MEMORIA TABASQUEÑA
LOS MAESTROS DE DERECHO DEL INSTITUTO JUÁREZ DE TABASCO
A todos los abogados de mi familia y a todos los compañeros de la Lic. de Derecho de la UJAT.
La historia de México y la integración del país como una nación soberana e independiente, tiene como protagonistas a un sector de la población, que cada 15 de mayo, desde 1917 hasta la fecha, recordamos, reivindicamos y reconocemos por su labor social y cultural; ellos son los maestros y maestras.
Así, en el contexto del próximo 15 de mayo, quiero hacer un reconocimiento a los maestros del Instituto Juárez de Tabasco (IJ). Ya en otras ocasiones, en ensayos, artículos o ponencias, he explicado el por qué la historia de Tabasco, estuvo determinada por el quehacer de maestros, alumnos y administrativos del IJ. Asumo la tesis de que: la comunidad de profesionistas que más ha influido en la historia de Tabasco son los abogados, que estuvieron vinculados al magisterio en varias instituciones y a la enseñanza del derecho en el IJ. Y que por lo común, se reconoce a los abogados tabasqueños por su participación política, como representantes populares, líderes de partidos, funcionarios públicos, reformadores del sistema jurídico local y procuradores de la justicia, pero no por su labor como maestros. Así, poco se habla del papel de los abogados en la docencia, de sus actividades educativas como maestros en la secundaria, la preparatoria y el nivel superior; al mismo tiempo, de que realizan actividades como funcionarios, representantes legales o como dirigentes políticos.
Todos los libros de historia que abordan la fundación del IJ, reconocen que la institución se fundó a partir de los trabajos coordinados por un abogado: Manuel Sánchez Mármol, que junto con otro abogado: Joaquín Demetrio Casasús, fueron parte de la primera planta de maestros del Instituto.
Durante todo el porfiriato, hasta los primeros años de la Revolución mexicana, los abogados y notarios construyeron una hegemonía en el IJ, su formación académica, su práctica como docentes y su quehacer jurídico, les permitieron convertirse en sujetos de determinación histórica, en las estructuras sociales y el sistema de regulación social local.
En ese tiempo, los abogados y notarios que fueron maestros son: Adolfo Alamilla, Rómulo Becerra, Rodolfo Brito, Higinio Camelo, Serapio Carrillo, Gregorio Castellanos, Horacio Jiménez, Domingo León, Francisco Pellicer, Manuel Piñeiro, Manuel Romero, Santiago Caparroso, Justo C. Santa Anna, Gustavo A. Suzarte, José María Pulido, Santiago Cruces, José Miguel Sandoval, José H. Ochoa, Manuel S. Piñeyro, Fernando Duque, Simón Pérez Nieto, Arturo F. Tapia, Manrique Moheno, Agustín González, Miguel Sandoval, Aureliano Colorado, Arturo Aguilar, Eduardo Mestre Ghigliazza, Tomas Hidalgo Estrada, Agustín Soto, etc.
De 1910 a 1919, algunos licenciados y notarios que ejercieron la docencia en el IJ fueron: Luis Graham Casasús, Lorenzo Calzada, Agustín Soto, Ruperto Jiménez Merino, Francisco Pellicer, Justo A. Santa Anna, Gonzalo Acuña, Andrés Iduarte, Luis Aguilera, Pedro Ricoy, Higinio Camelo, Francisco J. Santamaría, Aureliano de la Rosa, Rafael Domínguez, José Ochoa, Ricardo B. Castro, Salomón Herrera, Manuel Antonio Romero, Andrés Calcáneo, Manuel García, Alfonso Caparroso, Horacio Jiménez, Carmen Sánchez Magallanes, Julián Urrutia, José Guadalupe Hernández, Joaquín Ruíz, Miguel González, José Ventura etc.
La carrera de notariado y jurisprudencia fueron clausuradas en 1919; pero, aun así, diversos abogados fueron maestros, en la secundaria y la preparatoria: entre ellos: Manuel Herrera, Antonio Suárez, Miguel Paredes Campos, Raymundo Poveda, Porfirio S. Sosa, Santiago Cruces, Leandro J. Duque, Octavio González, Enrique Arias, Juan Rueda, Guadalupe Aguilera, Aníbal, Somarriba, Manuel Fonz, Salomón González, Daniel Robles, Límbano Correa, etc. En la última etapa del IJ, de 1948 a 1958, los abogados que fueron profesores de diversas generaciones, en la secundaria, preparatoria, la normal y en la escuela de derecho (restablecida en 1948), fueron: Francisco J. Santamaría, Eduardo Alday, Antonio Suárez, Eduardo Langle, Hildo Gómez Castillo, Julián Urrutia, Bernardo del Águila, Mario Brown, Jorge de la Cerda Ritz, Máximo Evia, Miguel Paredes, Jesús Sibilla, Antonio Ocampo, Belisario Colorado, Roque Camelo, Pablo García, Arístides Prats, Guadalupe Hernández, Juan Garzón, Gabriel Gutiérrez, Senén Martínez, Manuel Antonio Romero, etc.
Todos esos abogados y maestros del Instituto Juárez deber ser recordados, a la par, de que revaloramos su vida como funcionarios públicos, operadores políticos y reformadores jurídicos. Pero sobre todo, debemos recordar su función educativa dentro de las aulas, que con su quehacer docente formó a nuestros abuelos y padres.
La historia de México y la integración del país como una nación soberana e independiente, tiene como protagonistas a un sector de la población, que cada 15 de mayo, desde 1917 hasta la fecha, recordamos, reivindicamos y reconocemos por su labor social y cultural; ellos son los maestros y maestras.
Así, en el contexto del próximo 15 de mayo, quiero hacer un reconocimiento a los maestros del Instituto Juárez de Tabasco (IJ). Ya en otras ocasiones, en ensayos, artículos o ponencias, he explicado el por qué la historia de Tabasco, estuvo determinada por el quehacer de maestros, alumnos y administrativos del IJ. Asumo la tesis de que: la comunidad de profesionistas que más ha influido en la historia de Tabasco son los abogados, que estuvieron vinculados al magisterio en varias instituciones y a la enseñanza del derecho en el IJ. Y que por lo común, se reconoce a los abogados tabasqueños por su participación política, como representantes populares, líderes de partidos, funcionarios públicos, reformadores del sistema jurídico local y procuradores de la justicia, pero no por su labor como maestros. Así, poco se habla del papel de los abogados en la docencia, de sus actividades educativas como maestros en la secundaria, la preparatoria y el nivel superior; al mismo tiempo, de que realizan actividades como funcionarios, representantes legales o como dirigentes políticos.
Todos los libros de historia que abordan la fundación del IJ, reconocen que la institución se fundó a partir de los trabajos coordinados por un abogado: Manuel Sánchez Mármol, que junto con otro abogado: Joaquín Demetrio Casasús, fueron parte de la primera planta de maestros del Instituto.
Durante todo el porfiriato, hasta los primeros años de la Revolución mexicana, los abogados y notarios construyeron una hegemonía en el IJ, su formación académica, su práctica como docentes y su quehacer jurídico, les permitieron convertirse en sujetos de determinación histórica, en las estructuras sociales y el sistema de regulación social local.
En ese tiempo, los abogados y notarios que fueron maestros son: Adolfo Alamilla, Rómulo Becerra, Rodolfo Brito, Higinio Camelo, Serapio Carrillo, Gregorio Castellanos, Horacio Jiménez, Domingo León, Francisco Pellicer, Manuel Piñeiro, Manuel Romero, Santiago Caparroso, Justo C. Santa Anna, Gustavo A. Suzarte, José María Pulido, Santiago Cruces, José Miguel Sandoval, José H. Ochoa, Manuel S. Piñeyro, Fernando Duque, Simón Pérez Nieto, Arturo F. Tapia, Manrique Moheno, Agustín González, Miguel Sandoval, Aureliano Colorado, Arturo Aguilar, Eduardo Mestre Ghigliazza, Tomas Hidalgo Estrada, Agustín Soto, etc.
De 1910 a 1919, algunos licenciados y notarios que ejercieron la docencia en el IJ fueron: Luis Graham Casasús, Lorenzo Calzada, Agustín Soto, Ruperto Jiménez Merino, Francisco Pellicer, Justo A. Santa Anna, Gonzalo Acuña, Andrés Iduarte, Luis Aguilera, Pedro Ricoy, Higinio Camelo, Francisco J. Santamaría, Aureliano de la Rosa, Rafael Domínguez, José Ochoa, Ricardo B. Castro, Salomón Herrera, Manuel Antonio Romero, Andrés Calcáneo, Manuel García, Alfonso Caparroso, Horacio Jiménez, Carmen Sánchez Magallanes, Julián Urrutia, José Guadalupe Hernández, Joaquín Ruíz, Miguel González, José Ventura etc.
La carrera de notariado y jurisprudencia fueron clausuradas en 1919; pero, aun así, diversos abogados fueron maestros, en la secundaria y la preparatoria: entre ellos: Manuel Herrera, Antonio Suárez, Miguel Paredes Campos, Raymundo Poveda, Porfirio S. Sosa, Santiago Cruces, Leandro J. Duque, Octavio González, Enrique Arias, Juan Rueda, Guadalupe Aguilera, Aníbal, Somarriba, Manuel Fonz, Salomón González, Daniel Robles, Límbano Correa, etc. En la última etapa del IJ, de 1948 a 1958, los abogados que fueron profesores de diversas generaciones, en la secundaria, preparatoria, la normal y en la escuela de derecho (restablecida en 1948), fueron: Francisco J. Santamaría, Eduardo Alday, Antonio Suárez, Eduardo Langle, Hildo Gómez Castillo, Julián Urrutia, Bernardo del Águila, Mario Brown, Jorge de la Cerda Ritz, Máximo Evia, Miguel Paredes, Jesús Sibilla, Antonio Ocampo, Belisario Colorado, Roque Camelo, Pablo García, Arístides Prats, Guadalupe Hernández, Juan Garzón, Gabriel Gutiérrez, Senén Martínez, Manuel Antonio Romero, etc.
Todos esos abogados y maestros del Instituto Juárez deber ser recordados, a la par, de que revaloramos su vida como funcionarios públicos, operadores políticos y reformadores jurídicos. Pero sobre todo, debemos recordar su función educativa dentro de las aulas, que con su quehacer docente formó a nuestros abuelos y padres.