• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

Medias verdadedes de los depredadores de PEMEX

Complicidades en la ordeña de ductos

Publicado el:

Cnee


VILLAHERMOSA, TABASCO, 27 DE DICIEMBRE DE 2010/ Para ocultar que la política de privatización y despojo de las actividades de Petróleos Mexicano son el trasfondo de las tragedias que ocurren cada vez con mayor gravedad; Calderón, Suárez Coppel y funcionarios neoliberales en PEMEX buscan distraer la atención de la tragedia ocurrida en San Martín Texmelucan en otro “negocio rentable”: el del robo de combustibles.
    Pero esta bomba de humo lo único que permite es conocer el detalle del modus operandi del actual gobierno, que ha rebasado en mucho la corrupción y cinismo que caracterizan a los del PRI.
    Para comenzar, que quede claro que la ordeña aumentó tan solo de 2005 a 2009 el número de tomas clandestinas de 110 a 453 (400 por ciento), provocando pérdidas económicas equivalentes a los 3 mil millones de dólares y expandiendo el delito a 19 estados; tal como lo informa la Comisión Especial de la Cámara de Diputados para el Seguimiento y Análisis del Daño Ecológico, Impacto Social y Económico Generado por PEMEX.
    El mismo director corporativo de operaciones de Pemex, Carlos Murrieta Cummings, no solo  corrobora el problema sino supera los datos: “en un lustro –dice- las tomas clandestinas pasaron de 136 a 614 y el robo de hidrocarburos en la red de 65 mil kilómetros de ductos de Petróleos Mexicanos se ha convertido en un negocio que representa un mercado ilícito con rentabilidad superior a 3 mil 500 millones de pesos anuales”.
    Nada más, les falto aclarar, en relación a los ductos que pasan por San Martín Texmelucan, que antes de la explosión ya sabían de la existencia de 11 tomas clandestinas y que entre Huejotzingo y Cholula, “hay una industria muy fuerte que produce ladrillo y que con el crudo sustituyen el uso de combustóleo” (director de Pemex Refinación, Miguel Tame).
    En su acción mediática, desplegada para el control de daños políticos por el accidente en San Martín, abundaron en diarios como El Universal:
    “Según datos estadísticos levantados por Pemex a lo largo del último lustro, uno de los usos más frecuentes para los hidrocarburos robados es en la industria ladrillera de Puebla, por donde cruza el oleoducto Nuevo Teapa-Tula-Salamanca, donde sólo este año se detectaron 128 tomas clandestinas, una quinta parte del total descubierto.
    Bandas sustraen ilegalmente desde petróleo crudo; productos procesados, como gasolinas, y hasta gas licuado de petróleo (LP) mediante el uso de mecanismos sofisticados técnicamente, con válvulas y bombas para la inyección de agua –para evitar que se registre baja de presión– y túneles para esconder los equipos, así como rudimentarias perforaciones para instalar coples y mangueras que se compran en cualquier tlapalería”.
    “En el poliducto Topolobampo-Culiacán, son 74 tomas clandestinas descubiertas en los primeros 11 meses de 2010; dos oleoductos que corren de Nuevo Teapa a Poza Rica-Madero-Cadereyta, con 44; el LPGducto (término técnico que se refiere a un ducto de gas LP) Cactus-Guadalajara, con 43; el poliducto Cadereyta-Reynosa-Brownsville, con 42, y el poliducto Satélite-Monclova-Sabinas, con 27”.
     “En cuanto al volumen de producto, constituido por crudo, gasolinas y diesel, en 2006 se sustrajeron ilegalmente casi 4 millones 826 mil barriles, de los cuales, poco más de 3 millones 917 mil barriles fueron de gasolinas y diesel (el volumen equivale a casi 623 millones de litros de estos combustibles). Para 2010, la sustracción cayó a un millón 712 mil barriles, de los cuales, un millón 326 mil 200 fueron de gasolinas y diesel (casi 211 millones de litros)”.
     “Otro caso relevante se observó en Veracruz, donde se localizó una toma múltiple para el robo de petróleo crudo. En este caso, según Murrieta Cummings, se trató de una perforación con tres mangueras conectadas, con el objetivo de cargar un carro-tanque en el menor tiempo posible. Estos vehículos incluso están adaptados para que aparezcan como camiones de carga agrícola y no se noten los tambos donde depositan los hidrocarburos”.
    “Hay diferentes tipos de tomas clandestinas: las que los delincuentes dejan instaladas y cubiertas con ramas para que no se noten; las horizontales, en la parte de abajo del tubo, para dificultar su identificación, e incluso realizan varias perforaciones cercanas para que en caso de que encontremos una pensemos que si tenemos una distorsión en la instrumentación (para medir la presión del flujo) es la que ya habíamos encontrado, y siguen robando en las que se encuentran cercanas. Son bandas, organizaciones sofisticadas”.
    Podemos afirmar que el incremento de tomas “clandestinas” y robos a PEMEX es directamente proporcional al aumento de la privatización de los diferentes procesos petroleros, entre los que destaca el proceso estratégico del transporte y distribución de ductos.
    Pero ojo; es importante visualizar como de manera oportunista, la tragedia está siendo aprovechada por los políticos negociantes del PRI:
    El presidente de la comisión legislativa, el diputado del PRI, Óscar Rosas González, insiste en que se deben garantizar condiciones de seguridad y dar mantenimiento a los poco más de 54 mil kilómetros de ductos para la actividad petrolera instalados en tierra y 2 mil kilómetros de forma submarina, “porque 60% de las fallas presentadas en los ductos se debe a la corrosión del acero”.
    De igual modo Labastida expresó: “Oigo muchas declaraciones de que se castigue a quienes se roban el combustible, pero, y si el accidente fue derivado de las malas instalaciones, …no están atendiendo esta prioridad súper urgente –de sustituir instalaciones en malas condiciones–, lo cual llevaría a la conclusión de que debiera redireccionarse la inversión en Pemex”.
    Las intervenciones públicas inmediatas no son gratuitas. Estos priístas destacan la necesidad del mantenimiento y sustitución de ductos para justificar el avance de la inversión privada en este eslabón estratégico petrolero. Estos priistas, se cuidan mucho de no denunciar los contratos para privatizar la operación y mantenimiento de ductos como en el caso del Sistema 1 y 4 de las redes del Sureste;  pues como tramposos oportunistas que son, lo que les interesa es capitalizar la tragedia ocurrida a los habitantes de Puebla, destacando la urgencia del mantenimiento, pero solo para reactivar sus propias intenciones de seguir privatizando esta actividad en el cual están coludidos junto con el exdirector de PEMEX Jesús Reyes Heroles, intermediario y cabildero de empresas extranjeras, particularmente de las canadienses transportadoras de gas.
    Lo que les preocupa es recuperar el control y la hegemonía del despojo que hacen de Petróleos Mexicanos mediante su privatización y que se los han arrebatado los panistas liderados por Calderón.