MEMORIA TABASQUEÑA
El Tabasqueño: las nociones sobre su historia
(Historiador de la UJAT)
Conozco a muchos tabasqueños interesados en su historia; la mayoría que no son historiadores, pero leen, recuerdan y cotidianamente hablan de su pasado. Expresan sus vivencias individuales o familiares y, las refuerzan con información o datos que han obtenido al leer libros de historia.
Podemos decir que a muchos tabasqueños les interesa la historia y la utilizan para reafirmar su identidad, su sentido de pertenencia al trópico húmedo; es decir, para identificar su cultura y su terruño.
Pero ¿realmente, el tabasqueño conoce su historia? ¿demuestra tener conocimiento objetivo de los hechos históricos de su patria chica, que le permitan tener una conciencia histórica? Mis respuestas y argumentos a estas interrogantes son las siguientes:
Hay muchos tabasqueños que conocen su historia a partir de los libros clásicos de la historia de Tabasco; manejan datos a partir de las obras tradicionales de Gil y Sainz, Sánchez Mármol, Santamaría, Rovirosa, Taracena, Del Águila, Calzada, López Reyes, Ghigliazza, Torruco, de la Peña, etcétera. Son tabasqueños que han leído poco, de la nueva historia, escrita por historiadores profesionales: Abreu, Ortiz, Canudas, Ruz, Torrez, Balcázar, López Obrador, Filigrana, Vázquez, Valencia, Marín, Capdepont, entre otros.
La mayoría de tabasqueños tienen una versión de la historia a partir de las obras tradicionales, que buscan correlacionarla con su experiencia, con sus vivencias y la información que proviene de la historia de su familia; por lo tanto, no solo tienen una visión anticuaria de la historia, sino, además, bastante subjetiva.
Pocos tabasqueños manejan y tienen mucha información histórica; son verdaderos eruditos; expresan tener una noción de la historia, del dato y la fecha, que sustentan con evidencias; pero solo describen y carecen de análisis, por desconocer la aplicación de los métodos de la historia.
Luego están los que solo opinan sobre la historia, que hacen “historia” de tijera y engrudo, pegan y cortan, a veces hacen verdaderos Frankenstein; manipulando la información y difundiendo datos falsos, solo confunden al lector. Sin estudios y certificados que avalen su quehacer, estos aficionados, se hacen llamar historiadores o cronistas.
Por último, están los aprendices de la historia, estudiantes y egresados de una licenciatura, maestría o doctorado en ciencias sociales o en historia, que están contribuyendo en la reescritura, el repensar y la reelaboración de la historia de Tabasco.
Desde luego, está la población enajenada con una historia oficialista, nacionalista y anticuaria, que cree que su historia es el discurso político que suele escuchar en la mayoría de las festividades cívicas.
Por lo dicho, la mayoría de tabasqueños no tiene un conocimiento objetivo de su historia; sus nociones de la historia oscilan entre datos de las fuentes tradicionales e información que proviene, no de las narraciones de historiadores formados académicamente, pero sí, del discurso cívico-político y enajenante, que se usa como razón de Estado para aculturar. Por ello, la mayoría de tabasqueños no conoce la nueva historia, la que se ha elaborado por historiadores formados profesionalmente, y que se empezó a escribir en Tabasco a partir de la década de los 80´s, que se ha enriquecido y fortalecido con el quehacer de la Licenciatura de Historia y de los posgrados en ciencias sociales de la UJAT.
En resumen, podemos decir que, en general, el tabasqueño no tiene una conciencia histórica de su devenir; dado que no posee los conocimientos necesarios acerca de los procesos históricos que determinan su presente; por lo tanto, no tiene una comprensión histórica de su presente; ello lo lleva a no asumir una praxis social ante los fenómenos que determinan su presente; es decir, no se compromete de forma consiente, en una práctica social en la que asuma principios ciudadanos.
Finalmente, habrá que decir que en Tabasco, el conocimiento histórico objetivo y con bases académicas, solo está en los círculos de los especialistas. También, en Tabasco, como razón de Estado, no existen proyectos y programas efectivos, contribuyan en la formación de los diversos sectores sociales, en el conocimiento de su historia, su patrimonio cultural y su identidad, desde una perspectiva profesional y académica, que rebase los límites coercitivos y enajenantes de la historia enseñada y difundida como discurso político.