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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA ESCUELA DE ENFERMERÍA DE TABASCO: UN ESPACIO PARA LAS MUJERES


MEMORIA TABASQUEÑA
En la historia de Tabasco, después del garridismo, las mujeres perdieron cierto protagonismo histórico y político; las más liberales, se refugiaron en la literatura, el magisterio o el periodismo. Así, durante más de 15 años, las mujeres permanecieron atadas a las inercias del sistema patriarcal de las estructuras, instituciones y organizaciones que legitimaban el quehacer político y social de las élites tabasqueñas.
En ese tiempo, el Instituto Juárez de Tabasco fue un refugio en el que las mujeres pudieron aprender una profesión, que les permitiera vincularse con la vida pública. En esa realidad y bajo el proyecto nacional de Desarrollo Estabilizador, se abrió una coyuntura para que un nuevo grupo de mujeres, estableciera un nuevo espacio, que se constituyera en un nicho para autorrealizarse profesionalmente y, que sirviera para revindicar su condición de mujer, en el contexto local. Ese espacio fue la creación de la Escuela de Enfermería del Instituto Juárez, que se inauguró el primero de octubre de 1957.
Bajo la lógica modernizante del Estado Mexicano y en el contexto del periodo conocido como: “El milagro mexicano”, Tabasco fue considerado como un estado coyuntural para impulsar el desarrollo nacional. En ese tiempo, ya se tenían identificadas las potencialidades petroleras del estado, se inició la construcción de Ciudad Pemex y se inauguró la carretera del Circuito del Golfo. En la lógica de la hegemonía nacional priista, Tabasco fue bautizado como el “Granero de la Nación”; como la realidad histórica que explotaría sus capacidades agro ganaderas y petroleras, que permitirían que el sur de México se incorporara el tren de la modernización nacional.
En esa perspectiva, los nuevos procesos productivos que se implementarían en Tabasco, necesitaban de la formación de recursos humanos que atendieran las necesidades agrarias, de comercio, de ingeniería, salud, etc. Como parte de ese proyecto nacional y estatal se planeó, diseñó y se fundó la Escuela de Enfermería, para que con ella, se iniciara la reestructuración del sistema de salud local. Pero dicha escuela desarrolló su propia historia; así, en su propia consolidación interna y en función de la experiencia, relaciones y necesidades de sus alumnas, fue definiéndose como un espacio de mujeres, en el que se consolidó una identidad solidaria, de hermandad y de reivindicación de las mujeres.
Esa característica cultural de la Escuela de Enfermería, tiene su origen el proceso que la fundó, en la dinámica de formación académica que tuvo la primera generación y, a la determinación administrativa de su primera directora: la michoacana Amada Hernández Chávez.
Los hechos de ese proceso, que podemos recordar por las diferentes evidencias históricas, nos llevan a decir, que: 1) el establecimiento de la Escuela de Enfermería fue parte de actividades y prácticas, en las que se articularon las instituciones locales del sector salud, las autoridades administrativas del Instituto Juárez y el quehacer de un grupo coordinado por Amada Hernández Chávez; 2) la integración de la primera generación se dio como resultado de una fuerte propaganda, en la que se educó a la población para que entendiera la labor de las enfermeras; 3) la fundación de la Escuela, fue parte de un proceso, que permitió que en 1958, el Instituto Juárez se transformara en universidad, por eso, todos los sectores del instituto apoyaron a las enfermeras.
Las primeras alumnas que se inscribieron a las clases de enfermería fueron: Angélica Vidal González, Carolina Ortiz Rejón, Elena Chapuz Fuente, Leticia Figueroa Silva, Libertad Rosaldo Alonso, Magdalena Álvarez López, Manuel Jorge Castillo, Melba Suárez Requena y Vilila Ramos Cruz. Los maestros que le impartieron clases a la primera generación fueron: Enf. Amada Hernández Chávez, Quím. Lesbia Sánchez de la Fuente, Dr. Antonio Osuna Rodríguez, Francisco Carrada Hernández, Dr. Bartolomé Reynes Berezaluce, Dr. Fausto López Cámara, Dr. Miguel A. Gómez Ventura, Dr. César A. Calderón Vidal, Dr. Manuel Piña Ayora, Dr. Francisco José Rullán Cordova.
Esas alumnas y esos docentes, deben ser reconocidos y reivindicados por el servicio que le dieron a Tabasco en el sector salud y, hoy, que se cumple un año más de la fundación de la Escuela de Enfermería, debemos recordarlos y rescatarlos del olvido.
En especial, a las mujeres, que lograron impregnar la historia de dicha escuela, desde una perspectiva de género.
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