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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA CONQUISTA DE AMÉRICA Y LAS IDEAS QUE LA JUSTIFICARON


MEMORIA TABASQUEÑA
(Historiador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco)
La llegada de Colón a lo que hoy llamamos América, un 12 de octubre de 1492, fue parte del expansionismo europeo; de la colonización, conquista y dominación de la cultura occidental sobre otros pueblos, bajo el supuesto de que las culturas europeas eran superiores y las de los otros continentes inferiores.
También, la llegada de los europeos a América, no significó un encuentro, porque el conquistador valoró a los habitantes originarios del continente como salvajes, inferiores y negó su naturaleza histórica. Fue un proceso violento, determinado por la fuerza de las armas; cuyo objetivo fue la ocupación y el control de los territorios y poblaciones, con el fin de saquear las materias primas y apoderarse de las riquezas de los pueblos originarios.
Para legitimar sus conquistas, los europeos elaboraron y difundieron la Cosmographiae Introductio (1504); obra en la que cultura europea se reafirmó cómo la guía del planeta, en la que se impuso una nueva organización cultural del mundo en la que Europa encarnaba la civilización más avanzada y el modelo a seguir. En esa cosmovisión se individualizó el sentido moral e histórico de cada continente. A partir de un cuadro básico de diferenciaciones, se estableció una serie de jerarquizaciones para valorar la historia, la cultura y la identidad de cada continente.
En ese contexto, durante la conquista de nuestro continente, los europeos asumieron la concepción de que las tierras exploradas debían llamarse América y que debían ser consideradas como parte de “un nuevo mundo”, que al haber permanecido fuera de la experiencia histórica de la cultura europea, sus habitantes eran grupos que aún no alcanzaban la verdadera humanidad. En esa idea, dice el Historiador O’ Gorman: “Europa asume la historia universal, y los valores y las creencias de la civilización europea se ofrecen como paradigma histórico y norma suprema para enjuiciar y valorar las demás civilizaciones…”
Así, al definir a las culturas de América como parte de un “nuevo mundo”, también definieron su historia como inferior, carente de significado a la luz del proyecto occidental. Por ello, el “nuevo mundo”, debía aprender, asumir y querer ser como el viejo mundo: Europa. Bajo esa lógica, se debía “trasplantar” en el nuevo mundo: valores, costumbres, cultura e identidad del occidente. Con ello, América lograría alcanzar verdadera significación histórica, es decir, pasaría de la barbarie a la civilización.
Los europeos elaboraron diversas imágenes de los habitantes originarios, a los que llamaron salvajes del “nuevo mundo”. Así, la cultura e identidad de los habitantes originarios del continente no fue comprendida, fue clasificada como inferior.
Muchas obras y autores crearon justificaciones para legitimar que el nuevo mundo debía estar bajo la tutela europea, en función de la naturaleza inferior de sus habitantes; algunos de esos libros son: John Mair: sentencias. Francisco de Vitoria: Sobre el poder civil. Sobre la templanza. Sobre los indios. Domingo de Soto: Relección de dominio. Juan Ginés de Sepúlveda: Tratado de las justas causas de la guerra contra los indios. José de Acosta: Historia natural y moral de las indias. Gregorio García: origen de los indios del Nuevo Mundo. Antonio de Herrera y Tordesillas: Historia general.
En esas obras, los europeos consideraban que los ‘salvajes’ debían ser evangelizados y que por ese medio tendrían posibilidades de acercarse a la verdadera humanidad. Y en caso de resistirse a recibir el evangelio, el conquistador tenía el deber de hacerles la guerra. Otra justificación de los conquistadores para imponer su visión sobre el indígena, fue decir que su naturaleza era ser perezoso y por lo tanto, el trabajo los debía domar y civilizar. Durante colonia los europeos difundieron esas ideas y con ello, prolongaron las injusticias cometidas contra indígenas.
Así, los indígenas fueron conquistados y colonizados, vivieron relegados, marginados y sometidos a un proceso permanente de expoliación económica, en el que se les quitó su singularidad y fueron bautizados como indios. Pero, a través de las décadas del proceso histórico de la colonia, los indígenas lograron sobrevivir en condiciones extraordinariamente violentas y de marginación. Y en verdaderos actos de resistencia, su memoria histórica se conservó y perduró hasta nuestros días.


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