Maldición… eterna
Maldito para toda su vida será aquél que le quite el pan de la boca a un semejante por un acto de soberbia, arbitrariedad o prepotencia, atenido a un cargo público o de elección popular. Y que bueno es que don Arturo Núñez Jiménez, nuestro gobernador electo, esté enterándose de las injusticias que sufrieron la mayoría de los burócratas del actual gobierno, pues con toda seguridad serán corregidas oportunamente para restituir los derechos violados a este gremio laboral. Una de tantas misivas que obra en poder del Gobernador Electo, fue la enviada por nuestro compañero Víctor Manuel Vidal Rodríguez donde narra el despido a todas luces injustifi cado de que fue objeto por parte del entonces diputado José Carlos Ocaña Becerra y por culpa de quien ya no llegó el sustento diario para su esposa e hijas. Vidal Rodríguez era el encargo de monitorear programas de radio en donde dio muestras de capacidad, responsabilidad e institucionalidad, pero como mediante ese trabajo podía benefi ciar a un empresario que vende al gobierno ese servicio, de un sólo plumazo lo borró de la nómina del Congreso.
En consecuencia su familia quedó totalmente desprotegida, en el desamparo, por la crueldad del diputadillo de marras, que tuvo la osadía de aspirar a una curul federal y que afortunadamente el pueblo se lo impidió. Hay en este asunto algo que debe destacarse.
Víctor Manuel Vidal Rodríguez es un viejo conocido en el ámbito periodístico donde ha demostrado un verdadero compañerismo desde las trincheras en las que le ha tocado servir, sin embargo y de manera lamentable, no se ha visto la reciprocidad de quienes militan en las distintas organizaciones periodísticas, lo cual—cuestión aparte-- resulta altamente cuestionable. No hay congruencia entre el decir y el hacer. Todo apunta a que el control lo tiene el Gobierno a través de la compra de conciencias y, por el mendrugo que reciben, no son capaces de alzar la voz para protestar por las injusticias y atropellos que se han cometido en contra de los comunicadores tabasqueños. El caso aquí denunciado de Víctor Manuel Vidal Rodríguez, es el más claro ejemplo de lo dicho. Afortunadamente existe la certeza que la injusticia de la que fue objeto nuestro compañero de ofi cio, será corregida a su debido tiempo. La nobleza de nuestro gobernante quedará de manifi esto y todos seremos testigos. Que así sea. ********************* Entre cuates... Que no se olvide y quede claro: cuidar la integridad física de un personaje, no debe llevar implícito el deterioro de su imagen política.
En consecuencia su familia quedó totalmente desprotegida, en el desamparo, por la crueldad del diputadillo de marras, que tuvo la osadía de aspirar a una curul federal y que afortunadamente el pueblo se lo impidió. Hay en este asunto algo que debe destacarse.
Víctor Manuel Vidal Rodríguez es un viejo conocido en el ámbito periodístico donde ha demostrado un verdadero compañerismo desde las trincheras en las que le ha tocado servir, sin embargo y de manera lamentable, no se ha visto la reciprocidad de quienes militan en las distintas organizaciones periodísticas, lo cual—cuestión aparte-- resulta altamente cuestionable. No hay congruencia entre el decir y el hacer. Todo apunta a que el control lo tiene el Gobierno a través de la compra de conciencias y, por el mendrugo que reciben, no son capaces de alzar la voz para protestar por las injusticias y atropellos que se han cometido en contra de los comunicadores tabasqueños. El caso aquí denunciado de Víctor Manuel Vidal Rodríguez, es el más claro ejemplo de lo dicho. Afortunadamente existe la certeza que la injusticia de la que fue objeto nuestro compañero de ofi cio, será corregida a su debido tiempo. La nobleza de nuestro gobernante quedará de manifi esto y todos seremos testigos. Que así sea. ********************* Entre cuates... Que no se olvide y quede claro: cuidar la integridad física de un personaje, no debe llevar implícito el deterioro de su imagen política.