MEMORIA TABASQUEÑA
LOS ALTARES DE MUERTO EN LAS ESCUELAS: ENTRE EL DOGMATISMO Y EL LAICISMO
(Historiador de la UJAT)
Los historiadores, estudiamos cotidianamente, desde las lógicas metodológicas de nuestra ciencia, las diferentes religiones. Hemos llegado a comprender que las religiones forman parte del devenir de todos los pueblos y las culturas, que son un elemento significativo que forma parte de la identidad individual y colectiva de los sujetos.
También, con auxilio de la antropología, la sociología y las otras ciencias sociales, intentamos explicar los fenómenos religiosos y las prácticas religiosas heterogéneas, que de manera diversa forman parte de la cosmovisión y de la vida diaria de la pluralidad humana.
Con ello, los estudiantes y maestros de historia racionalizan como fenómeno sociohistórico los cultos religiosos; de manera sistemática, indagan, revisan y analizan a los diversos autores que han dedicado su vida profesional, para hacernos comprender la religiosidad de las sociedades. En ese campo, no faltan los trabajos de investigación que se han realizado en relación a la muerte y, en concreto, al significado del día de muertos y los altares de muertos.
Con estas ideas, les quiero decir que, en las universidades y en las instituciones educativas de nivel superior, la religiosidad, el fenómeno de la muerte y, la festividad del día de muertos, se abordan de una manera laica. Buscando sintetizar, comprender y conocer el significado de esas cuestiones, a partir de los conocimientos que se producen con nuestro quehacer académico.
Así, desde esa perspectiva, se estudia la historia de las religiones, la metafísica, la teología y el pensamiento agnóstico; y desde luego, se estudian los cultos y las diversas prácticas religiosas de las culturas heterogéneas.
Todas estas ideas, las expongo porque: en los últimos años en Tabasco, en las instituciones educativas de nivel media superior y superior, les ha dado por hacer altares de muertos; verdaderos concursos de altares de muertos, en los que se reproducen de manera dogmática y enajenante, prácticas religiosas. Se hacen altares de muertos en los que se colocan imágenes religiosas, sin que medie ninguna explicación histórica, antropológica o filosófica.
En un nivel más absurdo, porque no se realiza a partir de una racionalidad básica, se leen rosarios u oraciones diversas, que solo se repiten sin ninguna explicación. Desde esa lógica, dichas instituciones educativas, no abonan nada o casi nada a la comprensión del día de muertos; se convierten en reproductoras de los dogmas religiosos católicos, que acompañan la realización de los altares.
Por dicha razón, no está demás, recordarles dos cuestiones básicas: la primera alude a lo que señala nuestra Constitución en su Artículo Tercero: “Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por éste, además de obligatoria será universal. Inclusiva, pública, gratuita y laica.” Que en su apartado uno, señala: “Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”. Y en el apartado dos puntualiza: “El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.”
Lo segundo que hay que decirles a esas instituciones, que hacen altares de muertos para reproducir el dogmatismo es que: incorporen en sus prácticas explicaciones racionales, los saberes que nos han hecho comprender el culto que le rendían a los muertos las culturas prehispánicas; los discursos en los que antropólogos nos han explicado, que las prácticas prehispánicas adquirieron distintas formas de recreación y realización a través de la Colonia y, que en el proceso de consolidación de nuestra nacionalidad, fueron elementos que sustentaron nuestra mexicanidad.
En esa perspectiva, las ciencias sociales y sus conocimientos, deben de ser usados en las escuelas y los centros educativos para aprender, para conocer y tomar conciencia del significado religioso, metafísico, cultural, histórico e identitario del día de muertos; para conocer culturalmente cómo deben hacerse los altares y, para saber el significado de los elementos diversos que los componen. Con ello, sin duda, dichas instituciones podrán contribuir, desde una perspectiva laica, a la formación de las nuevas generaciones.