El matrimonio infantil en Guerrero sigue presente en comunidades de la Montaña, la Costa Chica y zonas rurales de Acapulco, pese a que desde 2022 el estado castiga las uniones forzadas con penas de hasta 15 años de prisión. En los últimos cinco meses se han documentado al menos seis enlaces de este tipo celebrados públicamente, según el insumo proporcionado.
El impacto recae sobre adolescentes, principalmente niñas. Organismos y especialistas citados en el reporte advierten que estas uniones suelen derivar en abandono escolar, pérdida de autonomía y exposición a otras violencias, incluida la sexual. El problema no se limita a casos aislados: estimaciones de Redim y datos de Inegi refieren que cerca de 12 mil adolescentes mujeres de entre 12 y 17 años viven en situación de matrimonio o unión forzada en Guerrero.
Qué sostiene el matrimonio infantil en Guerrero
De acuerdo con el reporte, una de las bases de estas prácticas es la dote, un acuerdo económico en el que la familia de la novia recibe dinero y bienes rituales como parte del compromiso. La investigadora Leticia Bonifaz, de la UNAM, explicó que en esas comunidades el intercambio también funciona como señal de capacidad económica del varón para sostener a la adolescente.
La especialista señaló además un sesgo de género: las niñas casadas triplican a los varones en esta condición. En una parte importante de los casos, agregó, las adolescentes son unidas con hombres adultos, lo que profundiza la desigualdad y la vulnerabilidad.
La ley existe, pero las bodas continúan
En Guerrero, unas 12 mil adolescentes de 12 a 17 años viven en matrimonio o unión forzada, según estimaciones citadas en el reporte.
El matrimonio infantil en Guerrero está prohibido en el Código Penal estatal desde 2022. La sanción aplica a padres, familiares o cónyuges que obliguen, coaccionen o induzcan a una persona menor de edad a casarse o a cohabitar. Sin embargo, el insumo no detalla cuántas investigaciones o sentencias se han abierto desde que entró en vigor esa reforma.
Especialistas y colectivos coinciden en que la respuesta penal no ha sido suficiente para frenar estas uniones. Según el reporte, la permanencia del problema muestra el peso de los usos comunitarios y de factores económicos que siguen empujando estas prácticas en distintas regiones del estado.
Por ahora, lo que sí está documentado es que el matrimonio infantil en Guerrero continúa ocurriendo pese a la prohibición legal. El reto pendiente, de acuerdo con las voces citadas, no solo es castigar a los responsables, sino prevenir que más adolescentes sean obligadas a dejar la escuela y a entrar en relaciones marcadas por la violencia.
#TomaNota
- En los últimos cinco meses se documentaron al menos seis bodas entre menores en Guerrero.
- La prohibición y las sanciones están previstas en el Código Penal de Guerrero desde 2022.
- La pena puede llegar a 15 años de prisión para quien obligue, coaccione o induzca a un menor a casarse o cohabitar.
- Estimaciones citadas en el reporte ubican en cerca de 12 mil a las adolescentes en matrimonio o unión forzada en el estado.