MEMORIA TABASQUEÑA
LA ESCUELA RACIONALISTA EN TABASCO EN 1932
Los que estudiamos la historia de la educación en Tabasco, tenemos muy claro el panorama de la evolución de los proyectos educativos, que orientaron la administración educativa de nuestro estado durante el garridismo. Tenemos conciencia que entre 1924 y 1926, la llamada educación racionalista se centró en ejes concretos relacionados con el cooperativismo, el trabajo, el fanatismo religioso y contra los vicios; que ese proyecto evolucionó y adquirió otros matices entre 1926 y 1932, en los que las ideas socialistas impregnan al proyecto y a las prácticas educativas; y que, a partir de 1932, la educación racionalista se identifica con un programa educativo de carácter socialista.
En ese año, diversos tabasqueños vinculados a las instituciones educativas, expresaron varias ideas (en el periódico Redención) sobre lo que era ese tipo de educación en Tabasco. Los sujetos y sus planteamientos son los siguientes:
Para el profesor José Ochoa Lobato, que transitó del liberalismo hacia las ideas socialistas, la educación racionalista debía educar bajo el laicismo y los derechos del hombre, con la verdad, contra el error, las falacias y las mentiras que pretendían engañar al pueblo trabajador. Para él las bases de esa escuela las dio Ferrer Guardia, que con esa perspectiva educativa: “Quería justicia para todos, quería libertad, quería igualdad, quería cooperación, quería solidaridad entre los hombres y se proponía realizar sus anhelos, fijando en el pensamiento, en el sentimiento y la voluntad de los niños, esos ideales de justicia y de amor, que la humanidad necesita para hacer efectivas sus etapas sucesivas de perfeccionamiento social.” Porque la educación racionalista formaba hombres con verdades científicas y justos.
Ochoa Lobato fue director y maestro del Instituto Juárez, y con estas ideas y, a otras más socialistas, formó a sus alumnos; sostenía firmemente que la educación debía lograr justicia para los desamparados del mundo y, que “…los revolucionarios conscientes no pueden ni deben tolerar, por más tiempo, la supervivencia de una escuela que, realizando finalidades de INDIVIDUALISMO, se opone franca y resueltamente al triunfo del SOCIALISMO. La escuela Racionalista es fruto de la rebeldía contra las injusticias sociales; la Escuela Racionalista es hija legítima de la Revolución Social; si los revolucionarios la negasen, negarían su obra.”
Para la maestra María Elvia Gamas, el maestro de la escuela racionalista, nació y se formó en la revolución; era capaz de entender su momento histórico y de orientar su práctica educativa, para contribuir a la conformación de una sociedad con justicia social. Debía ser: “…el maestro que destruya en la niñez el fanatismo, el egoísmo y la maldad; el maestro que no tenga privilegios de niños ricos y pobres (…) el maestro que enfoque su mirada hacia las luchas sociales, y que dirija a las muchedumbres un torrente de luz, para que pueda alcanzar su liberación, formando así, una humanidad donde impere la LIBERTAD, la JUSTICIA y la IGUALDAD.”
En junio de 1932, en el noveno congreso nacional estudiantil, los estudiantes tabasqueños Carlos Alberto Madrazo, Agapito Domínguez, Luis Fernández del Campo, J. Rivera Albarrán, J. N. Pons y N. R. Gómez, propusieron que en todo el país se implantara la escuela racionalista y, expusieron que era el único medio por el cual se podía formar a las nuevas generaciones lejos del fanatismo y los egoísmos del capitalismo, porque era el medio ideal para redimir a las masas proletarias y orientar a la humanidad por el bienestar social y económico. En su discurso, textualmente, iniciaron exponiendo:
EL ESTUDIANTADO REVOLUCIONARIO DEL PAÍS REPRESENTADO EN ESTÉ IX CONGRESO NACIONAL ESTUDIANTÍL, DECLARA QUE LA ESCUELA RACIONALISTA ES LA QUE HARÁ, POR MEDIO DE LA EDUCACIÓN, LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL…”
Para F. Fierros Navarro de Jalapa, la escuela racionalista era producto del socialismo de la época, le daba un nuevo significado al ser humano, lo formaba con valores y principios que reivindicaban la fraternidad, la dignidad, la justicia, la cooperación social, el compromiso y la responsabilidad por el interés colectivo. En fin, inculcaba una nueva conciencia social. Por ello, los maestros debían “interpretar con eficiencia” su contenido pedagógico, su carácter científico y sus fundamentos éticos.
Estos ejemplos, son una muestra mínima, de las decenas de escritos que publicaron los tabasqueños defendiendo y argumentando la educación racionalista, en su transición, hacia concepciones de un modelo educativo con ideas y planteamientos claramente socialistas. Son escritos que están en las revistas y periódicos de la época, que se pueden consultar en las bibliotecas de Villahermosa
En ese año, diversos tabasqueños vinculados a las instituciones educativas, expresaron varias ideas (en el periódico Redención) sobre lo que era ese tipo de educación en Tabasco. Los sujetos y sus planteamientos son los siguientes:
Para el profesor José Ochoa Lobato, que transitó del liberalismo hacia las ideas socialistas, la educación racionalista debía educar bajo el laicismo y los derechos del hombre, con la verdad, contra el error, las falacias y las mentiras que pretendían engañar al pueblo trabajador. Para él las bases de esa escuela las dio Ferrer Guardia, que con esa perspectiva educativa: “Quería justicia para todos, quería libertad, quería igualdad, quería cooperación, quería solidaridad entre los hombres y se proponía realizar sus anhelos, fijando en el pensamiento, en el sentimiento y la voluntad de los niños, esos ideales de justicia y de amor, que la humanidad necesita para hacer efectivas sus etapas sucesivas de perfeccionamiento social.” Porque la educación racionalista formaba hombres con verdades científicas y justos.
Ochoa Lobato fue director y maestro del Instituto Juárez, y con estas ideas y, a otras más socialistas, formó a sus alumnos; sostenía firmemente que la educación debía lograr justicia para los desamparados del mundo y, que “…los revolucionarios conscientes no pueden ni deben tolerar, por más tiempo, la supervivencia de una escuela que, realizando finalidades de INDIVIDUALISMO, se opone franca y resueltamente al triunfo del SOCIALISMO. La escuela Racionalista es fruto de la rebeldía contra las injusticias sociales; la Escuela Racionalista es hija legítima de la Revolución Social; si los revolucionarios la negasen, negarían su obra.”
Para la maestra María Elvia Gamas, el maestro de la escuela racionalista, nació y se formó en la revolución; era capaz de entender su momento histórico y de orientar su práctica educativa, para contribuir a la conformación de una sociedad con justicia social. Debía ser: “…el maestro que destruya en la niñez el fanatismo, el egoísmo y la maldad; el maestro que no tenga privilegios de niños ricos y pobres (…) el maestro que enfoque su mirada hacia las luchas sociales, y que dirija a las muchedumbres un torrente de luz, para que pueda alcanzar su liberación, formando así, una humanidad donde impere la LIBERTAD, la JUSTICIA y la IGUALDAD.”
En junio de 1932, en el noveno congreso nacional estudiantil, los estudiantes tabasqueños Carlos Alberto Madrazo, Agapito Domínguez, Luis Fernández del Campo, J. Rivera Albarrán, J. N. Pons y N. R. Gómez, propusieron que en todo el país se implantara la escuela racionalista y, expusieron que era el único medio por el cual se podía formar a las nuevas generaciones lejos del fanatismo y los egoísmos del capitalismo, porque era el medio ideal para redimir a las masas proletarias y orientar a la humanidad por el bienestar social y económico. En su discurso, textualmente, iniciaron exponiendo:
EL ESTUDIANTADO REVOLUCIONARIO DEL PAÍS REPRESENTADO EN ESTÉ IX CONGRESO NACIONAL ESTUDIANTÍL, DECLARA QUE LA ESCUELA RACIONALISTA ES LA QUE HARÁ, POR MEDIO DE LA EDUCACIÓN, LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL…”
Para F. Fierros Navarro de Jalapa, la escuela racionalista era producto del socialismo de la época, le daba un nuevo significado al ser humano, lo formaba con valores y principios que reivindicaban la fraternidad, la dignidad, la justicia, la cooperación social, el compromiso y la responsabilidad por el interés colectivo. En fin, inculcaba una nueva conciencia social. Por ello, los maestros debían “interpretar con eficiencia” su contenido pedagógico, su carácter científico y sus fundamentos éticos.
Estos ejemplos, son una muestra mínima, de las decenas de escritos que publicaron los tabasqueños defendiendo y argumentando la educación racionalista, en su transición, hacia concepciones de un modelo educativo con ideas y planteamientos claramente socialistas. Son escritos que están en las revistas y periódicos de la época, que se pueden consultar en las bibliotecas de Villahermosa