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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

TABASCO Y EL FERROCARRIL DEL SURESTE


MEMORIA TABASQUEÑA

En pleno apogeo del gobierno de Miguel Alemán a nivel federal y, del gobierno de Francisco J. Santamaría en Tabasco, en el mes de mayo de 1951, se inauguró el famoso Ferrocarril del Sureste, que vincularía a todo el sur de México, de Veracruz hasta Yucatán; lo cual, permitiría incorporar a varios estados al desarrollo y modernización, que el centro del país experimentaba.
Para los tabasqueños, el Ferrocarril del Sureste fue parte de un proyecto de reconstrucción de todos sus sectores, que el gobernador Santamaría impulsaba. En los hechos, el proyecto del Ferrocarril del Sureste construyó puentes, caminos y carreteras, permitió la adquisición de maquinaria nueva para la realización de obras hidráulicas y, posibilitó que se construyera toda una nueva infraestructura, que comunicó a todo el sureste mexicano.
En el contexto de la inauguración del Ferrocarril del Sureste, el periodista Pedro César Ocampo escribió que dicha obra era una “epopeya que había logrado vencer a las selvas”, que la visita del presidente era la llegada de un mensajero progresista, que traía a Tabasco una obra que se esperaba por mucho tiempo. Textualmente señaló lo siguiente:
“…Cruza el ferrocarril sobre nuestras sabanas y encima de nuestros ríos y pantanos y su contextura férrea, su solidez, nos infunde confianza. Las brillantes paralelas de las vías se convierten en cordón umbilical que ha de ligarnos con nuestra madre patria.”
Para César Ocampo Ramírez el ferrocarril era una obra en la que se concretaba el proyecto de la Revolución; era una realidad y en una alternativa comunicativa, ante el desbordamiento constante de los ríos. Grijalva, Mezcalapa y Usumacinta. También, era una obra, que traía nuevas posibilidades de desarrollo y sacaría al sur de México del atrasó. Enfáticamente señaló: “…llega el Ferrocarril del Sureste a rescatarnos del abandono y de la soledad. Tiende entre nosotros y la esperanza un camino de halagadoras realidades, porque nos hace pensar en un porvenir más progresista y más al alcance de nuestra ansiedad.”
En concordancia con este discurso, el abogado, articulista y político tabasqueño: Manuel Antonio Romero, opinó que el Ferrocarril del Sureste era una obra que sintetizaba los proyectos ferroviarios emprendidos por varios tabasqueños a través de la historia, que empezaron a concretarse y a dejar de ser una utopía a partir del gobierno del general Cárdenas; una obra que tuvo su continuidad en el gobierno de Ávila Camacho y que se volvió una realidad durante la administración de Miguel Alemán.
Para Antonio Romero, la construcción del Ferrocarril del Sureste fue una verdadera odisea científica, en la que se sintetizaron las técnicas usadas por los europeos y norteamericanos; una obra en la que se habían invertido muchos millones de pesos en tres sexenios y que garantizaba el progreso del sur de México.
Para él, “El Ferrocarril del Sureste liga a la provincia con la Metrópoli, destruye una leyenda, la de que es imposible construir en las tierras pantanosas de Tabasco y, asegura el desenvolvimiento económico y cultural de la Patria chica.”
Otro periodista, Rodolfo Montiel, no dejó de ver la construcción del Ferrocarril del Sureste, como parte de la “labor constructiva del régimen” de Santamaría y, aprovechó el momento histórico para reseñar lo que el gobernador tabasqueño había realizado en materia de rehabilitación de los servicios públicos de Villahermosa, la educación y la construcción de escuelas, la labor editorial y bibliotecaria, el museo de arqueología y el desarrollo cultural, etc., enfatizando, que todo era parte de un plan para modernizar a Tabasco y ponerlo en la dinámica del desarrollo nacional.
En ese mismo tono, un tanto apologético y romántico, el propio gobernador Santamaría expuso, que significaba para él, la inauguración de la nueva vía de comunicación. Textualmente dijo: “Para nosotros, el Ferrocarril del Sureste no solamente es la vía franca i expedita por la cual nuestros productos irán más pronto o más cómodamente de aquí a México o hacia el exterior.
Para nosotros el Ferrocarril del Sureste (…) tiene la significación sociológica de una arteria que nos abre las puertas a una nueva vida; que nos trae la corriente de vida tumultuosa i activa de la metrópoli y del resto del país i del mundo…”
Así, para las élites políticas, comerciales e intelectuales de Tabasco, la inauguración del Ferrocarril del Sureste, fue una obra que les permitió abrigar esperanzas, de incorporarse al desarrollo capitalista de esa época.
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