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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN EL PERIODISMO TABASQUEÑO DE LA DÉCADA DE LOS 40’S


MEMORIA TABASQUEÑA
En el contexto de la transición que se vivió en Tabasco con la pérdida de la hegemonía garridista, entre 1935 y 1944, se forjó una prensa con distintas perspectivas, que construyó nichos de autoridad, de autonomía y de trabajo periodístico diverso, a veces crítico y que, en varias ocasiones, abrió debates públicos sobre la veracidad, la objetividad y la libertad de pensamiento y expresión en Tabasco.
En esa dinámica, difícilmente los diversos medios y periodistas, lograron confluir entorno a posiciones sociales, profesionales y culturales. Porque los más connotados representantes de la prensa tabasqueña: Malpica, Bastar, Soler, Pacheco, Montiel, Ancona, Mendoza, Camelo, Cantón, Muñoz, etc., abrieron extensos debates acerca de su quehacer y en relación a cuál debía ser su deber ser, tomando en cuenta los procesos que vivía Tabasco y las problemáticas que experimentaba la profesión.
Así, la década de los 40s, fue una época de riqueza del ejercicio periodístico en Tabasco, como evidencia de ello, quedaron en nuestras hemerotecas los ejemplares del Hijo del Garabato, Rumbo Nuevo, Alborada, La Verdad, El Cóndor, Guirnalda, Adelante, Heraldo de Tabasco, La Voz de Tabasco, El Censor, La Voz del Pueblo, Juchimán, El Gallo, El Adalid, Villahermosa, etc.
Pero, esos medios, los periodistas, articulistas y sus colaboradores, tuvieron que defender, más de una vez, su libertad de expresión; como parte de un proceso en el que tuvieron que enfrentar, con sus ideas y argumentos, a los poderes locales, léase: funcionarios públicos y grupos de las oligarquías locales. Y en más de una ocasión, tuvieron que sufrir amenazas, injurias o verdaderos atentados contra su integridad física. Cómo ejemplo de ello, Ramón Salvador Soler, Ramón Mendoza, Miguel Cantón, Rodolfo Montiel, Trinidad Malpica, José María Bastar, Lezcano, Jiménez, etc., sufrieron amenazas, calumnias o lesiones físicas.
Aun así, muchos periodistas tabasqueños de ese tiempo, defendieron la libertad de expresión y cumplieron con extraordinaria racionalidad y valentía con su labor periodística. Entre la diversidad de escritos que publicaron sobre el tema, podemos señalar los siguientes: El periódico, libro del pueblo; La función de la prensa; EL PERIODISMO: Homenaje a José Martí, Periodista Universal; La misión del periodista; Hacia un periodismo discreto; Como piensan los escritores de la derecha; Perdón, señores periodistas; etc.
Entre los abogados y articulistas de diferentes medios impresos, el Lic. Jorge de la Cerda Ritz, publicó el 7 de agosto de 1947 el trabajo titulado: “Libertad de Imprenta”, en el que explicó cómo se publicaban los periódicos en los gobiernos totalitarios, y cómo se ejercía la libertad de pensamiento y expresión en los medios de comunicación en los países democráticos.
El 5 de junio de 1948 Enrique Zetina publicó su artículo: Periodismo de oposición, en el que reivindicó la necesidad de que el quehacer de los periodistas se diera con autonomía y oposición a las “verdades oficiales”, para defender la libertad y la justicia. En ese mismo año, el 19 de junio, Pablo A. Jiménez convocó a los integrantes de los medios impresos a realizar su actividad “con conciencia, pensando y hablando por el pueblo”, en un artículo titulado: Hagamos Periodismo. De su misma autoría, es una carta que publicó en el Cóndor, en la que critica a varios medios, el título de la misiva es contundente: “Guerra al servilismo”. En febrero de 1949, Obelio P. Sala publicó el artículo El periodismo como apostolado.
En ese contexto, los gobernadores Noe de la Flor Casanova y Francisco J. Santamaría, intentaron controlar la actividad de los periodistas y los contenidos de periódicos, semanarios y revistas; promovieron la organización (burocratización) de los periodistas y los apoyaron para que integraran asociaciones. Ante ello, en noviembre de 1947, los periodistas reaccionaron y se organizaron en el Sindicato de Periodistas Tabasqueños, que se integró a una Sección del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa. Los dirigentes de dicho sindicato fueron Ramón Galguera Noverola, Mario Claudio Lezcano, Alberto J. Camelo y Ramón N. López.
En conclusión, es innegable que el quehacer periodístico de los diferentes medios, en la década de los cuarentas, contribuyó a la formación de los diferentes sectores de la sociedad tabasqueña. Por ello, debemos conservar en nuestra memoria, el esfuerzo, las ideas y la perspectiva que asumieron los periodistas en defensa de la libertad de expresión. Empezando, por rescatar sus trabajos.
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