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La Verdad del Sureste

La marcha antorchista: el cinismo del gobierno y de ciertos medios de comunicación


 

El día de antier, 12 de marzo, el Movimiento Antorchista así como diversas organizaciones aliadas de los municipios de Chimalhuacán e Ixtapaluca, realizamos una manifestación en la ciudad de Toluca con 25 mil gentes, para solicitar al señor Gobernador Eruviel Ávila Villegas, soluciones efectivas a viejos compromisos de obras y servicios básicos (como agua potable, drenaje, electricidad, escuelas, caminos, vivienda, etc.), que durante el año y medio que ya lleva en su encargo esta administración estatal, sencillamente no se han resuelto.

Como respuesta a este gran esfuerzo de todo tipo que efectúan siempre los manifestantes antorchistas integrados por la gente más modesta y pobre de las áreas urbanas y rurales del Estado, tenemos dos hechos relevantes: primero, que no se le permitió al contingente instalarse en la Plaza de los Mártires, ubicada frente al palacio de gobierno, y no porque estuviera ocupada en alguna otra actividad, sino con el deliberado y malévolo propósito del gobierno estatal, de que el numeroso contingente ocupara las principales calles y avenidas que circundan al palacio de gobierno y, con ello, se entorpeciera al máximo la circulación peatonal y vehicular. El segundo hecho fue, como siempre acostumbra el gobierno de Ávila Villegas, manipular a la gran mayoría de los medios de comunicación (salvo honrosas excepciones), quienes nuevamente se soltaron el pelo en contra de los manifestantes, sin fincarle una diezmilésima parte de responsabilidad al gobierno del Estado. Así, con entrevistas realizadas a modo en un “disque sondeo de opinión”, se acusó a los antorchistas de afectar las ventas de los comerciantes, de provocar el retraso en los traslados de la gente a su trabajo, a la escuela y al hospital, y también de que los manifestantes somos unos flojos que “alteramos la vida de los toluqueños” sólo por gusto, por el placer (enfermizo, se entiende) de fastidiarle la vida a la gente, así nada más porque sí.

En la tupida filípica mediática contra los antorchistas, los medios sólo se limitaron, como es habitual en ellos, a admitir que es legal el derecho de manifestación pero…el pero infaltable de siempre, que “no se afecten los derechos de terceros”. Muy bien señores de los medios, si dicen ustedes que hay gente que juega el papel de terceros perjudicados, en este caso los ciudadanos toluqueños, ello significa que hay, en esta historia, otros dos tipos de gentes más: los primeros interesados, o sea, los antorchistas que nos manifestamos pidiendo soluciones a nuestras demandas, y los segundos interesados, o sea, los funcionarios estatales que se niegan a cumplir sus promesas, hacia quienes se dirigió la protesta popular. Si esto es así, si somos tres los protagonistas, luego entonces ¿por qué ciertos medios informativos hablaron sólo de dos, es decir, de los antorchistas y de los ciudadanos? La respuesta es obvia: en primer lugar, porque dicho francamente, los administradores de tales medios son empleados a sueldo del gobierno estatal y, ya lo dice la sabiduría popular, el que paga manda; por tanto, no es esto lo cuestionable (hacer lo que el patrón ordena), sino el hecho de manejarse como imparcial en un medio informativo, escrito o electrónico y hacerlo con la aureola de “neutral e independiente”, y luego, tomar abiertamente partido con una de las partes en controversia. Llamándole a las cosas por su nombre, a eso se le llama hacer trampa y engañar al lector, radioescucha o televidente desinformado, o sea, falta absoluta de ética periodística.

En segundo lugar (y esto es lo más injusto y deshonesto), porque con esta posición de los medios, somos dos partes las agraviadas (la ciudadanía y Antorcha) y una parte

agresora de ambas, el gobierno, que resulta encubierto por los medios multicitados. La ciudadanía es agredida, si, en efecto, porque se trastornan sus actividades; Antorcha es triplemente agredida, primero, porque no se resuelven sus demandas; segundo, porque al movilizarse por necesidad y no por gusto, esos medios cargan toda la responsabilidad sobre nosotros, y tercero, porque dichos medios, con su versión sesgada, convalidan así la reiterada negativa del gobierno para cumplirle al pueblo. Pregunto, ¿Y la parte agresora, la verdaderamente culpable, o sea, el gobierno, qué? Simplemente se lava las manos como Poncio Pilatos y hasta se da el lujo de tener en la calle a los manifestantes, mientras la Plaza de los Mártires, que es del pueblo, lucía desocupada (¿tampoco esto vieron los reporteros de los medios adictos al gobierno?).

Finalmente, como la abyección de los medios que nos agreden es absolutamente cínica y evidente, para “equilibrar” su juicio admiten que es legal y legítimo el derecho de manifestación, “sin que se afecte la circulación de peatones y de coches”. ¡Ajá! ¿Y entonces por dónde se van a desplazar los marchistas, por el aire, o bien van a protestar telepáticamente? Lo cierto, la lección que la opinión pública sana e inteligente de Toluca debe asimilar, es la siguiente: que el pueblo tiene muchísimas necesidades insatisfechas; que los políticos, sólo cuando son candidatos prometen el cielo y las estrellas y, cuando ya están en la silla del poder, no sólo se olvidan olímpicamente de ese pueblo que los apoyó, sino que incluso lo maltratan y lo maldicen como si fuera lo peor; claro…volverán a elogiar y a lisonjear a ese mismo pueblo cuando se les ofrezca usarlo como escalera para un nuevo cargo en nuevas elecciones. Al pueblo sólo le toca jugar el triste papel de carne de urna y, a los políticos iluminados e iniciados, su derecho eterno de usarlo como tal y punto. Y cuando el pueblo se rebela contra este triste rol y exige que se le cumpla algo de lo mucho que se le prometió, ¡duro con él!, que para eso los dueños del poder político son también los dueños de los medios “informativos” (y de los jueces y la policía), que están no sólo para deformar la verdad, sino incluso para invertirla por completo, como ocurre en este caso en el que los gobernantes quisieran que varios millones de mexiquenses, que representa Antorcha directa o indirectamente, se regresaran a sus hogares sin las obras y servicios incumplidos.

En síntesis, en el tema que nos ocupa, Antorcha y sus representados somos los más gravemente afectados; los ciudadanos toluqueños también, pero por causa de la intransigencia del gobierno. Por eso, Antorcha que es pueblo organizado, y los ciudadanos toluqueños que también son pueblo, no debemos caminar separados y menos aún como enemigos. Eso sería hacerles el juego al gobierno y a sus paleros de ciertos medios de comunicación. Al contrario, ciudadano toluqueño, te invitamos a que apoyes las justas causas de tus hermanos antorchistas y te invitamos a que te sumes a nuestras filas, para que así puedas defender mejor tu derecho a una vida digna. Sólo el pueblo salva al pueblo.

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