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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LOS JÓVENES QUE CAMBIARON LA HISTORIA DE TABASCO: EL 68 TABASQUEÑO


MEMORIA TABASQUEÑA
En los libros tradicionales de historia se les niega a los jóvenes su participación en los procesos históricos. Se oculta y se relega el protagonismo de las mujeres y hombres jóvenes, para hacer creer a la sociedad que, los que deben dirigir a las sociedades son las personas mayores. Se esconden sus experiencias o se cubren bajo el manto de las acciones de los más adultos, con el propósito de decir: la historia la deciden los adultos, los jóvenes deben aprender, dejarse guiar.
Pero, en la historia de México y de Tabasco, los jóvenes ocupan un lugar de primer orden; porque durante todo el siglo XIX hasta nuestros días, en los principales hechos históricos encontramos a los jóvenes como protagonistas; mujeres y hombres, menores de 30 años, que actúan y deciden en la historia nacional y local, con una determinación histórica indudable.
En Tabasco, en el campo de la acción política, León Alejo Torre, Sánchez Mármol, Gregorio Méndez, Dolores Correa y, muchos más, son ejemplos de jóvenes que incidieron en la historia local.
En la historia de la educación, los jóvenes ocupan un lugar primordial; desde la fundación del Instituto Juárez en 1878, muchos jóvenes fueron actores significativos; ahí estuvieron presentes los estudiantes con los apellidos de las familias de Tabasco: los Pellicer, Pedrero, Casasús, Graham, Serra, Fabre, Becerra, Santa Anna, Santamaría, Domínguez, Merino, Bartlett, López, Eskildsen, Romero, Madrazo, Garrido, Alday, Suárez, Valencia, Laynes, Barrueta, etc.
La historia del Instituto Juárez y de la UJAT, está marcada por las acciones, vivencias y procesos diversos realizados por los jóvenes; sin su experiencia histórica es imposible entender el devenir de ambas instituciones. En momentos coyunturales, en movimientos estudiantiles concretos, esos jóvenes se convirtieron en actores de la dinámica de las instituciones educativas de Tabasco; porque con los movimientos estudiantiles, generaron cambios institucionales y sociales, que refuncionalizaron las estructuras hegemónicas del poder local o, las transformaron, como parte de un proceso de larga duración.
Desde esa perspectiva histórica debemos estudiar el movimiento estudiantil tabasqueño de 1968. Porque es un movimiento que trastocó la historia contemporánea de Tabasco. También, debemos comprenderlo, como parte de la dinámica de movimientos estudiantiles que se dieron en el estado entre 1966 y 1973, que sirvieron de base al de 1968; y debemos explicar cómo el movimiento de 1968, determinó los cambios de la vida universitaria de la UJT y de la UJAT, hasta 1973.
Sin olvidar que, el 68 tabasqueño es parte de los movimientos sociales a nivel mundial y nacional; es parte de un macro proceso en el que los jóvenes reclaman su lugar en la historia y se rebelan contra las estructuras sociales y la cosmovisión de las generaciones anteriores. De un proceso, en el que los estudiantes están luchando contra la guerra, el autoritarismo, la represión, la destrucción del planeta y la corrupción; estableciendo demandas de justicia social, luchando por los derechos civiles, de las mujeres, migrantes y niños.
En Tabasco, las reivindicaciones sociales y educativas de los jóvenes tuvieron diversos matices, entre 1966 y 1967; y adquirieron sus propias expresiones en el movimiento estudiantil de 1968. Así, en los primeros meses de 1968, en la UJT, aun se escuchaban las vivencias del movimiento estudiantil de 1967, que se resolvió con 500 mil pesos de presupuesto extra para la universidad, con la renuncia del rector Gómez Ventura, con la represión contra los que no negociaron y, comprando, con 50 mil pesos a algunos “líderes estudiantiles”.
Entre enero y marzo de 1968, se realizaron elecciones estudiantiles en la UJT y se eligieron nuevas mesas directivas de las preparatorias y de algunas licenciaturas. El 3 de febrero la comunidad universitaria homenajeó al rector Eduardo Alday Hernández, por sus 21 años como docente. El día 6 del mismo mes, un grupo de estudiantes, realizó un mitin en el Parque Juárez, que protestaron en solidaridad por las represiones sufridas por estudiantes en el bajío mexicano.
En un ambiente de aparente calma, el 15 de febrero se constituyó la mesa directiva de la Prensa Universitaria (PUA), que encabezó Roberto González Martínez. Al acto acudieron los representantes de todos los sectores de la UJT, que 40 días después, se encontrarían enfrentados: el rector Eduardo Alday, directores de escuelas, entre ellos: Beaurregard Cruz de medicina; los líderes estudiantiles: Víctor López Cruz, Mario Berrueta, Carlos Aguilar, Oscar Rabelo Tosca, José Ángel Ruiz, etc.
En la antesala del inicio del movimiento, el 5 de marzo, Héctor Laynes Escalante fue sustituido como presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de Tabasco, por Mario Barrueta García, que fue legitimado por los miembros de la FEUT; ese mismo día, los estudiantes de la secundaria y preparatoria de Paraíso iniciaron una huelga y acusaron al director de la preparatoria de corrupción.
En esa dinámica, el 12 de marzo, el dirigente de la FEUT Mario Barrueta y los nuevos presidentes de las asociaciones estudiantiles, le dirigieron una carta al rector de la UJT y a los directores de las escuelas, para hacerles ver que, los únicos representantes de los alumnos y dirigentes estudiantiles eran los que habían sido electos por la mayoría de estudiantes, que se abstuvieran de apoyar a falsos líderes, que hacían rifas y pedían dinero a estudiantes, organizaciones y comercios de Tabasco.
14 de marzo, el rector Alday le contestó a los miembros de la FEUT y, les dijo que: las autoridades de la UJT estaban apoyando a los miembros del Patronato Estudiantil Universitario. Textualmente señaló: “La rectoría a mi cargo, estimando que se trataba de un grupo estudiantil que realizaba actos positivos para la Universidad (…) le impartió su apoyo y le otorgó su reconocimiento”. Ese conflicto fue uno de los detonantes del movimiento estudiantil tabasqueño de 1968, la UJT intentó crear una estructura estudiantil a modo y desplazar a los representantes que fueron elegidos de manera legítima.
Durante todo el mes de marzo, los desacuerdos, debates y acusaciones mutuas, continuaron en la UJT. El gobernador intentó intervenir, anunciando más subsidio para la universidad y la próxima inauguración de la nueva Escuela de Medicina. Mientras tanto, en la prensa local se empezaron a discutir los problemas de la UJT y su deber ser en Tabasco. En el contexto del Gallo Universitario se reafirmaron las distintas posiciones; y mientras los estudiantes manifestaban su simpatía con la postura de la FEUT, el día 24, alumnos de diversas escuelas de la UJT viajaron a Paraíso para realizar un mitin y, denunciar la corrupción y la represión hacia sus compañeros, por parte del ayuntamiento; después, el día 28 se reunió el consejo universitario para desconocer al Patronato Estudiantil Universitario y a Eduardo Bartolini Ochoa, como su dirigente.
En esa dinámica, en los primeros días de abril estalló un movimiento estudiantil en la Escuela Normal, encabezado por Liborio Correa, Paula García, Ana Graciela López Antonio Hernández Peralta, Medel Galmiche, entre otros, que tomaron la escuela y declararon una huelga general; también, acusaron al director de corrupción y represión; en pocos días, los desacuerdos aumentaron, se dieron los enfrentamientos y se desató la represión del Estado hacia los estudiantes.
Los estudiantes de la normal fueron atacados por porros y un estudiante murió: Mario Madrigal Tosca.
El cadáver del estudiante fallecido, fue velado en la Zona de la Cultura y, después, en el parque Juárez. Ahí se realizó un mitin y la FEUT, encabezada por Mario Barrueta, declaró paro total en la UJAT. El féretro del estudiante muerto fue paseado por el centro de la ciudad. Los estudiantes acordaron hacer un plantón permanente en plaza de armas y establecieron exigencias específicas, que fueron aumentando, conforme empezaron a darse las ordenes de aprehensión, detenciones y encarcelamiento en su contra.
Los estudiantes defendieron sus posiciones en sus órganos estudiantiles: La Verdad, Orientación, El Imparcial, La Voz del Pueblo, El Tribuno, Fuste Universitario, etc. En ellos y en volantes, pancartas, marchas constantes y mítines exigieron: la renuncia del gobernador, de los responsables de la represión, el cese de las detenciones y los juicios a modo del poder judicial, la indemnización de los muertos, golpeados y torturados.
Las oligarquías locales, las instituciones gubernamentales, las organizaciones de campesinos burocratizadas al poder, el PRI, el ejército y la policía, los administrativos y sus comparsas en la UJT y toda la prensa oficial, participaron en un plan represivo, que ignoró las demandas estudiantiles y criminalizó su movimiento, acusándolos de comunistas, socialistas, pandilleros y desestabilizadores sociales.
Así, entre mayo y julio, el Estado desplegó todos sus aparatos y reprimió de tal forma a los estudiantes tabasqueños, que sus demandas, reivindicaciones y señalamientos sirvieron de sustento y fueron una bandera del movimiento estudiantil de la Ciudad de México. Por eso, hoy a 55 años del 68 tabasqueño, traemos a nuestra memoria y reconocemos a esos estudiantes que participaron en él y que fueron protagonistas de un momento coyuntural de la historia de Tabasco.






























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