Me acechan porque no me hago pendejo

Luego de haber salido ileso de un segundo atentado, el edil presume su blindaje: se trata de un escapulario y medallas con la imagen de la Virgen de Guadalupe, San Benito y Dios... “si uno se cansa, el otro me protege”, dice

2011-04-03.- Apenas espeta el primer enunciado y el alcalde de García, Nuevo León, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, evidencia su origen norteño. Es directo y bronco, como le apodan: “Me acechan porque estoy haciendo las cosas que debo hacer. Si yo me hiciera pendejo, no me acecharían. Si yo me hiciera pendejo estaría en la casa a toda madre gobernando y entregando la ciudad. Y eso no”.
    Hace cuatro días El Bronco estuvo por segunda ocasión muy cerca de la muerte, pues fue emboscado por unos 40 sicarios cuando iba abordo de la camioneta Cheyenne blindada que trae a su cargo, la cual, dice, lo volvió a salvar, con el apoyo de sus escoltas.
    La primera vez que sufrió un atentado fue el 25 de febrero pasado. Aquel mediodía el edil priista, de 53 años, salvó la vida al igual que sus entonces cuatro escoltas.
    Aquella ocasión fue emboscado por unos ocho pistoleros que se movilizaban en una camioneta y un auto robados, pero sus cuatro guardaespaldas, ex militares, lograron abatir a tres y minutos después, con apoyo del Ejército, arrestaron a otros dos.
    La segunda, afirma, estuvo “más cabrón”. Refiere: “El fuego duró como unos 20 minutos y, según me dijeron, los de la Procuraduría recogieron mil 200 casquillos de arma larga, de aquellos y de nosotros”.
    Con 30 años en la función pública, en labores relacionadas con el agro, ex diputado federal, ex diputado local, ex líder estatal de la CNC, Rodríguez Calderón admite que tras los atentados, ya no es el mismo.
    A todo contesta sin rodeos, es claro en sus reclamos al gobierno estatal y reconoce que muchos políticos “hablan a lo pendejo”.
    También acepta: “He llorado de a madres… yo creo que más que un huerco de hospicio”.
    Al edil de este municipio vecino de Monterrey, el peligro y la tragedia lo han seguido: el 13 de octubre de 2009, siendo alcalde electo, sufrió la pérdida de un hijo, quien falleció en la Sierra de Galeana en un accidente automovilístico.
    El 5 de noviembre de ese mismo año, cinco días después de asumir el cargo, un comando de unos 30 sicarios lo amenazó de muerte y minutos después emboscó al jefe de la policía municipal, el general brigadier Juan Arturo Esparza García, a quien asesinaron junto con cuatro escoltas.
    En junio del año pasado un comando atacó al director de Seguridad de García, el también general brigadier Manuel Martínez, e hirió a uno de sus guardias.
    Desde que inició su gestión, El Bronco ha depurado constantemente a la policía, ha denunciado a los halcones (espías al servicio del crimen organizado), a los taxistas piratas que, aseguran, son delincuentes; ha boletinado a los agentes ligados al narco y ha retado a los malos: “Váyanse. O se van por la buena o ya veremos. No queremos envenenadores ni extorsionadores ni chantajistas”.

Jaime Rodríguez da unos minutos a MILENIO.
—Vamos a Palacio... si quieres vamos en mi camioneta —invita al reportero
    —Bueno… ¿también está blindada?
    —Sí, blindaje 7.
    Y la charla fluye.
    Vemos mucha seguridad, muchos militares, y no es para menos.
    Sí, gracias a Dios nos está apoyando el Ejército.
    ¿Vale la pena estar así, bajo el acecho?
    Sí. Mira, aquí me pusieron de alcalde y, Dios por delante, sí vale la pena servir y defender un pueblo.
    ¿Qué has reflexionado a estas alturas?
    Ya veo las cosas de otra forma. Sé que se pueden lograr muchas cosas. Se me abrió la visión máxima: cuando estás en eso, bajo fuego, está toda, toda la tensión, la vida de por medio. Luego, si ves que a uno de los tuyos se le abre un boquete y empieza a brotar la sangre, piensas que sigues tú, piensas en un chingo de cosas en un segundo. Ahora reflexiono el porqué me pasa esto, por qué pasa esto en García.
    ¿Y qué te contestas?
    Pues que estamos trabajando, sacando a los envenenadores y a los delincuentes para que la gente sea libre.
    Seguramente has pensado renunciar
    Siempre he pensado mucho las cosas. En mi mente no cabe la duda. La duda es para los mediocres, para los que no quieren hacer las cosas, para quienes son irresponsables, los que no se dedican a lo que deben dedicarse. Yo la lo decidí: voy a seguir aquí, trabajando.
    ¿Qué sentiste esta segunda vez al ver a tus guardias ensangrentados?
    Gacho, ya he visto dos veces eso, esta línea de la muerte. Levantar el cuerpo sangrando de un amigo tuyo que se muere, o que sientes tú que se puede morir y crees que lo puedes salvar, pues es algo mucho muy difícil. Lo traigo en mi cabeza, todavía porque era un muchacho a toda madre, lo digo con mucha sinceridad.
    ¿Qué más te han dejado esas vivencias?
    Es algo muy doloroso, pues yo vi caer a mi guardia, me duele, traigo un coraje de la chingada, pero no me pierdo en el camino donde vamos. Mira, la gente que me ha querido agredir ha huido y de esta mala experiencia podemos aprender. Si ocho hicieron correr a 40, pus ¿qué no podemos hacer todo García, todo el pueblo unido, todo Nuevo León, todo el país? ¡Imagínate!
    Dentro de todo lo malo, ¿algo bueno puede salir?
    Sí, y creo que la sociedad puede despertar.
    ¿Sientes que viviste algo heroico?
    No, hice lo que consideré que tenía que hacer. Las dos veces Carlos me dijo ‘¿lo saco ingeniero?’ Y yo le dije que no. Me he quedado a porter con mi camioneta blindada a los muchachos, pero no creas, es mejor también protegerlos, porque si yo me voy, se los echan y aunque avance uno o dos kilómetros, me van a alcanzar y me van a tronar.
    ¿Con qué te blindas?
    Con este escapulario de San Benito, con esta medalla doble, la Virgen de Guadalupe y San Benito; con el Sagrado Corazón, San Judas, con la Virgen del Carmen, creo que traigo un blindaje 18 y al mero mero, Dios. Si uno se cansa o se duerme, el otro me protege.
    Acerca de cómo se siente
    Traigo un coraje de la chingada...he llorado de a madres, creo que más que un huerco de hospicio. Sobre su deber. En mi mente no cabe la duda, eso es para los mediocres, para los irresponsables.
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