MEMORIA TABASQUEÑA
ROSARIO MARÍA GUTIÉRREZ ESKILDSEN: SUS CONCEPTOS SOBRE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
En 1951, se conmemoraron en México los 300 años del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz. Por esa razón, la intelectual tabasqueña: Rosario María Gutiérrez Eskildsen publicó un ensayo, en el que expuso varias ideas acerca de la poeta e intelectual criolla, que impactó con su inteligencia y creatividad a la sociedad de la Nueva España en el siglo XVII.
El título del trabajo de Eskildsen es: “Juana Inés como Mujer”; en él, la lingüista tabasqueña explica cómo fue la vida de Juana de Asbaje y, expone varias ideas sobre lo que significa social e intelectualmente. Eskildsen inicia su trabajo diciendo: “Quisiera un ambiente perfumado, para evocar esta figura grandiosa, y poner ante ella, mi más rendida oblación. Eximia poetisa, mujer de maravilla, prodigio de la vida, hubiera sido inadaptada en cualquier siglo, por la sencilla razón de que poseía un talento deslumbrante, una sensibilidad exquisita, un cerebro superior.”
Gutiérrez Eskildsen, narra las circunstancias en las que Sor Juana aprendió y adquirió saberes, en un contexto en el que los maestros y los condiscípulos estuvieron ausentes; nos remite a la cultura autodidacta de Sor Juana. También, de manera sutil nos habla de cómo las expresiones poéticas de Sor Juna se alimentaron del amor, que empezó a experimentar a los 15 años.
Para Eskildsen, Sor Juana expresa de manera magistral su amor y su pasión en su poesía, que concibe como la síntesis de sus emociones y su cerebro; la expresión de su corazón y su razón. Entre líneas, Eskildsen nos dice que los versos de Sor Juana son una expresión de su experiencia en el amor y, que en ellos, se encuentra la espontaneidad, los deseos, los sentimientos y el entendimiento de una mujer que amó, entre los 14 y 18 años.
Eskildsen sustenta su tesis de que Sor Juana lloró por amor, que se sintió incomprendida y sufrió la ausencia del amor deseado, teniendo como evidencia los propios escritos de Sor Juana; cita sus poemas y su obra; también, los interpreta y se enfrenta a quienes han realizado acotaciones equívocas sobre Sor Juana, como Don Alfonso de Castro, que se atrevió a decir que Juana Inés estuvo enamorada del Marqués Mancera.
Para Eskildsen Sor Juana fue una mujer amorosa, que experimentó el amor en dos niveles: el amor pasional, que inspira y causa celos, que despierta sensaciones, emociones y sentimientos y, el amor hacia los que sufren: una mujer viuda, los “indios”, los negros, los familiares y los enfermos; es el amor solidario, que expresa humanidad.
Así, Eskildsen elabora una narrativa sobre Sor Juana, que la caracteriza como un ser amoroso, que experimentó los agobios y las pasiones del amor. Y a la vez, señala que fue un prodigio de mujer, con capacidades intelectuales excepcionales, que aprendió a leer y a escribir a los tres años, que fue una autodidacta, cuyos maestros fueron los libros, en los que aprendió varios idiomas: latín, portugués, español y náhuatl; en los libros estudió filosofía, literatura, matemáticas, astronomía, etc.Para Eskildsen, Sor Juana fue una mujer extraordinaria, lo dice de manera directa y, reitera, cómo el estudio, la reflexión y las solidaridades contraídas en la vida, la volvieron una mujer agradecida; que continuamente reivindicaba a las mujeres en sus escritos. Aunque, sobre este tema, Eskildsen reproduce una narrativa interpretativa tradicional, acerca de la concepción que Sor Juana tenía de las mujeres; cuando textualmente escribe:
“Sor Juana y las mujeres: Cita a las mujeres que por alguna causa han sido célebres: la reina de Saba, Abigaíl, Ester, Cornelia, Dido, y en ocasiones recurre a la mitología griega con asombrosa maestría. Tuvo la visión clara de lo que vale la mujer culta en el papel gloriosos de Madre, de hermana, hija, o esposa; a que alienta al hombre con su palabra, lo encausa, colabora con él, lo levanta, lo impulsa sin sentirse superior…”
Así, aunque Eskildsen reivindica a Sor Juana por ser mujer y por sobresalir en un contexto en el que la mujer era discriminada y relegada; al final de su escrito, impregna su contenido con tintes ideológicos, de reproducción social y, le asigna a Sor Juana un significado, que se aleja de su experiencia histórica.
El título del trabajo de Eskildsen es: “Juana Inés como Mujer”; en él, la lingüista tabasqueña explica cómo fue la vida de Juana de Asbaje y, expone varias ideas sobre lo que significa social e intelectualmente. Eskildsen inicia su trabajo diciendo: “Quisiera un ambiente perfumado, para evocar esta figura grandiosa, y poner ante ella, mi más rendida oblación. Eximia poetisa, mujer de maravilla, prodigio de la vida, hubiera sido inadaptada en cualquier siglo, por la sencilla razón de que poseía un talento deslumbrante, una sensibilidad exquisita, un cerebro superior.”
Gutiérrez Eskildsen, narra las circunstancias en las que Sor Juana aprendió y adquirió saberes, en un contexto en el que los maestros y los condiscípulos estuvieron ausentes; nos remite a la cultura autodidacta de Sor Juana. También, de manera sutil nos habla de cómo las expresiones poéticas de Sor Juna se alimentaron del amor, que empezó a experimentar a los 15 años.
Para Eskildsen, Sor Juana expresa de manera magistral su amor y su pasión en su poesía, que concibe como la síntesis de sus emociones y su cerebro; la expresión de su corazón y su razón. Entre líneas, Eskildsen nos dice que los versos de Sor Juana son una expresión de su experiencia en el amor y, que en ellos, se encuentra la espontaneidad, los deseos, los sentimientos y el entendimiento de una mujer que amó, entre los 14 y 18 años.
Eskildsen sustenta su tesis de que Sor Juana lloró por amor, que se sintió incomprendida y sufrió la ausencia del amor deseado, teniendo como evidencia los propios escritos de Sor Juana; cita sus poemas y su obra; también, los interpreta y se enfrenta a quienes han realizado acotaciones equívocas sobre Sor Juana, como Don Alfonso de Castro, que se atrevió a decir que Juana Inés estuvo enamorada del Marqués Mancera.
Para Eskildsen Sor Juana fue una mujer amorosa, que experimentó el amor en dos niveles: el amor pasional, que inspira y causa celos, que despierta sensaciones, emociones y sentimientos y, el amor hacia los que sufren: una mujer viuda, los “indios”, los negros, los familiares y los enfermos; es el amor solidario, que expresa humanidad.
Así, Eskildsen elabora una narrativa sobre Sor Juana, que la caracteriza como un ser amoroso, que experimentó los agobios y las pasiones del amor. Y a la vez, señala que fue un prodigio de mujer, con capacidades intelectuales excepcionales, que aprendió a leer y a escribir a los tres años, que fue una autodidacta, cuyos maestros fueron los libros, en los que aprendió varios idiomas: latín, portugués, español y náhuatl; en los libros estudió filosofía, literatura, matemáticas, astronomía, etc.Para Eskildsen, Sor Juana fue una mujer extraordinaria, lo dice de manera directa y, reitera, cómo el estudio, la reflexión y las solidaridades contraídas en la vida, la volvieron una mujer agradecida; que continuamente reivindicaba a las mujeres en sus escritos. Aunque, sobre este tema, Eskildsen reproduce una narrativa interpretativa tradicional, acerca de la concepción que Sor Juana tenía de las mujeres; cuando textualmente escribe:
“Sor Juana y las mujeres: Cita a las mujeres que por alguna causa han sido célebres: la reina de Saba, Abigaíl, Ester, Cornelia, Dido, y en ocasiones recurre a la mitología griega con asombrosa maestría. Tuvo la visión clara de lo que vale la mujer culta en el papel gloriosos de Madre, de hermana, hija, o esposa; a que alienta al hombre con su palabra, lo encausa, colabora con él, lo levanta, lo impulsa sin sentirse superior…”
Así, aunque Eskildsen reivindica a Sor Juana por ser mujer y por sobresalir en un contexto en el que la mujer era discriminada y relegada; al final de su escrito, impregna su contenido con tintes ideológicos, de reproducción social y, le asigna a Sor Juana un significado, que se aleja de su experiencia histórica.