MEMORIA TABASQUEÑA
LOS RETOS DE LOS Y LAS HISTORIADORAS EN TABASCO
En los últimos 40 días, en Tabasco se han realizado diversas actividades en las que se exhibieron, se expusieron, discutieron y difundieron cuestiones relacionadas con la historia de América, de México y Tabasco. En exposiciones, conferencias, programas de radio y televisión, en artículos, foros y las Semanas de Historia organizadas en la UJAT, una realizada por la Academia de Historia y la otra por los estudiantes, la historia fue el tema principal.
En ese contexto, sucedieron dos fenómenos, que tienen que ver con el aprendizaje y el conocimiento de la historia: primero, los académicos de la UJAT y los invitados por la propia universidad, acotaron, discutieron y precisaron diversos temas sobre los archivos, el patrimonio cultural, el arte, la historia de la Independencia, el movimiento estudiantil de 1968, el 12 de octubre y, otros temas de la historia local.
A la par sucedió el segundo fenómeno: los medios de comunicación locales difundieron mensajes concretos con relación a esos mismos temas históricos. En particular, difundieron planteamientos de periodistas o aficionados a la historia, que sin sustento o con errores, expresaron sus opiniones sobre la Independencia, el 2 de octubre o la llegada de los españoles a América.
En este corto tiempo, nuevamente se abrió el debate acerca de que tanto los tabasqueños conocen su historia y son capaces de asumir una conciencia histórica, que rebase el discurso enajenante de la historia oficial. Desde luego, se discutió sobre el por qué los aficionados a historia siguen ocupando los espacios que les corresponden a los historiadores.
Lo que no se discutió, ni por los historiadores de profesión, los aficionados y menos por los estudiantes de Historia, fueron los retos y compromisos que las y los historiadores deben asumir para con la sociedad tabasqueña. Excluyeron la reflexión acerca de qué alternativas construir para consolidar la práctica profesional de los historiadores en Tabasco. Por ello, les expongo una lista de cuáles son los retos inmediatos que las y los historiadores tienen en Tabasco:
1.- A partir de asumir perspectivas académicas concretas, deben organizarse; deben constituirse en grupos que reivindiquen una cultura científica que proponga formas concretas de aprender, enseñar, investigar y difundir la historia.
2.- Deben convencer a los sujetos obligados por la Ley General de Archivos, a integrar sus sistemas interinstitucionales de archivos; en especial, deben pugnar por el establecimiento de los archivos históricos.
3.- En Tabasco, hace falta que los historiadores defiendan, protejan e investiguen sobre el patrimonio cultural local, que obliguen (con las leyes en la mano) a funcionarios públicos y a las instituciones culturales a cumplir su deber en esa materia.
4.- Tienen que crear sus propios medios de difusión, que permitan acercar sus discursos, puntualizaciones e investigaciones a los diversos sectores sociales.
5.- También, deben elaborar propuestas didácticas, audiovisuales, autónomas e innovadoras, que formen a la población en la historia de Tabasco y México. Deben salir a la calle y a los espacios públicos a enseñar historia.
6.- Los que estudian historia deben demostrar que son capaces de producir, enseñar y difundir un conocimiento, que se sustenta en metodologías concretas; cuya base son las evidencias, la lógica y la argumentación. Para contrarrestar las opiniones de los aficionados a la historia.
7.- Tienen que ser autocríticos y ser capaces de reconocer en qué han fallado, en que espacios y actividades no han estado a la altura de las exigencias de su profesión; ya sea por la burocratización, la simulación o la capacidad intelectual.
8.- Dentro de la autocrítica, las y los historiadores tienen que fortalecer su formación, actualizarse y asumir una cultura interdisciplinaria, que les permita enriquecer el aprendizaje, la indagación, la enseñanza y la difusión de la historia.
9.- Las historiadoras locales deben asumir el reto de reescribir la historia de Historia de Tabasco. De elaborar una nueva historia incluyente y objetiva, que rebase las visiones patriarcales y misóginas.
Estoy consciente, que las acotaciones puntualizadas, tienen que ver con repensar la ética y la práctica profesional de los historiadores en Tabasco. Cuestión que es necesaria, no solo para renovar el quehacer del historiador y legitimar nuestra profesión, sino además, para contribuir a la adquisición de una efectiva conciencia histórica de los tabasqueños.