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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

Juárez en la memoria de los tabasqueños


MEMORIA TABASQUEÑA
En la memoria de las distintas generaciones de tabasqueños, ya sean liberales o conservadores, se ha recordado que el 18 de julio de 1872, en la ciudad de México, el Benemérito de las Américas: Benito Pablo Juárez García falleció; siendo Presidente Constitucional de México y el héroe popular que sintetizó el proyecto liberal, que derrotó a los conservadores en la Guerra de Reforma y a los intervencionistas franceses.
Juárez ha sido recordado y reivindicado por los tabasqueños en fechas históricas concretas, que tienen que ver con la historia nacional y con la experiencia histórica regional que la población local ha tenido.
Así, sobre Juárez los tabasqueños pronunciaron discursos; realizaron veladas fúnebres; eventos poéticos o de oratoria; y exponían trabajos desde la lógica de las ciencias sociales; lo hicieron cada 27 de febrero, para recordar la expulsión de los franco-imperialistas de Tabasco; el 5 de mayo, para festejar la derrota de los franceses en la Batalla de Puebla; el 21 de marzo, para señalar el día del nacimiento de Juárez y el 18 de julio, para rendirle tributo a Juárez, el día de su muerte.
Así, desde el siglo XIX hasta nuestros días podemos saber qué grupos sociales y políticos, qué instituciones y organizaciones sociales, de manera puntual, recordaron esas fechas, para reflexionar, revalorar o expresar posiciones apologéticas sobre lo que fue, realizó y significó en la historia de México Juárez. También, podemos saber cómo varios sujetos, a través de la historia y las diversas generaciones, definieron el horizonte de sus vidas, teniendo como guía, ejemplo y propuesta, la vida, las prácticas, compromisos, valores y proyecto social de don Benito Juárez.
Entre los sujetos que, activamente participaron para recordar a Juárez en Tabasco podemos señalar a Sánchez Mármol, León Alejo Torre, Arcadio Zentella, Simón Sarlat Nova, que en la inauguración del Instituto Juárez el 1 de enero de 1879, señalaron que el Benemérito de las Américas tuvo una importancia significativa en la consolidación del Estado nacional y en la consolidación de un sistema político liberal, que logró transformar la sociedad mexicana bajo la perspectiva del laicismo, teniendo como base la educación; razón por la cual, la fundación del primer centro de educación superior de Tabasco, debía llevar el apellido de Juárez.
Cronológicamente, podemos señalar que Juárez fue recordado entre 1878 1886 por la sociedad de Amigos del Estudio y el propio Instituto Juárez; por el Lic. Simón Parra, que entre 1887 y 1890, pronunció varios discursos en las veladas fúnebres del 18 de julio; de igual forma el juez Gregorio Castellanos, que en 1889, escribió un emotivo discurso; que pudo compararse con el “Panegírico del Benemérito Benito Juárez”, que leyó diez años más tarde, en 1899, el Lic. Manuel Sánchez Mármol. De 1890, debemos recordar la “Oda a Juárez”, que leyó: Félix Fulgencio Palavicini en San Juan Bautista; que se complementa con el discurso que pronunció el licenciado Andrés Iduarte ese mismo año. Entre 1901 y 1905, destacan las actividades realizadas al interior del Instituto Juárez por alumnos y maestros, que recordaban a Juárez en el contexto de la institucionalización que, de su figura y obra, había realizado el Porfiriato, con actos de corte cívicos y apologéticos.
El año de 1906, en el contexto del Centenario del Nacimiento de Juárez, los tabasqueños realizaron diversas festividades y reivindicaron la obra de la generación de la Reforma y de Juárez casi todo el año; con obra escrita, leída, pronunciada o explicada en público, ya sea en prosa o en poesía debemos recordar a Mariano Olivera, Justo A. Santa Anna, Francisco J. Santamaría, Guillermo Amezcua, Manuel Merino, Rafael Domínguez, etc. Que recuperaron la memoria de Juárez como un sujeto histórico que, luchó contra las injusticias y los poderes autoritarios, a la vez que se opuso a las invasiones extranjeras y sus injerencias en la vida nacional; que consolidó instituciones y estableció las bases del modelo de desarrollo capitalista, pensando en el desarrollo y progreso de los mexicanos.
Así, a partir de 1906 las referencias y recuerdos en torno a Juárez empezaron a rescatar el carácter social de su práctica política y su proyecto social. En esa perspectiva, Juárez era presentado no solo cómo un símbolo o un héroe, sino además, como un hombre de carne y hueso que experimentó sufrimientos, carencias y que adquirió una conciencia social, de cuál era su deber ser, en las circunstancias históricas que le tocó vivir. En esa lógica, el 18 de julio de 1908, la Profesora Consuelo Pérez Oropeza pronunció una Alocución, en una velada fúnebre, para recordar la muerte de Juárez. Y en 1910 Diógenes López Reyes expuso un escrito en el que puntualizó el carácter ciudadano de la vida de Juárez.
En el contexto de la Revolución Mexicana, los tabasqueños recordaron y abordaron la vida y la obra de Juárez en función de su pertenencia a un grupo político. Derrotado el porfirismo y la dictadura de Huerta, la fecha de la muerte de Juárez va a ser usada para reafirmar el proyecto de los revolucionarios; los tabasqueños van a exponer la vida y la obra del “Indio de Guelatao” a partir de su filiación a los revolucionarios de la Chontalpa o la Brigada del Usumacinta. En ese contexto, se va a hablar del juarismo, para impugnar al porfirismo; mientras que, la Revolución Mexicana va a ser identificada como una segunda etapa del proyecto que se instauró con la Guerra de Reforma; en ese proceso, el porfirismo va a ser valorado como una desviación, como parte de una hegemonía establecida por los científicos, es decir, los conservadores.
En ese periodo, entre 1915 y 1918, Juárez será brevemente recordado en el Instituto Juárez: primero en el contexto del Congreso Pedagógico de 1915; segundo, en las actividades de la Academia Científico Literaria de la Asociación de Estudiantes Libres; y tercero, durante 1916, cuando fue gobernador de Tabasco Francisco J. Mújica.
Durante la hegemonía garridista, el Estado asumió la misión de concientizar a los campesinos y a las masas proletarias; promoviendo el cooperativismo y la cultura anti-imperialista, con el fin de que la Revolución se concretara en procesos productivos, políticos y culturales específicos. En esa dinámica, Juárez y sus acciones, fueron utilizados para legitimar el proyecto garridista, para que las masas populares participaran en la reconstrucción de las estructuras e instituciones locales. Porque su nombre fue usado para la lucha contra el catolicismo; sus logros y proyecto liberal fueron utilizados para elaborar discursos antinorteamericanos y en contra del “Imperialismo yanquí.” Madrazo Becerra, Maria Luisa de Ramírez Garrido, Ocampo Ramírez, Alday Hernández, Drusso Garrido y muchos más, recordaron en diversas ocasiones a Juárez y la generación de la Reforma. En ese proceso, a Juárez se le relacionará con el cooperativismo, el materialismo histórico y el socialismo. Durante el garridismo, el nombre de Juárez, se escribió junto al de Marx, Rosa Luxemburgo, Zapata, Carrillo Puerto, Obregón, etc.
En la transición post-garridista y en los procesos de burocratización que los grupos de Tabasco experimentaron, en apego al poder presidencial, los tabasqueños van a recordar a Juárez como parte de la sacralización que el estado posrevolucionario realizó de los héroes nacionales, se le va a recordar como parte del discurso que enseñaba la historia de México desde la ideologización y politización del sistema político; en los discursos expuestos, Juárez será recordado como una estatua de bronce más, y su muerte será contada desde los límites de la retórica construida por el PRI.
A partir de la década de los 50’s, una nueva generación de tabasqueños empezarán a construir una narrativa explicativa acerca de la vida y la obra de Juárez desde la lógica del derecho, la sociología y la historia. Desde esa perspectiva, escribió su artículo Andrés Iduarte con el título de Juárez: máximo símbolo; el Lic. Jorge de la Cerda Ritz, publicó: La formación intelectual de Benito Juárez; el licenciado Manuel Antonio Romero escribió: Juárez y el banquete del recuerdo; y Francisco J. Gutiérrez Lomasto publicó Saludo a Guelatao.
Desde entonces hasta nuestros días, los tabasqueños han racionalizado el quehacer político, administrativo y social de Juárez, con el fin de establecer explicaciones que nos permitan comprender la vida y la obra del ilustre abogado.
Así, desde la racionalidad académica de los abogados, los historiadores y los sociólogos, las diversas generaciones de tabasqueños tienen un acercamiento más objetivo sobre el significado histórico de Juárez y la generación de la Reforma; lo cual, les permite tener una memoria histórica que les posibilita reflexionar sobre la democracia, la libertad, la laicidad, el Estado de Derecho y la justicia; generando con ello, una interpretación contemporánea del Benemérito de las Américas.
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