MEMORIA TABASQUEÑA
Las tabasqueñas en la Sociedad Filarmónica de San Juan Bautista
En 1857, en el contexto de la promulgación de las constituciones federal y local, y durante el breve gobierno de José Justo Álvarez, en Tabasco se asumió como proyecto de Estado, establecer la educación pública gratuita y que ésta tuviera el mayor alcance posible, no solo en la capital sino en cada uno de los pueblos, villas y los partidos. Para ello, se crearon escuelas para niñas, niños, adultos y huérfanos. Además, el gobierno se apoyó en la “Ley que organiza la Instrucción Pública” para materializar su proyecto ideológico de corte liberal, emanado de la Revolución de Ayutla.
En esta ley, se reconoce la enseñanza “primaria inferior”, “primaria superior” y la enseñanza de “artes mecánicas”, todo bajo el modelo lancasteriano. En ese contexto se fundó la Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista; escuela que recibió el apoyo del gobierno tabasqueño, este hecho lo podemos constatar por los eventos que organizó su director el Sr. José Torremocha, en los que participó el propio gobernador José Justo Álvarez y los sectores pudientes de Tabasco
Así, en el periódico oficial El Grijalva se publicaron las crónicas de Juan Carbó sobre el concierto que realizó la Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista, el 2 febrero del 57, donde participaron las y los estudiantes de dicha sociedad, con el objetivo de mostrar el avance de su aprendizaje a través de la transcripción de piezas musicales y el canto. Es importante señalar que en la crónica, además de abordar el evento, el autor plasmó una postura sobre las capacidades cognitivas de las mujeres, al describir lo siguiente: “…las jóvenes tabasqueñas reúnen a su natural inteligencia y feliz disposición para recibir la instrucción en cualquier género que se les dé, una incomparable aplicación y un natural desarrollo de los órganos sublime arte de Bellini.”
Con esas palabras, también reconoció el trabajo que desempeñaron las alumnas galardonadas en la categoría de canto y escritura de música: Delfina Torralba, Julia Sosa, Micaela Torralba, Guadalupe Sosa, Rómula García y Piedad González (la misma joven que pronunció el discurso sobre la educación, en la Escuela de Niñas de San Juan Bautista el 26 de diciembre de 1856). Sin embargo, Carbó no pudo escribir lo mismo sobre los alumnos, ya que el cronista consideró que “sostuvieron muy mal el honor del pabellón de nuestro sexo…”
El 28 de febrero, el director publicó en el periódico El Grijalva, el programa del segundo evento de la Sociedad Filarmónica, el programa consistió en la ejecución de música por parte de alumnas de la sociedad y en la aplicación de exámenes a las alumnas de la Escuela Gratuita y a los alumnos del Liceo. Es decir, de manera intercalada habría música de orquesta, evaluaciones y culminaría con la cantante de ópera: Julia Iglesias.
Días después, el 2 de marzo del 57, se realizó el evento donde las alumnas interpretaron las composiciones musicales de los italianos Gaetano Donizetti y Giuseppe Verdi. El cronista Juan Carbó resaltó el papel que desempeñó la invitada Julia Iglesias como “ária de la ópera Norma, Casta-diva” del compositor Bellini; en el mismo documento describe que la interprete fue acompañada por las alumnas de la Sociedad Filarmónica, quienes participaron en el coro de la ópera.
A modo de conclusión, es importante señalar que hace falta rehacer la historia de las mujeres en Tabasco, porque como pueden darse cuenta, la presencia de las tabasqueñas en el ámbito público, en la educación y en la música fue más activa en la sociedad de mediados del siglo XIX, de lo que tradicionalmente se dice en los libros de historia. También, porque en la medida en que se reconozca a las mujeres como sujetas de la historia, podremos ser capaces de comprender cómo se dieron los procesos históricos en nuestro terruño. La Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista, es un ejemplo de la integración de las mujeres en los espacios educativos, en una época donde se priorizó la formación de corte liberal y con principios sociales donde no solo se formaran las élites sino los más desprotegidos.
En esta ley, se reconoce la enseñanza “primaria inferior”, “primaria superior” y la enseñanza de “artes mecánicas”, todo bajo el modelo lancasteriano. En ese contexto se fundó la Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista; escuela que recibió el apoyo del gobierno tabasqueño, este hecho lo podemos constatar por los eventos que organizó su director el Sr. José Torremocha, en los que participó el propio gobernador José Justo Álvarez y los sectores pudientes de Tabasco
Así, en el periódico oficial El Grijalva se publicaron las crónicas de Juan Carbó sobre el concierto que realizó la Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista, el 2 febrero del 57, donde participaron las y los estudiantes de dicha sociedad, con el objetivo de mostrar el avance de su aprendizaje a través de la transcripción de piezas musicales y el canto. Es importante señalar que en la crónica, además de abordar el evento, el autor plasmó una postura sobre las capacidades cognitivas de las mujeres, al describir lo siguiente: “…las jóvenes tabasqueñas reúnen a su natural inteligencia y feliz disposición para recibir la instrucción en cualquier género que se les dé, una incomparable aplicación y un natural desarrollo de los órganos sublime arte de Bellini.”
Con esas palabras, también reconoció el trabajo que desempeñaron las alumnas galardonadas en la categoría de canto y escritura de música: Delfina Torralba, Julia Sosa, Micaela Torralba, Guadalupe Sosa, Rómula García y Piedad González (la misma joven que pronunció el discurso sobre la educación, en la Escuela de Niñas de San Juan Bautista el 26 de diciembre de 1856). Sin embargo, Carbó no pudo escribir lo mismo sobre los alumnos, ya que el cronista consideró que “sostuvieron muy mal el honor del pabellón de nuestro sexo…”
El 28 de febrero, el director publicó en el periódico El Grijalva, el programa del segundo evento de la Sociedad Filarmónica, el programa consistió en la ejecución de música por parte de alumnas de la sociedad y en la aplicación de exámenes a las alumnas de la Escuela Gratuita y a los alumnos del Liceo. Es decir, de manera intercalada habría música de orquesta, evaluaciones y culminaría con la cantante de ópera: Julia Iglesias.
Días después, el 2 de marzo del 57, se realizó el evento donde las alumnas interpretaron las composiciones musicales de los italianos Gaetano Donizetti y Giuseppe Verdi. El cronista Juan Carbó resaltó el papel que desempeñó la invitada Julia Iglesias como “ária de la ópera Norma, Casta-diva” del compositor Bellini; en el mismo documento describe que la interprete fue acompañada por las alumnas de la Sociedad Filarmónica, quienes participaron en el coro de la ópera.
A modo de conclusión, es importante señalar que hace falta rehacer la historia de las mujeres en Tabasco, porque como pueden darse cuenta, la presencia de las tabasqueñas en el ámbito público, en la educación y en la música fue más activa en la sociedad de mediados del siglo XIX, de lo que tradicionalmente se dice en los libros de historia. También, porque en la medida en que se reconozca a las mujeres como sujetas de la historia, podremos ser capaces de comprender cómo se dieron los procesos históricos en nuestro terruño. La Sociedad Filarmónica en San Juan Bautista, es un ejemplo de la integración de las mujeres en los espacios educativos, en una época donde se priorizó la formación de corte liberal y con principios sociales donde no solo se formaran las élites sino los más desprotegidos.