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La Verdad del Sureste

La mala costumbre de no estar acostumbrados, o viceversa


El PRI, a través del señor Francisco Herrera León, dice que hará una “oposición responsable” hacia el gobierno que encabeza don Arturo Núñez: ojalá y así se conduzca, puesto que este partido político durante las décadas que gobernó Tabasco nunca fue responsable en su quehacer administrativo y de eso no sólo consta el haber perdido el poder, sino el desastre que es hoy la entidad tabasqueña que ahora lamenta dicha situación. Para ser oposición se tiene que ser crítico y autocrítico, y dentro de la cultura priísta no existe tal característica. Sólo se es priísta por tradición y así, sin autoanálisis, se aceptan los dogmas que impone el poder.

 Se es priísta de hueso colorado, así se dice; ése es el dogma en nuestro estado. Pero no son las siglas del Partido Revolucionario Institucional las que se rechazan sino el actuar de sus personajes, de quienes cobijados por dicho instituto cometen agravio contra quienes representan, y que no sólo son sus correligionarios puesto que los servidores públicos emanados de este partido también representan a la población en general; así sean sus opositores y a ellos deben respeto. Lo que el pueblo de Tabasco espera es un gobierno que cumpla sus compromisos, que sea responsable de sus actos y afronte las consecuencias por ellos; el PRI, que ahora es oposición “responsable”, tendrá que reconocer los errores cometidos por quienes han manoseado las fi nanzas públicas y no sólo eso: también debe castigarlos y no echar en el olvido que a pesar de todo el poder económico despilfarrado en las pasadas elecciones el pueblo se volcó en su contra y dijo “no” a un sistema político-gubernamental desgastado por las ambiciones y la corrupción.

 El pueblo se cansa de las deslealtades y también, en el caso de Tabasco, demuestra que las trampas no son sufi cientes para mantener un régimen que sobrevive gracias a la simulación política y las mañas de esa gran “maquinaria” que tanto deslumbra a unos cuantos. No es la fobia hacia un símbolo o unas siglas lo que mueve al cansancio y al hartazgo sino las actitudes negativas de los actores que las representan. Cuando la gente identifi ca la suástica no es hacia ella su rechazo sino hacia el personaje que le dejó una herencia de muerte y persecución o ¿qué pensamos cuando alguien nos recuerda el nombre Adolfo Hitler?  

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