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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

Los discursos de la inauguración del Instituto Juárez



(Miembro de la Academia de Historia y Ciencias Sociales de la UJAT)

El primero de enero de 1879, cuando se inauguró el Instituto Juárez (IJ) de Tabasco, gobernantes e intelectuales locales expusieron cuál era la importancia histórica y cultural del acto de fundación del nuevo centro educativo. A continuación, les expongo una síntesis de las ideas que pronunciaron ese día.
El Gobernador: Simón Sarlat Nova, reivindicó el espíritu reformador de Benito Juárez, en su labor por instaurar una sociedad laica e instruida. En sus concepciones, el IJ debía de ser un proyecto educativo para todos los tabasqueños; textualmente dijo: “…puesto que en la democracia no debe haber distinción de clases.” Señaló que la nueva institución, debía ser una obra de todos los sectores del Estado, que era el punto de inicio del progreso de la sociedad local y, que sería una institución orientadora de los jóvenes hacia la moralidad y la honradez, teniendo como base el aprendizaje de la ciencia y el desarrollo de la inteligencia. También expresó:
“No ocultaré la profunda emoción que experimento, la viva satisfacción que siente mi espíritu por haberme cabido en suerte llevar a cabo esta grande obra, que a no dudarlo, marcará época en el progreso moral de nuestro Estado. (…) Señor Director, señores catedráticos: vosotros, a quienes el Estado confía la educación e instrucción de nuestra juventud, la dulce esperanza del porvenir de nuestro Estado, poneos a la altura de nuestra santa misión: haceos dignos de vosotros mismos, poniendo todo el celo debido en el desempeño de vuestros deberes para que mereciendo de esta manera la confianza pública, contribuyáis también a hacer eterna la obra que comenzáis.”
Para Manuel Sánchez Mármol (el primer director del IJ), la obra que se iniciaba con la inauguración del plantel, era un producto humano, que le permitiría a los tabasqueños incorporarse a la reconstrucción nacional, a la nueva era de progreso y paz social, que desde la lógica política del Porfirismo, debía ser una época que consolidaría el desarrollo nacional, la integración de una nueva sociedad laica y el Estado de Derecho. Como una síntesis de sus ideas, Sánchez Mármol concluyó su exposición del 1º de enero de 1879 así:
“En este fausto día, la mano providente del Estado abre aquí un gimnasio al desarrollo de las facultades morales de la juventud que, huyendo de los goces sensuales que enervan el espíritu, aspire a consagrar la actividad que del Creador recibiera a más noble objeto. Justicia y previsión, son dos atributos que engrandecen al poder: el poder que crea este Instituto, prevé y hace justicia. Prevé, porqué con él prepara al país un porvenir de sensatez y cultura, prenda cierta de orden, de paz, de libertad y adelantamiento; hace justicia; porqué lo pone bajo la protección del nombre más grande de nuestra historia, del nombre de JUAREZ, honra de México, gloria de humanidad. El gobierno ha llenado su deber. ¿Sabrán cumplir con el suyo los que están llamados secundario?”
Joaquín D. Casasús, recién llegado de Francia realizó una nítida reconstrucción histórica del significado de las escuelas en las sociedades, desde la antigüedad clásica: la India, Egipto, Persia, Grecia, etc., hasta el siglo XIX. En su discurso expuso la idea de que las escuelas eran una conquista invaluable de la humanidad, constituyéndose en los espacios académicos responsables de los avances científicos. También señaló argumentos sobre la función social que el trabajo académico debía desarrollar en la historia de Tabasco; emotivamente expuso:
“Nosotros los que hemos abandonado nuestros hogares, los que hemos dejado nuestra patria para poder seguir nuestra marcha en la escabrosa senda del estudio, (…) somos los que más nos habíamos avergonzado (…) al ver que era el Estado de la República más atrasado, el que menos había hecho por el avance de la civilización, que era el único donde se vivía entre sombras a pesar de sus poderosos elementos; (…) por consiguiente somos también los que con mayor entusiasmo, los que con toda la efusión de nuestra alma venimos a presenciar la fundación de este Instituto, de este templo elevado a la ciencia, de este hogar de todas las inteligencias, de esta fuente para todos los que estudian, de este santuario de todas las almas…”
Estos discursos, sintetizan la conciencia y el compromiso social que esa generación asumió al fundar el Instituto Juárez de Tabasco. Por eso su contenido, debe perdurar en nuestra memoria histórica.
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