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La Verdad del Sureste

Mario Llergo, el Robin Hood de los priistas


 

Tom Hagan era la mano derecha de Vito Corleone; Kevin Lomax, el abogado del diablo. Mario Llergo Latourniere es abogado y militante priista en campaña constante contra el gobierno de Arturo Núñez y aprovecha muy bien las pifias de algunos funcionarios y secretarios que dan pie para que la maquinaria del PRI se dé baños de pureza y se proclame defensor del pueblo tabasqueño.
    Un claro ejemplo es que Llergo Latourniere se envalentona contra la contralora del Estado, Lucina Tamayo Barrios, y la acusa claramente de minimizar el supuesto acto de corrupción de Sergio Eduardo Pulido Pérez en el caso del DIF estatal por consigna del gobernador Núñez Jiménez al sancionarlo con una suspensión de un mes de sus deberes administrativos. En una entrevista realizada en el programa radiofónico Telerreportaje, el abogado priista, con tono frívolo y amenazante, dice que llegará hasta las últimas consecuencias en este caso y previene que, si algo le sucediera a su integridad física o a su patrimonio, el culpable directo es Arturo Núñez Jiménez.
    Mario Llergo Latourniere responsabiliza al gobierno actual de llevar a cabo una campaña mediática en contra suya para desprestigiarlo, cuando él, Llergo Latourniere (de buena cuna), es una persona transparente con una hoja de servicio impecable en todos los puestos públicos que le asignaron gobiernos anteriores y el PRI de sus entrañas al que no niega cual un Judas cualquiera. Esta campaña, dice, podría llegar hasta la fabricación de delitos en su contra. Como buen priista sabe demasiado bien cómo se orquesta este tipo de expedientes contra gente indeseable, gente peligrosa para los intereses del Revolucionario Institucional.
    Este abogado exitoso, no litigante banquetero porque él no es un Pérez o un Fulano cualquiera sino Mario Llergo Latourniere, mezcla sus términos jurídicos con los dichos populares y abandera al pueblo desprotegido: acusa a los agentes de tránsito de hostigamiento hacia aquellos ciudadanos que no pagaron el Impuesto Estatal Vehicular y que no muestran el engomado correspondiente y son perseguidos por este gobierno. Se le olvida que Andrés Granier Melo, en su momento prometió eliminar el impuesto en cuestión y que al no cumplir con ello sólo le cambió de nombre a lo que hoy conocemos como IEV. 
    ¿Llergo Latourniere no defiende lo indefendible al callar ciertas cosas que afectan directamente la credibilidad del partido político en que milita?
    No es acaso demasiado evidente que su consigna es ver la paja en el ojo del actual gobierno perredista presidido por don Arturo Núñez y allanarle el camino de regreso a los priistas encabezados por su amigo Chucho Alí de la Torre para el 2018 y no la de defender a un pueblo que jamás le ha interesado puesto que nunca ha denunciado ante la opinión pública los atracos de sus correligionarios tricolores contra los tabasqueños. Moneda corriente es el abogado Mario Llergo. 
    Agresivo y no tan perfecto en el arte del cinismo como el abogado de El Padrino. Sí es un abogado sobresaliente pero dentro de los muladares del priismo, sabe que como defensor de la “justicia” no sería más que uno del montón, algo que causaría demasiada vergüenza a sus ilustres raíces latournerianas. 
    Lo bueno es que ahora está el PRI para defendernos…ver para creer.

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