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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

El comercio marítimo en Tabasco en diciembre de 1852


MEMORIA TABASQUEÑA
En diciembre de 1852 gobernaba Tabasco el originario de Jalpa Joaquín Ferrer, en un contexto de crisis; causada por una plaga de langostas que durante varios meses afectó la Chontalpa y varias zonas de la Sierra tabasqueña. A ese problema, se agregó una epidemia de cólera, que afectó a distintas poblaciones del estado y, principalmente a San Juan Bautista. En el plano político, en ese año, se habían levantado en armas contra el gobernador, pobladores de Tacotalpa y Teapa.
En ese contexto, al final del año, el gobernador presumió que pudo reprimir a los “sediciosos que se habían levantado contra el orden y su gobierno”; que había promulgado una nueva Ley Electoral; también informó que, para atender las necesidades creadas por la plaga y la epidemia, había creado Juntas de Beneficencia y había promulgado decretos para que la población afectada y pobre, tuviera abasto de carne fresca.
El gobernador hizo cuentas alegres de su administración, porque no dijo que en los primeros días de diciembre le habían presentado su renuncia al cargo: dos magistrados del Superior Tribunal de Justicia y otros funcionarios públicos; menos dijo que, para los habitantes de Tacotalpa y Teapa, su levantamiento, no era considerado como una sedición, sino como un movimiento revolucionario.
En esa dinámica, los tabasqueños se prepararon para festejar la navidad de 1852; las clases más pudientes conocieron los diversos productos que los diferentes navíos nacionales y extranjeros habían desembarcado en el puerto de Frontera y habían llegado al muelle de San Juan Bautista a través del Grijalva.
A finales de noviembre, llegaron a Tabasco 3 embarcaciones: de Nueva Orleans el pailebot Anita, con abarrotes de todo tipo, bacalao, zapatos máquinas, escopetas, etc.; su capitán era don Pedro Sabater y el propietario de las mercancías: Pedro Pallet. De Nueva York, llegó la goleta Wáter Wich con productos diversos: ferretería, abarrotes y 200 barrilitos de pólvora; el dueño de los productos: Pablo Satré y Mazas. Y el Pailebot americano Duxbery llegó de Nueva York con frutas, abarrotes y otros productos, que comandaba el capitán Lewis Robbins, el dueño de las mercancías era Balbino Fernández y Armengol.
En diciembre llegó la goleta americana Manzanillo, procedente de Jamaica, con diversos productos para los señores Gutiérrez, Guardamino y Compañía. La Goleta americana Eclipse, procedente del Brazo de Santiago, capitaneada por Mr. Arnauld, siendo el dueño de las mercancías Juan Duplaing. La goleta española Guadalupe, del capitán Ortega, con mercancías procedentes de la Habana para don Manuel Payro. El vapor mexicano Grijalva, que llegó de Nueva York, con el capitán Laferla y con mercancías para los señores Gutiérrez, Guardamino y Compañía. Procedente de Veracruz llegó el pailebot mexicano Joven Manuelito, con el capitán Pujol y con mercancías para Juan Ruiz. De Campeche llegó el pailebot mexicano Amado, operado por el capitán Carmona y con mercancías para Manuel Payro.
Y de la Isla del Carmen llegó la canoa Carísima conducida por el señor Alcedo y con mercancía para el señor Padrón.
En diciembre, de la Habana también llegó El Faro, capitaneada por Miguel Herrera y, de su informe, pudimos obtener varios nombres de otros comerciantes tabasqueños que recibían las mercancías en el puerto de Frontera y se dedicaban a distribuirlos por Tabasco; entre ellos: Juan Ruiz, Gutiérrez y Compañía, Marcos P. de la Peña, Matías Sobredo, Ángel Ghigliazza, Manuel Regil, Hilario Gutiérrez y Nicolás Roldan.
También, se identificó a las embarcaciones: el pailebot mexicano Carmita, capitaneada por el señor Pino y a la canoa Siempreviva, conducida por el señor Genesta; de ambas no pudimos obtener datos de las mercancías y, para quiénes eran.
Las diversas embarcaciones, también traían pasajeros nacionales y extranjeros, y aunque no siempre se pueden encontrar las listas, pudimos comprobar que en el Anita llegaron de Nueva Orleans los españoles: Tomás Sebera, Ciriaco González y Manuel D. Y de Nueva york llegó en el Wáter Wich el americano Guillermo Lerri.
Como pueden verificar, 1852 fue un año de crisis en Tabasco, lo cual dificultó el comercio. Por ello, es sorprendente, que en un solo mes pudimos encontrar más de 12 embarcaciones que llegaron a Frontera.
Ello demuestra el alto nivel de comunicación entre Tabasco y el exterior.





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