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La Verdad del Sureste

Manipular y chantajear, armas de “líderes”

Los tiempos han cambiado, sobre todo para las “organizaciones civiles” y grupos políticos que fueron creados para elecciones y el chantaje.


 


Las marchas y movimientos (mal llamados sociales), se han colocado de moda contra la actual administración. Por supuesto que hay que diferenciar entre aquellos reclamos que tienen un motivo real –como las afectaciones a poblados y tierras, de otros que sólo son pretexto para presionar. Sin tanto buscarle, podemos observar que están brotando “líderes” como mal monte -más bien lidercillos-. Algunos en la nómina del viejo sistema, otros alimentados por el afán de revancha. 
    Hay grillos que comandan grupos utilizando altavoces, una convocatoria mentirosa, cierran calles o carreteras, todo como una forma de presión y chantaje al gobierno. La defensa no puede ser más burda: “la izquierda también usaba estos métodos”, dicen. Pero ignoran, o pretenden ignorar, que aquellas demandas surgían de situaciones reales, de rezagos y daños. Así como de la cerrazón del sistema.
    Muchos grillos de ahora y de antaño quieren conservar ese modus vivendi que vienen arrastrando sexenio tras sexenio, y que les ha dado resultado ($$$). 
    En nuestro trópico, húmedo haciendo una reseña apenas dos años atrás las manifestaciones se veían muy poco (sólo aquellos casos en los que había reclamos de justicia y de quienes no se dejaban comprar por el gobierno). En otros tiempos “las soluciones” eran: Pri-mero el dinero, las dádivas, que sirvieron para darles buena vida a quienes representaban a grupos y tenerlos a su favor en cualquier acción o elección. No es casual que en la Secretaría de Gobierno se contara hasta con un “directorio” de ONGs o cosas por el estilo. Y se “fabricaban” gestores.  
    Distinto era el trato a los verdaderos disidentes. ¿Quién no recuerda aquella manifestación de maestros que no aceptaron las “regalías” que les ofreciera Roberto Madrazo para silenciarlos, porque más bien peleaban sus derechos? El resultado fue que sobre la avenida 27 de Febrero terminaron garroteados y bañados en gases lacrimógenos. El mensaje entonces era: entendían o de plano los hacían entrar al redil. De ese tipo era la represión. 
    Aunque había otras maneras de reprimir. Célebre es la frase de Madrazo adoptada de su padrino Carlos Hank: en política lo que se compra con dinero es barato.
    Hoy los tiempos han cambiado. El gobernador Arturo Núñez advirtió que no son más tiempos “de clientelismo y paternalismo”. Basta de corromper a la sociedad. 
    Debemos tomarle la palabra. Infinidad de organizaciones civiles y grupos políticos (creados sólo para elecciones y para el chantaje) dependían del gobierno en turno. 
    Ahora esos “líderes” que saben cómo sacar provecho (económico y político), se sienten lastimados, dolidos, frustrados. El caso más evidente es el de Roger Arias, quien llegó al Congreso por la vía del Movimiento Progresista pero ahora coquetea con su viejo partido, el PRI. No es el único caso. Basta con que el amable lector mire a su alrededor y se preguntará dónde estaban esos justicieros durante la época de Granier, Andrade, Madrazo, etcétera.
    Con este nuevo gobierno efectivamente hay libertad. Se acabó el miedo a expresarse, a manifestarse, me dice un líder comunitario. Pero es muy distinto tratar con un gobierno que te escucha y te explica las condiciones del estado, a aquellos políticos que sólo buscaban cómo cooptar, corromper a los dirigentes y sacrificar a sus representados. Cuando había representados, porque casi siempre eran “de papel”, de portafolio.
    Hay quienes buscan sacar provecho de la situación. “Líderes” que acarrean centenares de personas prometiéndoles terrenos, enseres e incluso dinero a cambio de pasar horas paradas bajo el sol o el agua, exigiendo algo que ni ellos mismo saben. 
    Existen demandas justas, explicables, atendibles. Pero también hay otros reclamos, plantones, marchas, que son mero pretexto para preparar para tratar de impedir que se consolide un gobierno democrático.
    Claro que también se debe exigir que quienes están comisionados para atender a la población, para anticiparse a los problemas sepan distinguir entre las auténticas demandas populares y las conspiraciones copulares. Como esa que dicen que manipula Adrián Hernández en la Central de Abastos de Villahermosa. 

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