipas, con el asesinato de 193 en 2011, a manos del crimen organizado.
El rostro de estas mujeres, que abrazan y exhiben en su pecho una fotografía de su hijo e hija, refleja la angustia por no tener la certeza de si están vivos o muertos. Pero de algo están seguros, la última vez que hablaron con ellos, aún se encontraban en México.
Por ello, provenientes del Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, y Costa Rica, se han aventurado a buscarlos en compañía fray Tomás González Castillo y otros activistas de derechos humanos, por las rutas que usan los migrantes en su anhelo de llegar a la tierra prometida.
Entre oraciones y peticiones a Jesucristo para que el ser amado sea encontrado durante el viaje, las madres de los migrantes dan su testimonio, mientras una nube de camarógrafos y reporteros locales, nacionales y de otros países, atestiguan las peticiones y suplicas que hacen a un grupo de diputados tabasqueños electos de diferentes partidos y al representante del próximo gobierno estatal.
Lucia del Carmen Cuarezma, que viste una camisa y una gorra blanca, dice buscar a su hijo Álvaro Enrique Guadamuz Cuarezma de 28 años, pero cuando abandonó Costa Rica, solamente tenía 25.
“Soy nicaragüense. Soy una madre que viene buscando a su hijo. Yo vengo desde Costa Rica y mi hijo salió desde Costa Rica rumbo a los Estados Unidos.
El me llamó desde Tabasco, que le mandara 100 dólares. Se le mandó el dinero, después llamó desde Veracruz y luego llamó faltando dos días para llegar a la frontera, pidiendo 2 mil dólares, que le mandará una hermana mía, pero económicamente no le ayudo y dijo que estaba en peligro. Dejó de comunicarse hace dos años”, manifestó.
Paola Bolognesi, de origen italiano, coordinadora del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) en Chinandega, Nicaragua, se encarga de dar consuelo a esta madre que busca a su hijo, luego de que terminó de dar su testimonio.
Ana Griselides Enamorado, de Honduras, también dice buscar a su hijo Oscar Antonio López Enamorado, pide a las autoridades mexicanas que se apresuren a integrar un archivo con el ADN con los cuerpos no identificados, para terminar con la angustia de miles de mujeres que viven en la incertidumbre al desconocer si su ser querido esta muerto o vivo.
Virginia Olcot, de Guatemala, busca a su esposo Carlos Enrique Xajpot, desaparecido desde 2009, no obstante, al igual que otras 60 mujeres que se han aventurado a recorrer la ruta que su ser querido utilizó para llegar a los Estado Unidos, no pierden la esperanza y ruegan a Dios por un milagro.
Todas las mujeres que buscan a sus familiares, son de origen humilde y pretenden recorrer 23 ciudades mexicanas en los próximos días para concluir con su búsqueda el 3 de noviembre.
Se transportan en dos autobuses y la caravana es custodiada por una patrulla de la Policía Federal y por otra más de la Policía Estatal, en su paso por Tabasco, que ayer fue calificada, como la entidad en donde inició la ola de violencia y secuestros masivos contra migrantes, que luego se extendió a otras entidades del país, y que tuvo su punto más álgido, con la masacre de San Fernando, Tamaulipas, con el asesinato de 193 en 2011, a manos del crimen organizado.