MEMORIA TABASQUEÑA
LA MISIÓN IMPOSIBLE DE LOS HISTORIADORES EN TABASCO: RESCATAR LA MEMORIA HISTÓRICA LOCAL
Cuando una sociedad no conoce su pasado, carece de conciencia histórica; es una sociedad incapaz de orientarse en el presente, con conocimiento objetivo de lo que es su cultura e identidad. En esa sociedad, los sujetos no son capaces de comprender los vínculos entre su pasado y su presente, no poseen los saberes básicos acerca de cómo se ha dado la dinámica de su devenir; por lo tanto, no son capaces de ver con claridad, los procesos, hechos y relaciones que definen su historia.
La falta de una conciencia histórica efectiva, se da porque los ciudadanos tienen diversas ideas falsas, equivocas o inventadas sobre su pasado; que fueron asimiladas a través de la enajenación, del control político y los mecanismos de aculturación que establecen las estructuras que ejercen un poder hegemónico. Son sujetos que determinan sus vidas bajo las nociones de la historia que el poder crea, difunde y autoriza.
En ese proceso, el pasado se acomoda en función de las necesidades de enajenación de quienes detentan el poder; en esa dinámica, los ciudadanos adquieren una idea distorsionada de su historia; asumen y difunden ideas erróneas sobre su vida comunitaria, sobre su cultura y sobre su sentido histórico. Porque viven y aceptan la versión maquillada que les vende el poder.
En Tabasco, los historiadores de profesión, que se formaron con diversos estudios universitarios en licenciaturas, maestrías y doctorados, todos los días tienen que luchar contra la enajenación e ignorancia que algunos sectores sociales tienen sobre la historia local. Los historiadores viven, permanentemente, luchando contra muchas instituciones que olvidan y ocultan la verdadera historia de los tabasqueños, la experiencia, relaciones y hechos que realizaron nuestros antepasados.
Los historiadores tienen que estar desmintiendo, diariamente, las falsedades que difunden los medios de comunicación, las instituciones, escuelas, etc., que reproducen una historia oficial construida y difundida por quienes detentan el poder, que produce ignorancia, desmemoria y falta de conciencia histórica.
Los historiadores que viven en Tabasco, desarrollan su profesión en un contexto muy peculiar, en el que se expresan varios fenómenos que obstaculizan su labor:
Tradicionalmente, viven discriminados, en una inercia en la que son tomados en cuenta en su mínima expresión en los diferentes eventos de carácter histórico; por lo tanto, sus análisis, sus discursos e interpretaciones son poco escuchadas.
Los historiadores viven desplazados por las versiones de la historia, que difunden sujetos de otras profesiones: abogados, maestros normalistas, sociólogos, economistas, etc. Incluso, por sujetos que se hacen pasar por cronistas o historiadores.
Los historiadores en Tabasco, cotidianamente, tienen que corregir, desmentir e impugnar a diversos burócratas y aficionados a la historia, que trabajan en municipios e instituciones, que difunden datos históricos, que se plagian de periódicos, documentos y revistas.
También, los historiadores tienen que realizar su trabajo en una realidad en la que casi no existen archivos históricos; en una dinámica en la que se destruye el acervo documental histórico de las instituciones y los tabasqueños.
En ese contexto, es válido elaborar la siguiente hipótesis: En Tabasco, las élites, oligarquías y grupos de poder local, mantienen un control sobre el pasado. No les interesa que los ciudadanos tengan una conciencia histórica. Por ello, difunden un discurso político, que hacen pasar como discurso histórico, que les permita enajenar y adaptar a los sujetos a sus mecanismos de control cultural.
Por ello, es común escuchar y ver el cúmulo de errores e invenciones, que se difunden como verdades históricas. Como ejemplo, podemos señalar las versiones de la historia que, institucionalmente, se difundieron recientemente: sobre la Independencia, el movimiento estudiantil del 68 en Tabasco, o como sucedió recientemente, sobre el 12 de octubre, en que las escuelas, las televisoras, los periódicos, estaciones de radio y las redes sociales, difundieron ideas falsas y de corte colonialista, sobre el significado de la llegada de Colón a las Antillas.
Así, los historiadores que viven en Tabasco, que luchan todos los días, para rescatar, sistematizar y difundir la historia de Tabasco, parecen estar perdiendo la batalla en su lucha contra la enajenación e ignorancia que la población tiene acerca de su historia. Porque los grupos sociales, que administran las estructuras sociales y tienen un poder hegemónico, prefieren seguir reproduciendo una idea de la historia, que les permita seguir controlando y orientando a la población bajo sus intereses. Porque prefieren administrar y gobernar a los “ciudadanos” sin una memoria histórica real y, con un pasado inventado o mediatizado.
La falta de una conciencia histórica efectiva, se da porque los ciudadanos tienen diversas ideas falsas, equivocas o inventadas sobre su pasado; que fueron asimiladas a través de la enajenación, del control político y los mecanismos de aculturación que establecen las estructuras que ejercen un poder hegemónico. Son sujetos que determinan sus vidas bajo las nociones de la historia que el poder crea, difunde y autoriza.
En ese proceso, el pasado se acomoda en función de las necesidades de enajenación de quienes detentan el poder; en esa dinámica, los ciudadanos adquieren una idea distorsionada de su historia; asumen y difunden ideas erróneas sobre su vida comunitaria, sobre su cultura y sobre su sentido histórico. Porque viven y aceptan la versión maquillada que les vende el poder.
En Tabasco, los historiadores de profesión, que se formaron con diversos estudios universitarios en licenciaturas, maestrías y doctorados, todos los días tienen que luchar contra la enajenación e ignorancia que algunos sectores sociales tienen sobre la historia local. Los historiadores viven, permanentemente, luchando contra muchas instituciones que olvidan y ocultan la verdadera historia de los tabasqueños, la experiencia, relaciones y hechos que realizaron nuestros antepasados.
Los historiadores tienen que estar desmintiendo, diariamente, las falsedades que difunden los medios de comunicación, las instituciones, escuelas, etc., que reproducen una historia oficial construida y difundida por quienes detentan el poder, que produce ignorancia, desmemoria y falta de conciencia histórica.
Los historiadores que viven en Tabasco, desarrollan su profesión en un contexto muy peculiar, en el que se expresan varios fenómenos que obstaculizan su labor:
Tradicionalmente, viven discriminados, en una inercia en la que son tomados en cuenta en su mínima expresión en los diferentes eventos de carácter histórico; por lo tanto, sus análisis, sus discursos e interpretaciones son poco escuchadas.
Los historiadores viven desplazados por las versiones de la historia, que difunden sujetos de otras profesiones: abogados, maestros normalistas, sociólogos, economistas, etc. Incluso, por sujetos que se hacen pasar por cronistas o historiadores.
Los historiadores en Tabasco, cotidianamente, tienen que corregir, desmentir e impugnar a diversos burócratas y aficionados a la historia, que trabajan en municipios e instituciones, que difunden datos históricos, que se plagian de periódicos, documentos y revistas.
También, los historiadores tienen que realizar su trabajo en una realidad en la que casi no existen archivos históricos; en una dinámica en la que se destruye el acervo documental histórico de las instituciones y los tabasqueños.
En ese contexto, es válido elaborar la siguiente hipótesis: En Tabasco, las élites, oligarquías y grupos de poder local, mantienen un control sobre el pasado. No les interesa que los ciudadanos tengan una conciencia histórica. Por ello, difunden un discurso político, que hacen pasar como discurso histórico, que les permita enajenar y adaptar a los sujetos a sus mecanismos de control cultural.
Por ello, es común escuchar y ver el cúmulo de errores e invenciones, que se difunden como verdades históricas. Como ejemplo, podemos señalar las versiones de la historia que, institucionalmente, se difundieron recientemente: sobre la Independencia, el movimiento estudiantil del 68 en Tabasco, o como sucedió recientemente, sobre el 12 de octubre, en que las escuelas, las televisoras, los periódicos, estaciones de radio y las redes sociales, difundieron ideas falsas y de corte colonialista, sobre el significado de la llegada de Colón a las Antillas.
Así, los historiadores que viven en Tabasco, que luchan todos los días, para rescatar, sistematizar y difundir la historia de Tabasco, parecen estar perdiendo la batalla en su lucha contra la enajenación e ignorancia que la población tiene acerca de su historia. Porque los grupos sociales, que administran las estructuras sociales y tienen un poder hegemónico, prefieren seguir reproduciendo una idea de la historia, que les permita seguir controlando y orientando a la población bajo sus intereses. Porque prefieren administrar y gobernar a los “ciudadanos” sin una memoria histórica real y, con un pasado inventado o mediatizado.