MEMORIA TABASQUEÑA
Pellicer en la prensa tabasqueña
(Miembro de la Academia de Historia y Ciencias Sociales de la UJAT)
Conozco más de 50 libros diferentes que abordan la vida de Pellicer y su obra literaria; pero los mejores trabajos que he analizado son los de Álvaro Ruiz Abreu: “Pellicer poética de la luz”, publicado en el 2007; y desde luego, los trabajos de Samuel Gordon, entre ellos: “La fortuna crítica de Carlos Pellicer: Recepción internacional de su obra, 1917-1977”, publicado en el 2004. Todos los trabajos que he leído sobre Pellicer ignoran y omiten narrar lo que Pellicer hacia cuando venía a Tabasco.
Por ello, hace más de una década me impuse la tarea de encontrar evidencias que me hablaran acerca de lo que Pellicer hacía cuando visitaba su terruño; entre las diversas evidencias que existen para abordar el asunto señalado, está la prensa local; así que, a continuación les ofrezco una breve reseña acerca de cómo se captó, dio la noticia o interpretó las estancias de Pellicer y su quehacer en Tabasco. No omito decir que con las evidencias de la prensa y con el empleo de otras fuentes históricas, hoy podemos realizar un acercamiento histórico y sociológico, que nos explique cómo era la vida de Pellicer en Tabasco, para rebasar señalamientos anecdóticos y poco comprensivos sobre el quehacer social del poeta de América, en su patria chica.
Pellicer salió con su familia de Tabasco en 1908, más tarde cuando tenía 16 años, regresó en una breve visita que realizó a San Juan Bautista en 1913. Después, solo existe la hipótesis que Pellicer vino a inaugurar la Escuela Normal Rural de Tabasco, enviado por Vasconcelos a principio de la década de los 20´s. Lo cierto es que Pellicer, no visitó Tabasco ni interactuó con los tabasqueños por más de 20 años, porque solo se tienen noticias de su regreso al estado hasta 1943, cuando viene a inaugurar la Escuela Tecnológica: Eufrosina Camacho de Ávila.
A partir de 1943 y hasta su muerte en 1977, Pellicer vino constantemente a Tabasco; solo se va a ausentar por breves periodos, en los que realizó viajes al extranjero o, en los que en Tabasco hay conflictos sociales. En ese lapso de tiempo, de 1943-1977, la prensa se encargó de narrar, describir y publicar diversos trabajos sobre las actividades de Pellicer en Tabasco, sobre su obra y su quehacer cultural. Así, entre 1943 y 1951, Pellicer generó vínculos con las élites locales: los políticos, poetas, académicos, periodistas y estudiantes del Instituto Juárez; va a realizar charlas y conferencias en distintas instituciones; viaja a diversos pueblos, villas y rancherías de Tabasco; en ese proceso, enfoca sus esfuerzos por rescatar la cultura indígena y sus vestigios arqueológicos.
La diversidad de periódicos, semanarios o gacetas locales hacen referencias a todas esas actividades realizadas por Pellicer; desde luego, van a puntualizar sobre las ideas en torno a la poesía, la educación y la cultura, pronunciadas por el poeta. Leyendo los trabajos del Rumbo Nuevo, Alborada, El Juchimán, El Censor, El Hijo del Garabato, El Cóndor, etc. Se puede ubicar que Pellicer visitaba Tabasco y llegaba a Villahermosa en momentos estratégicos. Venía unos días antes de que algún funcionario federal visitara el estado; en vísperas de las elecciones locales y federales; y en días previos a la inauguración de obras públicas y la realización de eventos académicos.
Algunos periódicos y periodistas realizaron verdaderas crónicas, de los viajes del poeta a Tabasco. En la década de los 50´s y 60´s, las estancias de Pellicer en la patria chica fueron verdaderamente coyunturales, porque contribuyó a la formación y educación de los jóvenes de aquella época y, además, consolidó el proyecto del museo de arqueología.
Así, mientras Pellicer, era reconocido a nivel mundial y nacional, la lectura de la prensa local, nos permite comprender, como el intelectual tabasqueño se convirtió en una imagen, en una figura simbólica y en una autoridad para los sectores sociales, que lo valoraban y apreciaban mientras se encontraba en la ciudad de Villahermosa, mientras visitaba algún pueblo o villa. Por ello, cuando fallece en 1977, Pellicer ya formaba parte de la cotidianeidad de la vida de los villahermosinos; y era un ejemplo para todos aquellos que aspiraban fincar su futuro a través del quehacer intelectual, académico, literario y cultural.
Conozco más de 50 libros diferentes que abordan la vida de Pellicer y su obra literaria; pero los mejores trabajos que he analizado son los de Álvaro Ruiz Abreu: “Pellicer poética de la luz”, publicado en el 2007; y desde luego, los trabajos de Samuel Gordon, entre ellos: “La fortuna crítica de Carlos Pellicer: Recepción internacional de su obra, 1917-1977”, publicado en el 2004. Todos los trabajos que he leído sobre Pellicer ignoran y omiten narrar lo que Pellicer hacia cuando venía a Tabasco.
Por ello, hace más de una década me impuse la tarea de encontrar evidencias que me hablaran acerca de lo que Pellicer hacía cuando visitaba su terruño; entre las diversas evidencias que existen para abordar el asunto señalado, está la prensa local; así que, a continuación les ofrezco una breve reseña acerca de cómo se captó, dio la noticia o interpretó las estancias de Pellicer y su quehacer en Tabasco. No omito decir que con las evidencias de la prensa y con el empleo de otras fuentes históricas, hoy podemos realizar un acercamiento histórico y sociológico, que nos explique cómo era la vida de Pellicer en Tabasco, para rebasar señalamientos anecdóticos y poco comprensivos sobre el quehacer social del poeta de América, en su patria chica.
Pellicer salió con su familia de Tabasco en 1908, más tarde cuando tenía 16 años, regresó en una breve visita que realizó a San Juan Bautista en 1913. Después, solo existe la hipótesis que Pellicer vino a inaugurar la Escuela Normal Rural de Tabasco, enviado por Vasconcelos a principio de la década de los 20´s. Lo cierto es que Pellicer, no visitó Tabasco ni interactuó con los tabasqueños por más de 20 años, porque solo se tienen noticias de su regreso al estado hasta 1943, cuando viene a inaugurar la Escuela Tecnológica: Eufrosina Camacho de Ávila.
A partir de 1943 y hasta su muerte en 1977, Pellicer vino constantemente a Tabasco; solo se va a ausentar por breves periodos, en los que realizó viajes al extranjero o, en los que en Tabasco hay conflictos sociales. En ese lapso de tiempo, de 1943-1977, la prensa se encargó de narrar, describir y publicar diversos trabajos sobre las actividades de Pellicer en Tabasco, sobre su obra y su quehacer cultural. Así, entre 1943 y 1951, Pellicer generó vínculos con las élites locales: los políticos, poetas, académicos, periodistas y estudiantes del Instituto Juárez; va a realizar charlas y conferencias en distintas instituciones; viaja a diversos pueblos, villas y rancherías de Tabasco; en ese proceso, enfoca sus esfuerzos por rescatar la cultura indígena y sus vestigios arqueológicos.
La diversidad de periódicos, semanarios o gacetas locales hacen referencias a todas esas actividades realizadas por Pellicer; desde luego, van a puntualizar sobre las ideas en torno a la poesía, la educación y la cultura, pronunciadas por el poeta. Leyendo los trabajos del Rumbo Nuevo, Alborada, El Juchimán, El Censor, El Hijo del Garabato, El Cóndor, etc. Se puede ubicar que Pellicer visitaba Tabasco y llegaba a Villahermosa en momentos estratégicos. Venía unos días antes de que algún funcionario federal visitara el estado; en vísperas de las elecciones locales y federales; y en días previos a la inauguración de obras públicas y la realización de eventos académicos.
Algunos periódicos y periodistas realizaron verdaderas crónicas, de los viajes del poeta a Tabasco. En la década de los 50´s y 60´s, las estancias de Pellicer en la patria chica fueron verdaderamente coyunturales, porque contribuyó a la formación y educación de los jóvenes de aquella época y, además, consolidó el proyecto del museo de arqueología.
Así, mientras Pellicer, era reconocido a nivel mundial y nacional, la lectura de la prensa local, nos permite comprender, como el intelectual tabasqueño se convirtió en una imagen, en una figura simbólica y en una autoridad para los sectores sociales, que lo valoraban y apreciaban mientras se encontraba en la ciudad de Villahermosa, mientras visitaba algún pueblo o villa. Por ello, cuando fallece en 1977, Pellicer ya formaba parte de la cotidianeidad de la vida de los villahermosinos; y era un ejemplo para todos aquellos que aspiraban fincar su futuro a través del quehacer intelectual, académico, literario y cultural.