MEMORIA TABASQUEÑA
LA REVISTA ALBORADA Y LA DIFUSIÓN DEL ACONTECER Y LA CULTURA TABASQUEÑA
En Tabasco no existe una revista que se publique y difunda de manera regular y extensa, que dé a conocer la literatura y la cultura local. Existen algunas publicaciones, que intentan difundir lo que producen los poetas y escritores, que se distribuyen de manera irregular; también existen páginas en internet que exponen información diversa: fotografías, artículos, ensayos, etc., sobre Tabasco, sobre su historia y cultura, que frecuentemente se plagian trabajos originales o difunden obras, sin el permiso de sus autores.
Por eso, es importante recordar y reconocer el esfuerzo que hicieron generaciones pasadas, para publicar revistas, gacetas y periódicos, en los que se difundía la cultura y la literatura tabasqueña; publicaciones que se realizaron con el esfuerzo económico e intelectual de hombres y mujeres, que con pasión, compromiso y creatividad, reivindicaban la identidad y la vida de los tabasqueños. Sujetos que elaboraban y difundían el cuento, la novela, la poesía y la historia, al mismo tiempo, que reseñaban e informaban sobre el acontecer cotidiano.
Entre esas publicaciones, de la década de los cuarenta, podemos señalar a las revistas: Alborada, Tabasco, Grijalva, Juchimán, etc., que fueron un ejemplo de renovación y creación cultural, que informaron y formaron a los tabasqueños de aquella época por los caminos de la producción cultural, junto con una decena de periódicos y semanarios que también se editaban.
Entre ellas, Alborada destaca por su difusión de la literatura, y porque fue publicada por una generación que se formó durante el garridismo, que sobrevivió a la transición política que vivió el estado a la caída de Tomás Garrido; fueron jóvenes que se articularon a hombres y mujeres liberales, que participaron en el proceso de transición que vivió Tabasco a inicios de la década de los cuarentas, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Alborada publicó su primer número el primero de enero de 1944; en su primera época, salía a la luz pública cada mes; después, logró salir cada quincena. Su primer editor fue Ramón López Mendoza y, los dos primeros trabajos que se publicaron en la revista fueron los de: Hildo Gómez Castillo, que publicó su sección Marginal y, el de Manuel Antonio Romero, que tituló su trabajo: “Entre el Pasado y el Presente”, en el que sintetizó cuál era la perspectiva que unía a dos generaciones, que en el pasado habían asumido proyectos distintos, para contribuir en la construcción del futuro intelectual de los tabasqueños.
Sobre el interés que guiaba a los colaboradores de Alborada, Ramón López Mendoza dijo: “…no nos mueve Ningún fin de lucro, sino únicamente contribuir modestamente, poniendo nuestro grano de arena en esta hora suprema que vive el mundo, envuelto en la más grande de las tragedias que ha tenido en la Humanidad (…) Los lectores encontraran artículos de fondo, notas de arte, crónica y comentarios sobre temas diversos de palpitante actualidad.”
En la edición de Alborada, contribuyó con sus caricaturas Pedro Ancona; Ramón Mendoza lo hizo con sus artículos y poemas; Raúl Zepeda Santa Anna, publicó innumerables piezas poéticas; el oficial mayor del PRM: Luis C. Márquez, también empezó a publicar trabajos en la revista; Rosendo Taracena contribuyó con diversos trabajos históricos. Así, entre los diversos colaboradores, destacaron los trabajos de: Rodolfo Montiel, Pepe Bulnes, Humberto Muñoz, Isabelita Calzada, Francisco Cruz Ramos, Camelinda Pacheco de Haedo, Salustio de Dios, Ramón Galguera Noverola y Mario Claudio Lezcano.
Conforme se fue editando la revista, su propósito inicial quedó rebasado, ya que en cada número se publicaban notas sobre II Guerra Mundial y la situación internacional; los artículos de fondo, abordaban cuestiones coyunturales de la realidad nacional y local; las notas informativas, les decían a los lectores lo que estaba pasando en Tabasco y, los constantes trabajos de literatura y poesía, acompañados de fotografías, hacían más amena e interesante la revista. Por ello, en un tiempo corto, profesionistas, comercios, empresas e instituciones, empezaron a anunciarse en sus páginas.
En resumen, diversos aspectos de la vida, de las problemáticas sociales y del acontecer local se exponían en Alborada.
Por ello, quedó en la memoria de los tabasqueños como una propuesta periodística en la que se recreaba la cultura local; en la que participaban hombres y mujeres de distintas perspectivas. Aunque cabe decirlo, sin establecer ninguna crítica hacia los poderes establecidos; más bien, asumiendo una posición, de apego y difusión de sus actividades.
Por eso, es importante recordar y reconocer el esfuerzo que hicieron generaciones pasadas, para publicar revistas, gacetas y periódicos, en los que se difundía la cultura y la literatura tabasqueña; publicaciones que se realizaron con el esfuerzo económico e intelectual de hombres y mujeres, que con pasión, compromiso y creatividad, reivindicaban la identidad y la vida de los tabasqueños. Sujetos que elaboraban y difundían el cuento, la novela, la poesía y la historia, al mismo tiempo, que reseñaban e informaban sobre el acontecer cotidiano.
Entre esas publicaciones, de la década de los cuarenta, podemos señalar a las revistas: Alborada, Tabasco, Grijalva, Juchimán, etc., que fueron un ejemplo de renovación y creación cultural, que informaron y formaron a los tabasqueños de aquella época por los caminos de la producción cultural, junto con una decena de periódicos y semanarios que también se editaban.
Entre ellas, Alborada destaca por su difusión de la literatura, y porque fue publicada por una generación que se formó durante el garridismo, que sobrevivió a la transición política que vivió el estado a la caída de Tomás Garrido; fueron jóvenes que se articularon a hombres y mujeres liberales, que participaron en el proceso de transición que vivió Tabasco a inicios de la década de los cuarentas, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Alborada publicó su primer número el primero de enero de 1944; en su primera época, salía a la luz pública cada mes; después, logró salir cada quincena. Su primer editor fue Ramón López Mendoza y, los dos primeros trabajos que se publicaron en la revista fueron los de: Hildo Gómez Castillo, que publicó su sección Marginal y, el de Manuel Antonio Romero, que tituló su trabajo: “Entre el Pasado y el Presente”, en el que sintetizó cuál era la perspectiva que unía a dos generaciones, que en el pasado habían asumido proyectos distintos, para contribuir en la construcción del futuro intelectual de los tabasqueños.
Sobre el interés que guiaba a los colaboradores de Alborada, Ramón López Mendoza dijo: “…no nos mueve Ningún fin de lucro, sino únicamente contribuir modestamente, poniendo nuestro grano de arena en esta hora suprema que vive el mundo, envuelto en la más grande de las tragedias que ha tenido en la Humanidad (…) Los lectores encontraran artículos de fondo, notas de arte, crónica y comentarios sobre temas diversos de palpitante actualidad.”
En la edición de Alborada, contribuyó con sus caricaturas Pedro Ancona; Ramón Mendoza lo hizo con sus artículos y poemas; Raúl Zepeda Santa Anna, publicó innumerables piezas poéticas; el oficial mayor del PRM: Luis C. Márquez, también empezó a publicar trabajos en la revista; Rosendo Taracena contribuyó con diversos trabajos históricos. Así, entre los diversos colaboradores, destacaron los trabajos de: Rodolfo Montiel, Pepe Bulnes, Humberto Muñoz, Isabelita Calzada, Francisco Cruz Ramos, Camelinda Pacheco de Haedo, Salustio de Dios, Ramón Galguera Noverola y Mario Claudio Lezcano.
Conforme se fue editando la revista, su propósito inicial quedó rebasado, ya que en cada número se publicaban notas sobre II Guerra Mundial y la situación internacional; los artículos de fondo, abordaban cuestiones coyunturales de la realidad nacional y local; las notas informativas, les decían a los lectores lo que estaba pasando en Tabasco y, los constantes trabajos de literatura y poesía, acompañados de fotografías, hacían más amena e interesante la revista. Por ello, en un tiempo corto, profesionistas, comercios, empresas e instituciones, empezaron a anunciarse en sus páginas.
En resumen, diversos aspectos de la vida, de las problemáticas sociales y del acontecer local se exponían en Alborada.
Por ello, quedó en la memoria de los tabasqueños como una propuesta periodística en la que se recreaba la cultura local; en la que participaban hombres y mujeres de distintas perspectivas. Aunque cabe decirlo, sin establecer ninguna crítica hacia los poderes establecidos; más bien, asumiendo una posición, de apego y difusión de sus actividades.