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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

TABASCO: VIVIENDO DEL PODER EN EL SIGLO XIX


MEMORIA TABASQUEÑA
En Tabasco, en el contexto de las conmemoraciones de la libertad de expresión; políticos, periodistas y organismos gremiales expusieron ideas acerca de que debe haber un periodismo más reflexivo y comprometido con las problemáticas sociales, que rebase la inmediatez del pragmatismo, el utilitarismo y la opinión de las redes sociales. Con esa perspectiva, les voy a expresar una serie de acotaciones sobre la cultura política del tabasqueño del siglo XIX.
En Tabasco, poco se ha estudiado sobre la cultura política de los diversos sectores sociales; son contados los trabajos que, con conocimientos de la historia local, los fenómenos sociológicos, las prácticas culturales y la psicología social, nos expliquen y nos hagan comprender, la cultura política diversa del tabasqueño. Y desde luego, carecemos de investigaciones que articulen una narrativa con los saberes de la historia, la ciencia política, la antropología, la sociología, el derecho y la psicología.
Consumada la Independencia de México, a los ideólogos de los dos modelos de Estado que lucharon por establecer una hegemonía: centralistas o federalistas, quisieron darle un contenido moral y ético a su práctica política. En las obras de Mora, Zavala, Bustamante y Alamán, se encuentran importantes debates sobre el tema. En particular, a Mora le interesó reflexionar sobre la corrupción y, criticó a los conservadores por tolerarla y no combatirla, en el ejercicio de la administración pública. Denunció a los burócratas por utilizar sus cargos como funcionarios para enriquecerse y, beneficiar a familiares y amigos. Con la Constitución del 57, la Guerra de Reforma y la lucha contra el intervencionismo francés, el debate adquirió tintes totalmente liberales.
En Tabasco, en el siglo XIX, ese fenómeno tuvo sus propios rostros, que tuvieron nombre y apellidos en los procesos de la historia local. También, la práctica política y administrativa, de usar el poder para beneficio propio, utilizando el erario público para enriquecerse y hacer negocios personales o familiares, puede verse en los distintos procesos históricos; cuestión que puede estudiarse, a partir de identificar varias categorías de sujetos con esa identidad, que en el contexto de grupos, proyectos y dinámicas sociales, fueron protagonistas de una historia específica, en función de su clase social, vida familiar y formación cultural.
Un lugar significativo, ocuparon los dirigentes de los grupos, las élites, que coordinaron el ejercicio del poder, fueron los gobernadores, presidentes del poder judicial, representantes del poder legislativo o miembros del ejército; sujetos que se vincularon con terratenientes y comerciantes, que tenían una posición clasista y asumían un proyecto y práctica política para proteger sus intereses económicos, sus negocios y patrimonio. En ese grupo están los Ruiz de la Peña, los Santa Anna, los Dueñas, los Sarlat, Valenzuela, Graham, etc.
Hay otro grupo, que son los servidores públicos, que provienen de las clases medias; muchos fueron liberales y asumieron posiciones de avanzada, pero terminaron burocratizándose; fueron sujetos que usaron su formación cultural y académica para moverse en los grupos hegemónicos de poder y acceder a la administración pública y, sirviéndole a las élites e intentando ser sus ideólogos, se hicieron de un patrimonio y participaron de los negocios públicos. Parte de ellos fueron: Moncada, los Serra, Alejo Torre, Merino, Foucher, Sánchez Mármol, Rovirosa, Becerra, Zentella, los Pellicer, etc.
Otro grupo, estuvo integrado por empleados públicos de menor rango, por maestros, pequeños comerciantes, poetas, escritores, impresores o periodistas, que vivían entorno a los que ejercen el poder, que aplaudían y reproducían las inercias de los miembros de las élites y de los “ideólogos”; fueron sujetos que vivieron dentro de las dinámicas políticas y económicas de los que ejercían el poder. Adulaban a las elites y sus administradores, recibían sus canonjías y vivieron con la esperanza de que, algún día, sus hijos o sus descendientes accedieran a esos círculos y “triunfaran” en la vida; es decir, se enriquecieran a partir de su labor como políticos o funcionarios públicos.
Ese tipo de prácticas y tendencias son características de los sectores sociales del siglo XIX tabasqueño, definieron su cultura e identidad entorno al poder. Fue una cultura que se trastocó y adquirió diversos matices con la Revolución Mexicana. Y en la construcción del Estado posrevolucionario, empezó a tener otro significado, con la inclusión de un tema significativo: la diferenciación social y la conciencia de clase. Cuestión, que abordaremos en el próximo número.
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